Jezabel's Memories fue un zine editado en Cali, Colombia, en 1998, por Rubén González, mejor conocido como Lord Zephyr, un personaje que siempre ha estado vinculado a la subterránea banda de Dark Ambient MELANCHOLIAM y a la agrupación de Black Metal MADYHELL. Para este proyecto hizo equipo con Ían Sandoval, alias Lord Sethiel, quien tenía fama de poseer una personalidad bastante incendiaria e irascible.
Lo menciono porque aproximadamente en 1997 tuve la inoportunidad de toparme personalmente con este sujeto. Eran los días de furor del Black Metal en Colombia, cuando la escena comenzaba a adquirir una identidad propia y las noticias provenientes de Europa llegaban lentamente, entre cartas, casetes, fanzines y rumores.
Para entonces, el Metal Negro era presentado como uno de los géneros más transgresores del underground. Su imaginario giraba alrededor de la muerte, el satanismo, la iconografía anticristiana y una estética deliberadamente provocadora, representada especialmente por la pintura de cadáver (que arthur brown semi inventó décadas atrás). Musicalmente, las guitarras construían densos trémolos, mientras los blast beats, las voces rasgadas y, en determinados casos, los teclados o elementos sinfónicos ayudaban a construir aquella atmósfera fría y hostil que terminaría asociándose con la escena noruega de los años 90.
| Rubén González editor Jezabel's Memories - Melancholiam |
Y como es sabido, antes de que los noruegos llevaran el género a un nuevo nivel de exposición, bandas como VENOM (RIP CRONOS), DEATH SS, SODOM, KREATOR, MERCYFUL FATE y HELLHAMMER/CELTIC FROST ya habían coqueteado con buena parte de aquella estética, temática y actitud.
La llamada segunda ola del Black Metal noruego terminó convirtiéndose en un fenómeno ampliamente cubierto por la prensa debido a una sucesión de hechos violentos y controversiales, entre ellos suicidios, asesinatos e incendios de iglesias. En el centro de buena parte de aquella historia estaba MAYHEM, quizás una de las bandas más representativas del subgénero, cuyo Deathcrush de 1987 se convirtió en una pieza seminal de su primera etapa.
Toda aquella mala leche fue recibida con entusiasmo por determinados sectores del underground colombiano. Medellín y Cali fueron dos de los escenarios donde el Black Metal adquirió particular fuerza. Por aquellos años incluso circulaba la idea de que Medellín se había convertido en una especie de pequeña Noruega criolla. Las rivalidades entre grupos y barrios, las discusiones ideológicas y las ganas de demostrar quién era más "under", más extremo o más oscuro formaban parte del paisaje de aquella época.
TAPE TRADING, CARTAS Y ESTAMPILLAS
En medio de aquel panorama, el tape trading se convirtió en una herramienta fundamental para establecer contacto con bandas y escenas extranjeras.
Hoy resulta difícil imaginarlo, pero antes de Internet cualquier contacto internacional podía convertirse en una pequeña odisea. Las cartas podían tardar semanas o meses; había que conseguir direcciones, escribir a mano, preparar paquetes, duplicar casetes y gastar una cantidad considerable de dinero en estampillas y correo postal.
Un ejemplo conocido en Colombia fue Mauricio Montoya, más conocido como Bull Metal, exbaterista de MASACRE y posteriormente vinculado a proyectos como TYPHON, Warmaster Records y el programa radial La Cortina de Hierro. Su correspondencia con músicos y personajes de la escena internacional ayudó a conectar el underground colombiano con circuitos que, desde nuestra perspectiva actual, parecían estar al otro lado del planeta.
Ese era también el mundo en el que publicaciones independientes como Jezabel's Memories intentaban hacerse un espacio: a punta de cartas, fotocopias, estampillas, contactos y mucha paciencia.
JEZABEL'S MEMORIES #1
Como puede leerse en su portada, el primer número apareció en julio de 1998 y fue publicado completamente en inglés, algo que deja bastante clara su intención de comunicarse con lectores y músicos del extranjero.
Desde las primeras páginas encontramos notas contra los llamados RIP-OFFs, es decir, aquellos personajes acusados de estafar o incumplir intercambios dentro del circuito de tape trading. Aparecen nombres relacionados con diferentes escenas internacionales, entre ellos ABHORER, de Singapur, CRUACHAN, de Irlanda, y QUIRÓFANO PRODUCTIONS, sello colombiano relacionado con ediciones de bandas como AVULSED y AGATHOCLES, entre otras.
El apartado gráfico responde perfectamente a la lógica del fanzine underground de aquella época: una sola tinta, páginas interiores en papel bond y una encuadernación artesanal con grapas y pegante. Nada de acabados de lujo. Era, literalmente, un producto hecho a mano para circular dentro de una comunidad que tampoco necesitaba demasiadas explicaciones.
La copia que tengo —o mejor dicho, que me prestaron hace muchísimos años— también carga con las cicatrices del tiempo. La portada está algo descolorida y presenta unas quemaduras que parecen haber sido provocadas por la llama de un porro. Así que, además de documento editorial, mi ejemplar tiene su propia arqueología.
LAS BANDAS Y EL CONTENIDO
El trabajo editorial de Jezabel's Memories resulta bastante interesante. Como era de esperarse, buena parte de las entrevistas están dedicadas a agrupaciones relacionadas con el Black Metal y escenas afines.
Por sus páginas aparecen HANDFUL OF HATE de Italia, ZPOAN VTENZ de Lituania, BLACK MOON de México, LANDSKEIP de Suecia, FIENDISH NYMPH de Grecia (con integrantes relacionados con el proyecto de Ambient DAEMONIA NYMPH), FALKENBACH de Alemania, SULPHUREOUS CHURCH de Italia, la colombiana MANITÚ y el proyecto de los gemelos Mark y Michael Ridick, THE SOILS BLEED BLACK, de Estados Unidos, entre otros.
A esto se suman numerosas reseñas de discos y demos procedentes de diferentes rincones del planeta: KRISIUN, ENSLAVED, WAR, NIDEN DIV. 187, SORT VOKTER y muchas otras agrupaciones.
Pero lo que particularmente me interesa es la presencia de bandas y proyectos colombianos. Allí encontramos a INCARNO, de Popayán; ZEPT, proyecto atmosférico relacionado con Orlando "Zepillín", y material vinculado a Paranoia Productions, editorial y sello pereirano que tuvo un papel importante dentro del circuito underground de aquellos años.
También aparece JEZABEL, agrupación anteriormente conocida como ABADDON, que terminó incorporándose a las huestes del Black Metal.
Su guitarrista y vocalista, John Jairo, alias Melej, sería asesinado en 1999. Alrededor de su muerte circularon posteriormente distintas versiones dentro de la escena, incluyendo rumores relacionados con conflictos entre grupos y hasta un supuesto lío de faldas. Al no existir aquí una fuente que permita establecer con certeza el móvil, prefiero dejarlo como lo que fue: una de tantas versiones que circularon alrededor de aquellos acontecimientos.
UN ENCUENTRO CON MANITÚ
Precisamente en la antigua casa del guitarrista de JEZABEL, Mauricio "Mantus", tuve uno de mis primeros encuentros con Lord Sethiel.
Mantus era (o es) un tipo buena gente y talentoso con la guitarra. Vivía en el barrio La Graciela, en Dosquebradas, y recuerdo que una tarde me encontré allí con Mario Aponte, más conocido como Manitú, quien había llegado desde Medellín para pasar el fin de semana.
Mario estaba sentado en el andén, tomándose una cerveza Poker. Tenía un aspecto serio, pero fue amable y cordial conmigo. Su voz era grave y mantenía el ceño fruncido casi permanentemente, algo que le daba un aspecto todavía más curioso.
Por supuesto, aproveché para contarle que años atrás había comprado el demo cassette Be Blessed Death (1995), aquel destacado debut de MANITÚ.
Hasta ahí todo iba perfectamente.
Pero entonces apareció Ían.
Según recuerdo, salió de la casa en una actitud bastante hostil y, sin que mediara una discusión previa que yo recuerde, terminó sacando un enorme cuchillo y amenazándonos para que nos fuéramos. La frase que recuerdo fue algo parecido a:
"¡Si no se abren del parche, los chuzo!"
Mi amigo Monje y yo quedamos completamente perplejos. No entendíamos qué habíamos hecho para provocar semejante reacción, así que simplemente nos fuimos.
Recuerdo haber salido de allí con una mezcla de coraje, impotencia y desconcierto.
Durante mucho tiempo me pregunté qué había ocurrido. Con los años terminé pensando que quizá todo había sido producto del ambiente, el momento, el alcohol o simplemente de una personalidad particularmente conflictiva. En aquella escena era posible encontrarse con personajes que parecían competir permanentemente por demostrar quién era más extremo, más oscuro o más "under", hoy la cosa ha cambiado, solo un poco.
| Mario Aponte - Manitú |
BLACK METAL EN ANSERMA
Meses después de aquel episodio volví a encontrarme con Sandoval durante un recordado concierto de Black Metal en Anserma, Caldas, organizado por Zepillín y Héctor Carmona, de LUCIFERIAN.
Si la memoria no me traiciona, aquella jornada contó con agrupaciones como ERZEBET, WITCHTRAP y HAMMERHEART, entre otras.
Uno de los recuerdos más delirantes de aquella jornada fue ver a ANTICHRIST, todavía en sus primeros años, convertido prácticamente en maestro de ceremonias. Estaba desnudo y llevaba un estrambótico corpsepaint verde con tonos negros.
Lo verdaderamente surrealista era observar a algunos policías apostados afuera del lugar, mirando por una pequeña ventana hacia el interior del recinto mientras aquel personaje recorría el sitio desnudo, escupía, blasfemaba y hacía toda clase de cosas propias de semejante espectáculo.
A eso es a lo que yo llamo tener personalidad.
Y, curiosamente, ese mismo día volví a encontrarme con Ían. Parecía estar completamente concentrado en su mundo (no sé si estaba borracho, drogado o simplemente no me reconoció), porque permanecí cerca de él en diferentes momentos del concierto y prácticamente ni se inmutó.
Aquello quedó como una de esas anécdotas extrañas que uno guarda en la memoria y que, con el paso de los años, adquieren una dimensión diferente.
UNA ESCENA QUE YA NO EXISTE
Tiempo después me enteré del asesinato de Ían Sandoval en Cali, en circunstancias que no puedo establecer con certeza a partir de fuentes verificables.
Resulta extraño pensar que aquellas personas que uno conoció cuando apenas comenzaban a construir sus proyectos terminarían convirtiéndose, décadas después, en nombres pertenecientes a la historia de una escena que ya prácticamente desapareció tal como la conocimos.
Por eso Jezabel's Memories resulta interesante más allá de sus entrevistas, reseñas y fotografías.
El zine es también una pequeña cápsula del tiempo.
Sus páginas muestran cómo se comunicaban los metaleros colombianos con el resto del mundo cuando todavía no existían Facebook, Instagram, YouTube, Spotify ni correo electrónico. Muestran una época en la que conseguir un demo extranjero podía significar meses de espera, en la que una dirección postal podía convertirse en una puerta hacia otra escena y en la que un fanzine fotocopiado podía viajar de Cali a Europa, Estados Unidos o cualquier otro rincón del underground.
Hoy podemos mirar Jezabel's Memories #1 como un documento de aquella época: una publicación hecha desde el margen, para gente que también vivía en el margen.
Y quizá ahí está su verdadero valor.
Porque los fanzines no solamente hablaban de la música.
También dejaron constancia de quiénes éramos, qué escuchábamos, con quién nos carteábamos, qué bandas defendíamos y hasta qué clase de locuras ocurrían alrededor de un concierto.
Casi treinta años después, esas hojas fotocopiadas siguen hablando.
Y mientras existan personas dispuestas a rescatarlas, escanearlas y contar sus historias, aquella vieja trinchera de papel seguirá disparando.
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