lunes, 2 de marzo de 2026

Entre sombras y osamentas: el universo Doom Death de OLDMOON - ENTREVISTA




OLDMOON es un proyecto fundado oficialmente en 2014 por el músico caleño David Rodríguez, aunque sus raíces se remontan a 2005, cuando algunas canciones demasiado lentas para el Death Metal tradicional de su antigua banda INCARNO quedaron inéditas. En 2010 publicó “Deep Death Doom”, tema que marcó el inicio del sonido depresivo y pesado que definiría a OLDMOON.Tras un demo inédito en 2014, el álbum debut Disbelieve vio la luz en 2015. El nombre del proyecto está inspirado en la canción “Old Moon Madness” de Thin Lizzy (1971). Posteriormente participó en varios splits internacionales y en 2020 lanzó su segundo álbum, The Osteomantic Incantation. Su propuesta Doom Death, poco común en Colombia, lo convierte en uno de los escasos exponentes nacionales del género. Esta entrevista se publica por primera vez en formato digital, tras aparecer en la B.N. FANZINE #6, hoy totalmente agotada.


Cómo llegó a crearse OLDMOON? Por qué tomaste la decisión de hacer un proyecto en el que vos mismo manejas todos los horizontes de la banda: el nivel creativo, conceptual y hasta el instrumental? 

Desde hace algunos años cuando tocaba en INCARNO (proyecto anterior), la formación inicial se desarmó y quedé con la sensación de que pudimos haber hecho algo mejor en el sentido de una producción con mayor profesionalismo y mejor sonido. En ese momento el factor económico nos limitó mucho hasta el punto de tocar con instrumentos hechizos y realizar grabaciones de garaje únicamente, algo muy crudo y anti técnico, aunque ya eran los 90s. El sonido y la presentación y distribución de los demos de INCARNO en su época no fueron lo que esperaba y sirvió mucho para aprender y mejorar. Luego de unos años tuve un cambio muy profundo en mi vida y la depresión extrema se enfocó en crear música que expresara lo que sentía. Fue un proyecto personal inspirado en eventos trágicos, por esa razón creo que no busqué otros músicos, sino que decidí buscar instrumentos y una mejor plataforma de grabación y plasmar allí lo que sentía. Cuando mire atrás, vi que podía crear algo con esfuerzo y dedicación y emprendí el camino para mejorar y sacar el primer álbum. 

Según leí, el nombre OLDMOON fue inspirado por la canción “Old Moon Madness” de THIN LIZZY, la letra toca temas sobre la oscuridad  y monstruos como vampiros, hombres lobos, etc. Estos conceptos te inspiran? o cuáles fueron las razones para escoger el nombre?

Sí la letra tuvo mucho que ver en la inspiración, THIN LIZZY es una banda genial que me gustó desde pequeño y luego con los años se volvieron en algo más Heavy. En especial esa letra me inspiró porque habla del poder que otorga la luna a las mentes que creen en supersticiones y poderes sobrenaturales. Siempre me ha gustado ese tema de contemplar y observar el comportamiento humano ligado a las creencias míticas y sobrenaturales, como las personas le buscan explicación a eso y encuentran alivio y miedo a la vez en las construcciones míticas que transmiten a los demás. Es interesante ver como algunas personas dedican su vida a defender creencias y construcciones culturales que no son reales, es como vivir en una fantasía o en un espejismo.


OLDMOON toca un Death Doom con una aspiración más lírica que brutal, lo digo por las voces limpias que metes en algunos pasajes (por ejemplo en la canción Coldwind)… lo que me da pie para especular sobre la idea de incluir alguna voz lírica femenina para el futuro? la denominada combinación de partes vocales al estilo la Bella (soprano lírica) y La Bestia (voz gutural) fue explotado con éxito por grupos como THEATER OF TRAGEDY (sus 2 1ros discos son imperdible) o MYRYADS, te gustaría intentarlo en algún momento?

La verdad no lo pensé desde esa perspectiva. El gótico es un estilo un poco distante de mis gustos. El Doom Gótico busca expresar sofisticación, elegancia y romance trágico en su puesta en escena y música, todo lo contrario a lo que busca OLDMOON. Las voces limpias y habladas en algunos apartes se inspiran en gustos musicales personales de los 80 como Black Sabbath, Pentagram, Trouble, Saint Vitus, Witchfinder General, Candlemass, etc. y busca combinarse con la pesadez y crudeza del Slow Death Metal de finales de los 80 y comienzos de los 90, en especial de sonidos de las vertientes de Estocolmo-Visby (Suecia) y New York (USA). Sobre voces femeninas en la música de OLDMOON en un futuro no podría descartarlo, pero sería más en la vena de Znöwhite (USA) o Holy Moses (Alemania).

Oldmoon - Disbelieve (Full Album 2015)



Háblanos un poco del CD-R con que nos enviaste “Disbelieve”? cómo fue concebido y cuántas copias salieron?

Sobre el CDr de Disbelieve se distribuyeron cerca de 500 copias en Colombia y otros países en especial de Sudamérica como Argentina, Chile y Brasil y algunos de Europa oriental como Lituania, Croacia y Rusia. Fue la primera grabación que realicé utilizando instrumentos “originales” y buen sonido. Sin embargo la producción fue muy artesanal y no logró llenar mis expectativas completamente. Luego se dio la posibilidad de producir una versión en cassette de 50 copias y ya casi todas se vendieron también, la mayoría en Colombia y España. Espero sacar una edición en CD profesional en el futuro. Este trabajo expone con versatilidad las orientaciones musicales diversas que compone OLDMOON, ya que hay elementos de todas las viejas escuelas, particularmente de Heavy, Doom y Death metal. 


Asimismo, en dicho CDr se pueden escuchar tracks de extensa duración como los 2 primeros cortes, que arañan casi los 10 minutos de duración?  Cómo salen estas canciones? cómo identificas el momento en que ya debe parar un track o la verdad la duración de las canciones no tiene ninguna importancia porque se trata de un proceso creativo o de catarsis?

La verdad no soy músico como tal, es decir, no escribo o leo música y menos vivo de ello. Las composiciones de OLDMOON se dan en parte por el estado de ánimo y la mezcla entre pensamientos y sentimientos de odio, depresión, melancolía, etc. y reflexiones sobre la religiosidad, la mitología, el ateísmo, etc. Todo eso sirve de inspiración para intentar plasmar algo en la música, a veces se alarga tanto que es necesario cortar los temas en partes más digeribles. 


Las producciones musicales más recientes de OLDMOON han sido Splits, háblanos acerca de estos lanzamientos que según entiendo salieron en formato cassette y una en vinilo de 10 pulgadas limitado a solo 20 unidades? cómo fue todo esto?

Luego de la distribución del álbum “Disbelieve” recibí comentarios que me motivaron a seguir mejorando en la realización de nuevas obras. Muchos de ellos de músicos de otras bandas y algunos de personas que les gustaba la inclinación lírica y musical de OLDMOON. De todo ello rescaté lo que pude y las propuestas de splits comenzaron a surgir con otras bandas de tendencias semejantes. El Split con MONTIBUS fue propuesto por Frio Viento Sur Discos de Argentina y se limitó a pocas copias en versión CD y cassette. En Colombia se distribuyó por South Horde Prods. Los trabajos posteriores a este como el Split cassette con WINTAAR de Rusia (50 copias) o el Split vinilo con STROMPTHA de Groenlandia (20 copias) han sido orientados a explorar las disonancias y contundencia y dar continuidad al sonido más crudo, pesado, lento y cavernario del tema “Disbelieve” que da nombre al primer álbum. Estos dos últimos han sido producidos y distribuidos por South Horde Prods. 

OLDMOON - The Osteomantic Incantation (Full Album)



La tradición colombiana de bandas que ejecuten un híbrido entre el Death y el Doom Metal es totalmente nula, aunque, se pueden tener en cuenta como excepciones importantes producciones como el “Barbarie y sangre en memoria de Cristo” de MASACRE, el “In Perpetuum” de LITURGIA (con más Black que Doom) o el demo “Beginning Ebb” los desaparecidos AT DUSK, de Cali, que podrían ser vecinos tuyos. Por qué crees que en Colombia casi no gusta el Doom o en su defecto su híbrido de Doom Death? qué características piensas tienen los oyentes de este subgénero que no tienen por ejemplo los Thrashers o los Deathmetaleros?

Es cierto lo que dices, en nuestro país la vena del Doom Metal ha sido muy poca, en la actualidad hay muy pocas bandas (10 o menos) que tocan el estilo fehacientemente. Otros han quedado en la historia. La mayor parte del material de OLDMOON ha sido distribuido en el exterior. A pesar de ello pienso que el Doom ha estado presente en casi 50 años de metal alrededor del mundo porque ha sido el género primigenio y se han conservado sus bases casi intactas. Muy poco ha cambiado en la manera de tocar lento, y en la medida que pasan las décadas se rescatan los sonidos viejos. Pienso que en Colombia hay gran potencial para crear obras de Doom, pero las nuevas generaciones que tienen mayor preparación musical, mejor instrumentación y variedad de lugares donde grabar y producir profesionalmente sus trabajos se han enfocado más hacia los sonidos extremos más rápidos y llamativos, como por ejemplo la nueva ola que vivimos del Thrash o la permanencia del Death. En nuestro país hay un montículo creciente de excelentes bandas de ambos estilos y han permanecido allí abriendo lugar a estilos menos comerciales como el Doom por ejemplo. 


Para ti qué banda inventó el Doom y cuando formaste OLDMOON que bandas Death Doom pudieron haber estado en el tintero como referencia? A nivel personal me gusta mucho el Death Doom británico de principios de los 90 (lo viejo de MY DYING BRIDE, PARADISE LOST, ANATHEMA) o el que se jalaban los fineses con grupos como PURTENANCE o RIPPIKOULU si pudieras hacer un top qué bandas incluirías como inspiración para OLDMOON?


Es una pregunta difícil. Bueno, de esto en los 80 bandas como Black Sabbath, Candlemass o Trouble eran Heavy Metal, no Doom Tradicional como se les cataloga en la actualidad. El termino vino a acuñarse con la obra de CATHEDRAL de 1990 (demo In Memorium) básicamente. Pero antes de ellos recuerdo que a principios de los 90 se hablaba de Slow Death, no de Doom Death como ahora. El estilo de tocar brutal y lento a la vez aparecía esporádicamente en uno o dos temas lentos o en partes lentas de algunos temas de bandas de Death Metal, en especial europeas como PARADISE LOST, BOLT THROWER, GRAVE, DARKTHRONE, DEMIGOD, AMORPHIS, ASPHYX, los americanos WINTER y OBITUARY, etc. En mi concepto la banda que sentó las bases del Doom Death metal fue HELLHAMMER en el Satanic Rites del 83 y en especial en algunos de sus temas como “Buried and forgotten”, “Triumph of death” o “Reaper” y luego CATHEDRAL acuñó el término años más tarde. Luego vienen los demás aportando elementos nuevos al sonido lento y pesado acercándose cada vez más la brutalidad del Death Metal.

Antes de que formaras OLDMOON estabas creando música con INCARNO otro “one member band” tuyo por qué te empeñas en hacer todo tú solo? como quien dice una de tus frases predilectas podría ser si necesitas que algo se haga bien, debes hacerlo tú mismo?

En realidad al comienzo tocaba en un proyecto pequeño que se llamó ABOMICTERROR, no duró mucho, solo alcanzamos a hacer algunos ensayos de garaje y grabar algo de material que quedó recopilado en un demo en el año 95. En ese momento era difícil conseguir gente con pensamientos similares e instrumentos en Tuluá. Luego de esto me contacté con Carlos Reyes (Actualmente en Process of Suffocation de USA) y entre los dos comenzamos a componer Death Metal crudo en español. De esta comunión salieron varios demos que están en bandcamp si los quieren escuchar. Lamentablemente durante los años 90 no pudimos hacernos a buenos instrumentos y tampoco había forma de hacer grabaciones decentes, así que los demos tienen un sonido sucio y putrefacto. En ese entonces no nos importaba mucho eso. La distribución se hizo entre amigos y mediante tape trade hacia otros países como Brasil, Chile y España. En 1998 Carlos se radica en USA y el proyecto se desintegra. Luego en el año 2000 consigo algunos equipos y comienzo a retomar las ideas de INCARNO en solitario. De esto salió otro demo (2005) con nuevos temas y mejor sonido y sirvió mucho para aprender y mejorar la pre y pos producción a partir del trabajo en solitario. INCARNO fue una buena escuela a pesar de todo. Luego decido terminar lo viejo y comenzar un proyecto nuevo en solitario, así nace OLDMOON en 2014 como resultado de todo lo aprendido.


Finalmente, qué planes cercanos o futuros se presentan para OLDMOON? 

Por ahora lanzar el Split con TOXODETH (México) que será una compilación de varios temas inéditos de la época de INCARNO entre 1995 y 2010 que no fueron incluidos en los demos y que se asemejan mucho al estilo de OLDMOON en la actualidad. Estos temas pueden considerarse como las bases de OLDMOON y son material de colección. Posterior a esto será lanzado un nuevo álbum, del cual ya cuento con 6 temas y cover art realizada por el artista Jeremy Farmir. Aun no tiene fecha de lanzamiento pero será en 2018 y expondrá una vertiente aún más oscura y pesada de Doom Death acercándose cada vez más a lo que quiero expresar musicalmente. También se tiene pensado hacer una compilación de todos los Splits en versión CD profesional a finales de año 2018. Esperemos que haya cuerda para todo.

Contacto: David Rodríguez - www.southhordeprods.bandcamp.com

Facebook: Oldmoon Horde, South Horde Productions

oldmoonmetalband@gmail.com

https://oldmoonmetalband.blogspot.com/

website: https://sites.google.com/view/oldmoon-official-site/inicio





sábado, 28 de febrero de 2026

Diabolus in Musica: el mito del pacto y el genio musical

 



Las historias de alianzas entre demonios y mortales siempre han fascinado. Surgen preguntas de ¿Qué tal si es verdad? ¿Y si el diablo existe y, si se le invoca de la manera apropiada, se le puede pedir a cambio buena suerte, fortuna o, como en este caso, un talento sorprendente? Historias de estas casi siempre provienen del denominado Delta del Misisipi, en los Estados Unidos, acompañadas por música Blues y escalas pentatónicas. Pero esta vez será diferente, porque el patas, el putas, el Buziraco, se presentó en Colombia. O eso reza la historia del clan de los Zosimos, relato que conocí hace tiempo cuando leí el excepcional libro del periodista Gustavo Colorado, Crónicas del Diablo, que hoy retomo para este post. Y de paso, aproveché el espacio para escudriñar un poco más sobre cómo nace esta singular creencia, culturalmente hablando, y cómo los músicos comenzaron a alimentar este mito.


Contrario a lo que se piensa, la relación música-diablo no nace con ni con el Rock ni con el Blues, ni siquiera con el renacimiento. Dicen que es todavía más antigua, pues está anclada en cómo el mundo occidental percibe 3 cosas fundamentales de ese periodo: el cuerpo, el placer y el éxtasis, 3 cosas que la música activa de forma implícita o explícita. Ya desde el temprano siglo V San Agustín decía que el oyente de la música denominada sacra, podía en principio acercarlo a “Dios” pero luego alejarlo cuando contempla la música y no el mensaje. Dicho en otro modo, lo sensorial distrae la atención de “dios”. Poco después, bien entrado el Medievo, el protagonista es el tritono, musicalmente hablando, se trata de un intervalo musical que los monjes pensaban que era bastante inestable, perturbador, anti-natural, casi como si algo no estuviera bien dentro del universo.


Pero hasta ese momento el problema era mínimo, en algún modo. Si lo analizamos bien,  la música sacra es puramente lineal, sin ritmo marcado o movido, sin cuerpo o danza, en otras palabras, la experiencia es puramente contemplativa, sensorial. Pero es posterior a todo eso cuando en Europa se introducen las músicas “profanas”, que incorporan percusión, ritmos frenéticos y repetitivos, danza, corporalidad y a veces un estado que parece trance. Dicha música provino de las tradiciones paganas africanas, árabes y algunas veces campesinas.  Todo eso da forma a ese primer conjuro de ritmo + danza + placer corporal, es igual a influencia demoníaca. Recordemos que el manto de la religión cubría un sistema moral basado en el control del deseo y en ese sentidio nace la narrativa de: si algo produce tanto placer fuera de Dios, debe venir del diablo. 


Cuando se analiza esto desde una dimensión psicoanalítica,  el diablo representa el deseo reprimido o la ambición radical. El pacto simboliza la renuncia a la vida ordinaria. Quienes venden su alma a cambio de algo, están renunciando de paso a su identidad moral o espiritual. ¿Surge entonces la pregunta de hasta dónde estamos dispuestos a llegar por el éxito?  Y acá podemos anclar otro concepto presente siempre en la literatura: el pacto fáustico, ese acuerdo con el diablo a cambio de conocimiento, talento o poder, se ha convertido en un arquetipo cultural que atraviesa la literatura, la música y el imaginario popular. Tiene precedentes que van desde el Fausto de Goethe, hasta la leyenda del cruce de caminos de Robert Johnson y el Blues del Diablo, el motivo es el mismo, simbolizar la tensión entre genio y transgresión, éxito y condena, creatividad y sacrificio moral.


De Paganini a Tartini y Liszt: el virtuosismo bajo sospecha

En el caso de músicos y artistas, la narrativa del “pacto con el diablo” funciona menos como creencia literal y más como mito explicativo del talento extraordinario, especialmente cuando este surge de contextos marginales o cuando la fama aparece de forma súbita. O sino que le pregunten al señor Niccolò Paganini (1782–1840) conocido como “Il violinista del diavolo”. Aunque, Paganini no desarrolló su talento de un momento a otro, como otros protagonistas de esta historia, él, como casi todos los músicos de su época, estudió de niño en conservatorios, pero su talento era una cosa jamás vista. Algunos historiadores del rock han hecho un puente entre Paganini y el prototipo de estrella Roquera y los argumentos principales son: que el negro era su segunda piel, pues siempre iba vestido de ese color. No dependía del estado o, en su caso, de los llamados mecenazgos de la realeza, como sí lo hicieron algunos músicos anteriores o de su generación. Giraba por toda Europa, fue una estrella mediática del espectáculo musical, muy conocida más allá de círculos estrictamente musicales y su fama generaba reacciones intensas del público, en algunas partes se cuenta que las mujeres se desmayaban en sus conciertos. 

Il violinista del diavolo




La figura de Niccolò es arquetípica, porque con él nace la narrativa: “Músico tan bueno, que debió haber vendido su alma al diablo”. Los que lo rodeaba pensaban esto no solo por su destreza sobrehumana con el violín o la guitarra clásica, también por esa aura demoníaca reforzada por su aspecto físico, alto, flaco y espigado, pero pálido como la muerte, dedos anormalmente largos y una mirada que transmitía la locura del genio. Paganini no se molestaba en abosoluto en negar su pacto con el bajísimo, pero tampoco en aceptarlo. Pero que la gente diga que está poseído por el diablo o por un espíritu mefistofélico, como en el Fausto de Goethe, no significa que sea verdad; sobre Paganini también se dijo mucho, tanto que quizás el único hecho real en toda su historia, es que la misma iglesia cristiana le negó sepultura. En estas mismas andanzas podemos ubicar brevemente a Giuseppe Tartini, quien soñó que el “patas” se le sentó al pie de su cama a tocar una sonata en su violín de una belleza inimaginable. Al despertar, Tartini intentó trascribir la música que soñó y así nació la famosa obra la Sonata del Trino del Diablo. Aquí el demonio aparece como fuente de inspiración artística sobrenatural y no como fruto de un pacto. 


El gran Franz Liszt

Finalmente, en este mismo aquelarre, las malas lenguas han situado a Franz Liszt. Otro Paganini, pero con piano. Prensa y clero insinuaban que su poder era diabólico. El escritor alemán Heinrich Heine acuñó el término Lisztomanie (Lisztomania), palabra medio en plan clínico y medio en plan sátira, para definir la histeria colectiva que provocaban los conciertos del pianista Franz Liszt, como si fuera una “enfermedad social”: las mujeres se desmayaban en sus conciertos, algunas se peleaban por mechones de su cabello, guardaban colillas de sus cigarros como reliquias, seguían su carruaje por las calles. Era como la Beatlemanía, pero en pleno siglo XIX. Ahora, no quiere decir que la Lisztomanía era algo satánico propiamente dicho. Fue más un término para definir un primer fanatismo musical. El “diablo”, por su parte, no era visto como algo necesariamente satánico-literal. Era más un símbolo de lo rebelde, lo prohibido, lo extraordinario.  Liszt admiraba mucho a Paganini, y quiso llevar el piano a los mismos niveles mefistofélicos y tomó de Ghoete la influencia para componer la “Sinfonía de Fausto”: una obra en la que la música del tercer movimiento es sarcástica, casi diabólica en su carácter. Mefistófeles representa ironía, negación, destrucción y explora lo demoníaco como símbolo psicológico. 


En un cruce de caminos: Tommy Johnson y Robert Johnson

Es super importante empezar asegurando que para la gente originaria del Delta del Misisipi, el “pacto con el diablo” no es un adorno literario, es parte del imaginario colectivo de las comunidades afroamericanas. Entre el siglo XIX y XX, derivado del proceso de colonización, se da todo un proceso de hibridación cultural y sincretismo religioso encontrándose el cristianismo bautista con las tradiciones africanas. Aquí el pacto se une al Blues, la tradición afroamericana y nace el hoodoo. Este último término cercano a la palabra Voodoo y reúne un conjunto de prácticas realizadas por los esclavos afroamericanos en los que incorporaron elementos de herboristería aborigen, amuletos, entierros, tierra de cementerio y cruces de caminos. Utilizaban estas prácticas no para hacer pactos con Satán o con demonios en el puro sentido Miltoneano, sino con espíritus mensajeros que abren caminos como el Eloguá, Esnú o el mismísimo Papa Legba. Y esto es algo totalmente documentado, investigadores como Harry Middleton, han recogido testimonios de personas que solían ir a los cruces de caminos para conjurar estos espíritus para que les concedieran el poder de tocar un instrumento, o el talento para jugar a los dados o simplemente, querían  buena fortuna. 

Tommy Johnson


Los caminos cruzados tienen entonces una magia popular en donde los mundos se intersectan, es un lugar sin dueño, ni aquí, ni allá, es un espacio liminal. Un territorio frecuentado por espíritus mensajeros que abren puertas. Es en ese contexto cultural del mito del pacto en el Blues donde vivieron los 2 Johnson. ¿Alguien recuerda un dicho que reza primero fue lunes que martes? Porque recientemente se olvida de que al primero que se le escuchó la historia de un pacto con el diablo en un cruce de caminos, fue a Tommy Johnson. Cuenta la leyenda que fue en un cruce de caminos en la noche, cuando un hombre negro y grande se apareció para afinar la guitarra de Tommy Johnson y le dio el don de tocar. En el Delta los músicos de Blues competían por tocar en los Juke Joints, una especie de bares clandestinos en donde se escuchaba música (blues en vivo), se bailaba y se bebía alcohol. Como el de la reciente película Sinners (2025). Dicen los historiadores que fue Tommy el primero en hablar sobre un pacto con el de abajo para tocar el Blues, pero sería Robert Johnson el que solidifica ese mito, porque dicen que él sí desapareció por un par de meses y cuando volvió, pasó de ser un mediocre guitarrista a ser un guitarrista con el don del Blues. Compuso canciones con nombres de diablos: “Me and the Devil Blues”, “Hellhound my Trail” y la canción que recuenta como el Diablo le afinó su guitarra y le dio maestría musical a cambio de su alma: “Crossroad Blues” (el Blues del cruce de caminos). Otro aspecto que disparó su mito fue su repentina muerte a causa de envenenamiento por ponerse de culicaliente a querer cortejar a la mujer del prójimo. De nuevo, el pacto con Lucifer expone la narrativa de que para explicar un talento excepcional o la adquisición de una habilidad en tan poco tiempo, solo se puede lograr si se hace un trato con Don Sata, pues claro, ¿con quién más?.




La canción sin nombre fue escrita por el Diablo 

Muchos investigadores señalan que la asociación blues–diablo podría tener una raíz en el racismo de la iglesia blanca al considerar al Blues como “música pagana”. Recordemos que tanto los ritmos africanos, la sexualidad, el trance y la danza, han sido motivos de demonización cultural y racial por parte de la iglesia. Son ellos más que nadie quienes han impulsado la visión del pacto con el diablo, como explicación del genio con talento incomprensible. La sociedad no lo comprende y solo queda una explicación sobrenatural. La siguiente historia tiene muchos elementos sobrenaturales y similares a las historias anteriores de alianzas con el mismísimo putas. Solo que esta vez el mandingas no se dejó ver en un cruce de caminos y la música de esta historia no es Blues. Es música con guitarra acústica, aires flamencos y percusión africana. Mezcla exótica si lo pensamos bien. Y ya no estamos en el Delta del Mississippi, sino en Jamundí, antiguo Valle. Zosimo I (el 1ro de todo un microclan) se ganaba la vida pescando y transportando viajeros de una orilla del río a otra. Una noche, cuando leía una carta de un amor perdido, bajo la sombra de una ceiba, escuchó entre la vegetación una música desconocida, cantada por una voz de un bajo pero agradable al oído. Era un hombre muy alto que de repente salió de entre la maleza e iluminado con una media luz dijo:


Lee de día, que la noche es mía” y luego se sentó sobre una roca, acomodó la guitarra contra su regazo y empezó a entonar una canción con “ritmos andaluces y tambores africanos”, así la describe el periodista Gustavo Colorado, la “canción sin nombre” ¿o del hombre con cuernos?, tiene una la letra que parece un poema inédito de Héctor Escobar y dice así:



Cabalgo en el trueno 

viajo en la tormenta.

No tengo otro amo que mi desenfreno.

Las hembras de ébano,

las damas de cobre,

los virgos sin dueño,

las damas sin hombre,

pasan por mi lecho

como en leve sueño.

Soy amo del orbe,

del oro y la lumbre,

no lo olvideís hombres:

cabalgo en el trueno,

vivo en la tormenta,

no tengo otro amo que mi desenfreno.

Mortales y dioses que veláis en vano,

no caben preguntas,

seguidme ahora mismo

o pasad de largo

hacia donde despunta

en su hondura el abismo.


La canción sin nombre, o así fue como se le conoció en el clan de los Zosimo Caicedo, una familia repartida por el Valle y el Risaralda de Colombia. Cuenta la historia que el primero de los Zosimo, embarazó a la muchacha que escribió la carta de amor que lo encontró leyendo el diablo. Cuando el 2do Zosimo nació, se dice que su papá no lo conoció personalmente, pero se enteró de que tenía actitudes para la guitarra y para amenizar las parrandas en las fondas de camino. Fue así como empezó toda una serie de correspondencia epistolar en una sola vía con su hijo. En la primera carta, le envío la letra de esta canción y pautas sobre cómo interpretarla. Se dice entonces que es gracias a su tutor desconocido, que Zosimo II se volvió prodigioso guitarrista y cantante, tanto como para animar las fiestas durante la guerra civil entre los nacientes partidos políticos colombianos. Es una pena que fuera asesinado por un marido celoso que lo acribilló a balazos de escopeta cuando lo sorprendió huyendo como Simón Bolívar en la noche, en bola y con la ropa empuñada en una mano. Se cuenta que en su funeral se corrió la voz de que las canciones que interpretaba le habían sido dictadas a su padre por un demonio llamado “Artemio”, en una plantación de tabaco cercana al río Cauca, más allá de Cartago.


Cuenta Colorado que se trató de 5 generaciones de Zosimos que se dedicaron a la música, por herencia. Cada uno seguía aprendiendo el repertorio del anterior y manteniendo el legado como por ósmosis sulfúrica. El último de los Zosimos, es decir, Zosimo V, es el abuelo de una de las fuentes de Colorado, gracias a él, se conoció esta sorprendente historia que me tomo el atrevimiento de citar aquí para tod@s usd. “siguiendo el llamado de una vocación aplazada, recordó el baúl familiar forrado con latas viejas de galletas donde dormía el patrimonio familiar: una colección de canciones donde se le rendía tributo a la memoria de un antepasado llamado como él, iniciado por el diablo en los misterios de la composición musical. (...) Sin educación previa, (Zosimo V) aprendió a tocar las melodías guardadas en el baúl. Amenizando fiestas con ellas, educó cuatro hijos (...) Cuando estaba a punto de nacer el primero, en julio de 1961, en una tarde de promesas y arrepentimientos, su mujer le hizo jurar que ninguno de sus hijos llevaría su nombre. Alguien -nunca quiso confesar quién- se le acercó una noche en el bar y le dijo que Zosimo era en realidad el nombre del desconocido que había iniciado al antepasado de su esposo en las artes de la música. Lo de Artemo era una especie de pseudónimo. Una candorosa forma de disimulo. La naturaleza del pacto salía así a la luz. Yo te entrego el don de la música y a cambio tú te encargas de perpetuar mi nombre”.


Y así terminó el clan de los Zosimos y los secretos de la música de Artemio.  Supongo que en este caso en particular hay un espacio tanto para el escepticismo como para la fascinación. Porque más allá de si el diablo existe o no, lo que permanece es la necesidad humana de explicar lo extraordinario. Cuando el talento desborda lo comprensible, cuando el éxito irrumpe sin una explicación evidente, la imaginación construye pactos, cruces de caminos y canciones dictadas en la noche. El demonio, entonces, no siempre es una entidad literal, sino un símbolo del deseo, de la ambición y de la transgresión que toda creación implica. Tal vez el verdadero pacto no sea con un ser sobrenatural, sino con el riesgo de ir más allá de los límites impuestos por la moral, la religión o la tradición. Y en ese cruce, entre miedo y admiración, nace el mito que une para siempre música y misterio.