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lunes, 27 de abril de 2026

THRASH de Tommy Wirkola (Netflix 2026): tiburones, caos y puro delirio climático - Video Reacción



Lo que arranca como una advertencia medio seria sobre huracanes y cambio climático, termina convertido en una orgía de destrucción con tiburones toro invadiendo calles como si fueran dueños del barrio. Sí, hay mezcla de efectos prácticos old school con CGI que a veces cumple… y a veces no tanto, pero eso también tiene su encanto "Thrash". (Basura)

La peli juega con una realidad: tormentas que arrastran fauna marina tierra adentro. Pero aquí todo se va al extremo. Ojo a la escena del periodista explotando la entrevista con el biólogo: puro sensacionalismo mediático.

¿Ciencia? Poco. ¿Entretenimiento? Bastante.

Dale play a la reacción y cuéntame: ¿obra maestra del caos o desastre glorioso?



lunes, 23 de marzo de 2026

HEAVY METAL MOVIES - La categoría inexistente con ruido y fotogramas



Debo ir directo al grano y preguntar ¿Qué hace a una película Heavy Metal? ¿Eso existe? ¿es un género de cine? ¿una técnica cinematográfica? De qué me he perdido yo y posiblemente algunos de l@s lector@s. La primera vez que escuché el término: Heavy Metal Movie, fue precisamente por el libro que sí o sí, inicia esta categoría no existente, Heavy metal movies: guitar barbarians, mutant bimbos & cult zombies amok in the 666 most ear- and eye-ripping big scream films ever!. Dicho título que parece que cumple 2 funciones, la de titular y describir, viene a ser el único trabajo editorial dedicado frenéticamente a películas que incorporan no solo elementos musicales (el metal como banda sonora) a sus historias, también, incorporan elementos conceptuales y estéticos de este estilo de música. Antes de seguir, creo conveniente comentar que el autor del citado libro, Mike McPadden, falleció en diciembre de 2020, tenía 52 años, paz en su tumba, precisamente, fundé esta sección para mi otro fanzine MIDNIGHT FUNERAL como un pequeño homenaje a McPadden y a los fans del metal pesado y del cine. Esperamos poder cubrir, comentar o descubrir estos filmes, nuevos, antiguos, clásicos o de culto.

Flyer promocionando el libro


Debo de volver al grano y ser brutalmente honesto, cuando compré el libro Heavy Metal Movies, me sentí algo decepcionado porque no era lo que esperaba, y con esto quiero decir que el libro está lleno de películas que no tienen que ver con lo que promete el título de la voluminosa obra. Por ejemplo, encontramos reseñas de películas como Masacre en Texas (1974), Holocausto Cannibal (1981), El Exorcista (1973), La Profecía (1974) filmes clásicos del horror que a simple vista no tienen elementos en común con el objeto de estudio. Precisamente, por los días en que  McPadden editó el libro, dio algunas entrevistas en donde se le preguntaba esto mismo, por ejemplo, una vez le preguntaron por qué pensaba que la película de Michael Radford 1984 (1984) era Heavy Metal y esto fue lo que dijo: "Ok, para Heavy Metal Movies el reto era cubrir películas que capturaran o transportaran el “espíritu” del Heavy Metal y su cultura. Gran hermano, totalitarismo, censura, opresión, y la lucha contra todo eso es algo supremamente metalero en su naturaleza".  Ciertamente, si lo ponemos de esa manera, tiene sentido considerar Heavy Metal a una película como 1984, sin duda hay bandas de metal que no solo se han formado como reacción a dichos antivalores, también, en sus letras han tratado estos temas con una postura contestataria, de acusación o crítica contra el sistema político, económico y social. Pero, a este cuento le falta un pedazo, siento que aún falta más para considerar una película como Heavy Metal. 

Mike McPadden (1968-2020)


En la búsqueda de esta respuesta, encontré otro autor que trata el tema o la categoría, que insisto, no parece muy definida, se trata del libro Heavy Metal at the Movies (2020) editado por Gerd Bayer que de entrada define que hay toda una categoría de películas que incorporan los elementos conceptuales y musicales de la cultura metalera dentro de sus guiones y planteamientos. Bayer comenta que: “uno de los momentos de nacimiento del cine metalero es claramente el exitoso programa de MTV Headbangers Ball, iniciado en 1987 o shows más tempranos como Heavy Metal Mania (1985 - 1986). No es una sorpresa que una de las películas de ficción más famosas que tratan con metal también retrata la historia de un show de metal local en Wayne´s World (1992), el cine metalero claramente había arribado a la cultura popular. (…). Una primera incursión dentro del territorio de los filmes y el metal viene de las manos de Mike McPadden, cuya obra Heavy Metal Movies (2014) que se puede mejor definir como una encuesta enciclopédica de películas de culto y serie B que tienen algún tipo de conexión con el heavy metal o con su cultura. McPadden incluye películas en las que aparece Alice Cooper o cintas como Heavy Metal Massacre (1989) y The Promised Land of Heavy Metal (2008), junto con entradas a películas como Eraserhead (1977) de David Lynch, hasta incluso The Cavinet of Dr. Caligari (1920), un film mudo del expresionismo alemán que a primera vista,  parece no tener ninguna conexión directa con la cultura metalera, más allá de tal vez compartir una actitud subversiva frente a las formas de estética convencional, esta última actitud es evocada habitualmente en las formas de música metalera.

Parece que el vínculo es más que nada conceptual, en algunas de estas películas la estela del metal pesado se extiende tenuemente y la música no aparece o si lo hace, cumple un papel extradiegético. Aunque, McPadden y Bayer acuerdan que uno de los caminos más seguros para el encuentro del metal y el cine, son los documentales o los biopics, dentro de estos, naturalmente, el protagonista es un artista o una banda de metal. Entre estos encontramos trabajos como la hilarante This is Spinal Tab (1984) sobre una banda de metal ficticia que se burla de los estereotipos de las estrellas del mundillo del Heavy Metal, asimismo, encontramos películas como Anvil: The Story of Anvil (2008), un conmovedor documental en que el metal pulula y transciende las esferas de lo espectacular para penetrar en el Metal como estilo y proyecto de vida. Dentro de los biopics (película biográfica) ubicamos una creciente popularidad hacia este formato en películas como Bohemian Rhapsody (2020), o la visceral Lords of Chaos (2018), que reconstruye con pizcas de ficción y realidad el insuceso más infame del Black Metal, la entretenida y a la vez dramática The Dirt (2019) sobre los primeros y convulsos años de los Motley Crüe, entre otras. Entonces, volvemos a preguntar ¿qué hace entonces que una película se pueda considerar como Heavy Metal? Pues, redondeando el asunto, podría decirse que basta con que el film en cuestión incluya en su planteamiento, narración o ejecución, 1 de los 3 elementos fundamentales para el metal pesado: 1.la música:puede ir desde metal/rock en cualquier género. 2.la ideología: esta subcategoría es muy amplia, pero hay temas recurrentes como el ocultismo, la violencia, la fiesta, el sexo, las drogas, la angustia existencial, la muerte, la guerra, la postura de antisistema, entre múltiples posibilidades conceptuales abordadas por el metal en sus líricas. y 3.la estética: recoge naturalmente las púas, los taches y el cuero, así como la imaginería de la muerte, el Gore, el nihilismo y lo oculto. Hay películas en las que encontraremos los 3 elementos, otras quizás 2 o 1, pero la regla es que aparezca un solo indicio, sea tenue o recurrente. Por eso, acogiendo todo lo dicho hasta aquí; nos adentraremos un poco al interior de esta inexistente categoría que da nombre a esta sección que esperamos sea de su agrado, pero que al tiempo, abre un telón al debate y a la escucha activa de sus futuras sugerencias en la materia de Películas Metaleras. Sean entonces bienvenidos a la sección que abrimos con 5 breves reseñas seleccionadas especialmente para su consideración. 

5.Easy Rider (1969) Dennis Hopper

Si bien, Easy Rider, no sería la primera película en fusionar Rock y Cine; recordemos las películas realizadas por los Beatles, Elvis Presley, Bill Halley & the Comets o el documental de Jean-Luc GodardSimpatía por el Diablo-1968” con música de los Rolling Stones; Easy Rider de Dennis Me gustan las drogasHopper, sí sería al menos la primera película gringa en fusionar Rock y Cine. Aunque de todas las agrupaciones que conformaron la banda sonora de esta película, Steppenwolf, es sin lugar a dudas, la banda a la que mejor le sentaría la promoción de salir en una película, a partir de allí la canción “Born To Be Wild”, sería convertida en un himno quizás tan popular como la marsellesa. Coreado por rockeros, bikers y todas las generaciones que estaban por venir. Born To be Wild es no solo la canción más rockera y pesada de la banda sonora, también, podría decirse que marcó un antes y un después, inclusive, se cree que es la primera canción roquera que usó la expresión Heavy/Metal en una letra, no es consecuencia que esta famosa canción de los Steppenwolf se cole entre las listas con canciones consideradas como posibles precursoras del género Heavy Metal. Ahora bien, otro de los créditos importantes de la música de Easy Rider, se le debe a Stephen Blauner, quién adelantaría todo el papeleo con las compañías disqueras dueñas de los derechos musicales, aunque al final todos ganaron y de paso descubrieron lo provechoso que sería de ahora en adelante promocionar sus catálogos musicales en la gran pantalla: Películas posteriores como More (1969), Zabriskie Point (1970) con música de Pink Floyd o Woodstock (1970) de Michael Wadleigh, seguirían el camino abonado por Easy Rider en lo musical. Solo se puede decir que estamos ante un film que no puede ser más Heavy Metal, porque sus ideales de rebeldía y transgresión son omnipresentes.

4.Heavy Metal Parking Lot (1981)

Esta no es propiamente una película, realmente es un tipo de corto de 16 minutos de duración rodado en video por los documentalistas y realizadores John Heyn y  Jeff Krulik, quienes en 1987, actuando bajo la productora audiovisual Public Access, dieron vida a Heavy Metal Parking Lot, un tipo de documental que recoge la antesala de un concierto de Judas Priest. La película sin querer queriendo captura perfectamente una de las aristas que se quiera o no, acompaña a los fans de la cultura del geby: y estas son la fiesta, la juerga y por supuesto, en algunos casos (no en todos) el consumo de drogas o alcohol, siendo comúnmente el cannabis o la cerveza; por su lado, las posibles sustancias más empleadas por metalheads o por los mismos músicos. Asimismo, esta película retrata muy bien la popularidad que tenía el Metal en esos años, especialmente entre jóvenes y adolescentes, de todas las etnias, negros, asiáticos, latinos, no importa, el metal estrecha lazos, así sea lazos de desenfreno y locura. Precisamente, uno de los entrevistadores le pregunta directamente a un chico: “Hey, are you fucked up?” (¿hey, estás llevado?). Quizás fue eso explotación directa de la fiesta lo que hizo que esta película gozara de cierta popularidad y estatus, si se quiere de culto. Razón por la cual el corto tuvo tratamiento en DVD con escenas que no salieron en el corto original. Incluye además una entrevista con Rob Halford en el que se pronuncia sobre la película. La banda sonora es naturalmente los Judas Priest.

3.Satan Rides the Media (1998) Torstein Grude


Este fue el documental realizado por el periodista noruego Torstein Grude, a quien Varg Vikernes culpa de haber traicionado la ética periodística, al denunciarlo ante la policía, luego de ser entrevistado. Se podría pensar que Grude, que para aquel entonces trabajaba para el periódico local Bergens Tidende, fue el primer periodista que investigó, documentó y escribió sobre el asunto. El primero de sus reportajes pone al descubierto que las cosas habían llegado demasiado lejos para el belicoso grupúsculo de jóvenes que se hacía llamar así mismos como el Inner Circle, algunos de sus integrantes tocaban en bandas de un estilo que ellos mismos denominaban como Black Metal, término que ya le habíamos escuchado a los Venom desde 1981. Las actividades de este grupo aparte de escribir, componer música y farrear al extremo, incluyeron actividades ilícitas como el asesinato y la quema de iglesias. Para cuando el documental vio la luz, los eventos más truculentos ya habían ocurrido: el asesinato de Euronymous a manos del Conde, la quema de iglesias, el asesinato de Magne Andreassen por Bard “Faust” Eithun y toda esa larga mancha de mala leche que conmocionó a la conservadora y ultra católica sociedad Noruega de mediados de los años 90. Uno de los principales aciertos de este documental es que evidencia que el fenómeno del Black Metal se disparó en parte por la voraz cobertura mediática de aquellos macabros hechos; hechos que en alguna medida terminaron por opacar lo musical, es decir, algunas veces el Black es mejor conocido por los escabrosos hechos que involucraron a algunos músicos de las bandas matrices de este bestial género; más que por la música per sé. Por otro lado, Satan Rides the Media, sigue siendo una de las mejores fuentes para acercarse a la pesadillesca escena noruega de esos años, pues incluye a muchos de sus protagonistas de primera línea. De todos, el que más come pantalla es Varg Vikernes, que a pesar de que le echó la culpa de su prematuro arresto a Torstein Grude, reconoce que su trabajo no está solo bien documentado, también, puede considerarse como preciso y fiel a los verdaderos hechos, lo siguiente es un fragmento de una reseña que el mismo Vikernes hizo de Satan Rides the Media mientras estaba pagando su condena por asesinato: “Torstein Grude hizo un buen trabajo, hasta donde lo recuerdo este documental es bastante bueno. Él es por supuesto más informado y confiable que todos los otros que han intentado develar los secretos de esta escena. Al menos comparado con estos autoproclamados expertos en la materia, como los escritores inútiles de “Lords Of Chaos”, “Djevelen Danser” y “Lucifer Rising.” 

2.Verlierer (1987) Bernd Schadewald


Quizás quienes hayan tenido la oportunidad de ver el video de la canción Dead City de los Thrashers teutones Violent Force, se hayan preguntado de qué película son las imágenes del clip. Pues se trata de Verlierer, un TV filme alemán de 1987 dirigido por Bernd Schadewald y estrenado en 1987. La historia del filme se desarrolla en la derruida Rurh, una zona que precisamente, al igual que Düsseldorf, fueron cuna de la camada de bandas del Thrash Germano. En dicha localidad industrializada, de poco futuro para los jóvenes que están sumidos ante una situación económica precaria, que termina por avivar otros conflictos como la falta de trabajo, la pobreza y la terrible violencia intrafamiliar, sub textos que se mezclan entre una guerra de pandillas de jóvenes marginales sin ningún otro futuro que el descontento y frustración que canalizan a través de la violencia. De un bando, los Sharks que vienen a ser un híbrido de Punks y Skins se enfrentan contra los Rats, una pandilla de metaleros. Si no estoy mal en un DVD de SODOM salen escenas de esta película, que tiene como protagonista al reconocido actor alemán Ralf Richter, que produjo y actúo en la también reconocida película bélica Das Boot (1981), así como Campino el cantante de los DIE TOTEN HOSEN. Verlierer (perdedor en español) se gana su título de Heavy Metal Movie, naturalmente, por la temática, recurre al estereotipo de punks vs metaleros y además incluye a los Speed Thrashers Violent Force tocando su mega clásico “Dead City”, curiosamente durante esta legendaria y metálica secuencia, el Kreator Miller Petrozza aparece dentro del público. Aparte de Violent Force, la banda sonora incluye canciones de Los EXPLOITED, KILLING JOKE y DIE TOTEN HOSEN.

1.Rodrigo D No Futuro (1990) Víctor Gaviria


Curiosamente, el director colombiano Víctor Gaviria copió parte del argumento de su filme, de otra cinta italiana de 1952, titulada Umberto D., del director Vittorio de Sica y que narra la historia de Umberto Domenico (Carlo Battisti) un hombre senil, solitario al que solo le acompaña un pequeño perrito Ratonero bodeguero andaluz al que llama Flike y su famélica pensión; un sueldo de pacotilla que no le alcanza para llegar a fin de mes. Precisamente, Gaviria extrapoló el mismo argumento y personaje de este film italiano, pero apuntó su brújula hacia las marginales y violentas comunas de la Medellín de finales de los 80. Ya no se trata de viejos sin futuro, ahora, son los jóvenes los que no tienen chance alguno, pues diariamente se deben a enfrentar con toda una suerte de factores ambientales, socioeconómicos, psicológicos y violentamente marginales que solo le agregan más peso a esta balanza depresiva que llevan por vida. Al igual que Umberto D, Rodrigo D (Ramiro Meneses) tiene un instinto suicida. Mientras que al primero, le agobian especialmente los problemas económicos y la desgracia de llegar a viejo, pero solo, al segundo; a nuestro Rodrigo D, además los problemas económicos y la falta de oportunidades, lo asaltan la pérdida reciente de su señora madre; por eso lo único que parece darle significado o motivación a su vida, es andar para arriba y para abajo con un par de baquetas en la mano, tocando en cuanto ensayadero y parche puede, en los que comparte con sus pares, otros jóvenes con más o menos probabilidades u oportunidades de vida que él. Rodrigo D, encuentra en la música que escucha, en este caso el Punk, una válvula de escape que le permite evadirse de la realidad que le tocó vivir. De igual forma, la banda sonora no podía ser otra más que el Punk y el metal Medallo, una música tan cruda, violenta y estridente como el propio contexto que envolvía las esperpénticas vidas de estos jóvenes sin futuro, una idea que no solo por desgracia sigue estando vigente, sino que sigue siendo una tesis visceralmente punk, la música del No Future, como bien lo dijeron los Sex Pistols. La genial banda sonora incluye a PESTES, MUTANTEX y P-NE, quienes aportan la cuota punk/hc; y con EKRION, AGRESSOR, PROFANACIÓN y MIERDA en la cuota más metálica. Concluyo escribinedo que Rodrigo D: No futuro, sin lugar a dudas se convierte en una Heavy Metal Movie tan clásica como cualquier otra. Una rapaz mirada a la escena marginalidad social de colombia, a través de los ojos de punks y chatarreros. ¡De culto!



viernes, 21 de febrero de 2020

Tetas, Gore & Death Metal... Afterparty Massacre (2011)



























Película dirigida y protagonizada por Kyle Severn de INCANTATION, junto a su colega Kristoff Bates de horrormerch.com. Rodada directamente para DVD y para el divertimento de sus realizadores; lo cual es perfecto porque yo también me divierto viendo secuencias de Gore, con piscinas y piscinas de sangre de utilería, efectos especiales decentes, mutilaciones genitales, degollamientos, y sobre todo, muchas tetas de modelos góticas fetichistas, escenas de soft porno, shows de piercing, bifurcaciones en la lengua, gente colgada del techo con ganchos, como si fueran ropa, hasta hay algunos momentos de bondage y un poco de humor por aquí y por allá.





















Muy gracioso fue la secuencia del borracho con una camiseta de OPETH, que se quiere meter al toque pero no lo dejan. Ahora, es verdad que la historia está un poco floja, pero es el pretexto perfecto para que empiece una cuenta progresiva de muertes y cuerpos por doquier. Todo empieza una tarde cuando Kyle “Mostacho” Severn, quien se interpreta a sí mismo (y falla, obviamente sus dotes actorales dejan mucho que desear), recibe una llamada de una tipa gótica que quieren meterse gratis al toque de INCANTATION, según parece por allá también hay gente que se quiere colar a los toques sin pagar. Kyle accede con la mentalidad de coger gratis esa misma noche (¿o esa no era su intensión?). Más tarde, cuando ha caído la noche el toque es abierto por una banda de Death con toques melódicos llamada SOULESS, al terminar su set, los míticos INCANTATION aparecen en escena y mientras ellos tocan todo su repertorio, tras bambalinas, una de las gotichicas, Scarlet Von Sinn (la asesina de turno) cuando poseída por un Killig Spree (frenesí asesino) y al mejor estilo de -Hammer Smashed Face- le rompe el cráneo a un escuincle que acaba de intentar violarla.






















Según parece, Scarlett ha sido violada anteriormente; un flashback nos muestra que un cura la sodomizaba cuando ella era una inocente niña. Por eso haber sobrevivido a este nuevo intento, le ha jodido la mente y ahora parece dispuesta a matar a todos los asistentes al show, incluso, les voy a tirar este spoiler, Kyle Severn muere degollado mientras toca su batería. Hasta Ash Taylor, el guitarro albino de ACHERON, muestra algunos movimientos fallidos a la Jackie Chan. A decir verdad, hay cierto punto en la película, en el que uno no sabe si está viendo una peli de horror o una comedia de muy mal gusto. Por eso aclaro que todo esto fue más una pantomima sanguinolenta con la complicidad de sus realizadores, armonizada con el extremo y cavernoso metal de INCANTATION y de fragmentos de la música de FUNERUS, CARDIAC ARREST, DENIAL FIEND, ESTUARY, GOREAPHOBIA, agrupaciones que aparecen en la banda sonora, que fue editada en disco compacto. Del mismo modo, INCANTATION editó un 7 pulgadas en split con DENIAL FIEND, llamado también Afterparty Massacre. Finalmente, espero puedan ver la película completa subida a nuestro canal de youtube, véala rápido.


Afterparty Massacre (2011) Kristoff Bates & Kyle Severn

*Comprar el DVD o banda sonora click acá

Portada CD banda sonora

martes, 12 de marzo de 2019

Lords of Chaos (2018) Jonas Akerlund - Reseña


Acabo de ver “Lords of Chaos” por segunda vez y la verdad funciona bastante bien para mí. Jonas Åkerlund —director de la genial Spun (2002), recuerdo el cameo de Rob Halford y el fragmento de Mother North que sale en una de sus escenas— nos sirve una película realmente transgresora con gatos ahorcados, un ratón crucificado — no me ufana la crueldad animal, solo describo lo que vi— un cantante que se corta el cuello y se vuela la tapa de los sesos —in memoriam—. También hay muchas secuencias de sexo —probablemente la 1ra escena de una pareja fornicando luciendo un corpse paint— tenemos adolescentes haciendo el desmadre; vandalismo, iglesias ardiendo, violencia, y gore explícito, guiños a pelis como Brain Dead, Halloween, Die Hard y un genial soundtrack; si eso no suena entretenido, ustedes están más muertos que Dead.  


El soundtrack


Ahora bien, cómo demonios vamos a ver una peli sobre el black noruego en el que no se incluya un soundtrack cargado del True Norwegian Black Metal, inventado por Øystein Aarseth y compañía? este pecado capital es la punta de lanza más mortífera que han utilizado sobre todo los detractores del film. No hay mucho Black Metal, es verdad. Pero tenemos a MAYHEM, SODOM, ACCEPT, SARCOFAGO, BATHORY, DIO, DEAD CAN DANCE, TORMENTOR, TANGERINE DREAM y otro resto más. Lo cierto es que Åkerlund no la tuvo fácil; toda esa mala leche y resistencia ofrecida por las otras bandas del desvanecido Inner Circle (DARKTHRONE, EMPEROR, entre otras.) quienes se negaron a tener algo que ver con el film. Cabe entonces pensar que la falencia de Black Metal en el soundtrack, no es solo culpa del director.  Pero Åkerlund sí se aseguró de que la música de MAYHEM —contrario a lo muchos piensan— apareciera de forma oficial gracias a la familia de EURONYMOUS y de otros miembros de la banda. La música de BURZUM —en cambio— nunca fue tenida en cuenta por el director; dudo mucho que de haberlo intentado, hubiera tenido alguna suerte. Por lo tanto, el único corte real de MAYHEM que se escucha en el filme es “Funeral Fog”, el resto como “Pagan Fears”, “Freezing Moon” o “Deathcrush” son cortes re grabados por una banda que se hace llamar los MALPARIDOS.




El director
Pienso que no es justo que se ataque al director por no haber consultado a las fuentes “originales” para el armado del guion. Conviene tener presente que así el gigantón de Jonas Åkerlund, haya rodado videos de Madonna, podría conocer mejor que tu el Black Metal. En primer lugar, estuvo por un tiempo fugaz codeándose junto al mismo Quorthon, cuando juntos dieron nacimiento a una clara influencia para el BM noruego, la crucial BATHORY. En segundo lugar, Åkerlund conoció personalmente a todos los involucrados en la historia, incluyendo al mismo Per Ohlin alias Dead. Incluso, pueden echar un vistazo al mítico videoclip “Bewitched” de CANDLEMASS, dirigido por el mismo Jonas Åkerlund en el que sale Dead haciendo cara de necesitar un exorcismo. "Nunca antes había profundizado tanto con una de mis películas, como lo hice con esta." comentó Åkerlund en una reciente entrevista para www.hollywoodreporter.com. "Yo mismo escribí (el guion de) Lord of Chaos y es una historia muy personal y cercana. Yo conocí a toda esa gente. (...) Per era mi amigo. Y todos quedamos impactados con su suicidio."

Bewitched (Fragmento con Dead)



Los señores del caos: como libro
Sí has leído el libro sabes que era imposible rodar una película con él. No se trata propiamente de una novela de narrativa, o de un biopic como la película. Lords of Chaos (libro) es ante todo un comprensivo ensayo con enfoques sociológicos, religiosos, culturales y periodísticos, aunque otros tantos dirán que el libro es amarillista y sensacionalista, que parece más una novela del estilo true crime. Pero lo cierto, es que yo no tomaría tan a la ligera el trabajo de sus autores, que no dejaron ni una sola piedra sin levantar, porque tanto Michael Moyniham como el noruego Didrik Søderlind, a mi modo de ver, no solo capturaron el momento, sino que también incluyen gran cantidad de datos comprobables, citas y entrevistas con los protagonistas de esta historia, incluidas varias con el mismo conde, así, él mismo lo reniegue en muchas de sus posteriores apariciones mediáticas. Otro aspecto diferente a la película es que el libro documenta todas las bandas más cercanas al Inner Circle: DARTHRONE, IMMORTAL, ENSLAVED, SATYRICON y por supuesto EMPEROR, de la que nunca se habla en toda la película. Craso error porque Bård Faust es uno de sus personajes secundarios. Podríamos pensar que Åkerlund no se le ocurrió tan siquiera insinuar que Faust es el baterista del espléndido “In the Night Side Eclipse” pero sí tuvo tiempo para documentar la brutal matada que le pegó al homosexual por el que pagó 14 años de encierro. Finalmente, el libro también recrea y la película naturalmente no, el asesinato de Sandro Beyer en 1993, a manos de los integrantes de la banda alemana ABSURD, integrada por un trío de adolescentes de 17 años comandados por el nazi de Hendrik Möbus.

COPIA PERSONAL LOC 1ra EDICIÓN

Los señores del caos: como película
Lo dije al inicio, Lords of Chaos como película funciona bastante bien, sea mierda o no el libro. Igual, toda biografía o biopic es una reconstrucción o representación subjetiva de la realidad, propuesta por el director/guionista. Este no es un film propiamente sobre la historia del Black Metal, es un drama, con pizcas de humor y terror por aquí y por allá. Para ver un film como este es conveniente que olvides todo lo que crees saber sobre el black noruego y te entregues a verla como si fueras un niño de 10 años, el cual no sabe que está próximo a tener una pesadilla. Desgraciadamente el Black Metal es conocido menos por su lado musical, y más por su lado truculento y sensacionalista. Los suicidios, los asesinatos y la quema de iglesias, eclipsa todo lo que tiene que ofrecer el BM como género musical, que se supone es la parte que nos debería importar. Con todo lo dicho, Lords of Chaos (la película) se enfoca casi exclusivamente en el asesinato frenético de Euronymous (1993) a manos del “Conde” Greifi Grishnackh. Las escenas de la creación de MAYHEM (1983), la fundación de la tienda Helvete o el nacimiento del sello Death Like Silence, son utilizados como recursos de ambientación o cronología histórica, poco más. Åkerlund abandona ese enfoque para centrarse en la idea de humanizar y desmitificar a los personajes, que según él, han sido por años retratados por los medios o documentales como personajes totalmente desalmados. Esto se ve reflejado en el personaje ficticio de Ann-Marit (interpretada por la sexy Sky Ferreira, que delicia de chica) Su relación sentimental con Euronymous es solo un artilugio de ficción utilizado desde el guion, para manipular las emociones de los espectadores.



En este mismo orden de ideas, el personaje de Euronymous, interpretado creíblemente por el flacucho actor Kieran Culkin (que es menos famoso que su hermano mayor, pero más talentoso) lo retrata como un tipo de “científico loco” que mezcló un estrambótico corolario de ideas y locos componentes que terminaron por explotarle en la cara. Euronymous prácticamente muere siendo víctima de su propio invento. Su personaje tiene varios matices, puede ser sensible y blando en el fondo, pero tiene también un lado odioso dispuesto a tomar los créditos por las acciones realizadas por sus amigos, cuando él en realidad solo quería divertirse. "Toda esta mierda malvada y oscura se supone que debería ser divertida" dice en una de sus líneas Euronymous, casi al final del filme, cuando todo está patas arriba.



Mientras que por su parte, Emory Cohen, el "gordo y judío" —citando las propias palabras que Varg escogió para referirse al actor— que interpreta a Kristian Vikernes, es retratado como un personaje torpe y retraído. Tras cometer sus acciones radicales, se convierte en un Rockstar follador —Vince Neil le queda en pañales— satánico, pagano y neonazi. Posee una risa psicopática que se deja escuchar solo cuando está incendiando las iglesias, la cual se vuelve un rasgo de su maldad. Entre otras cosas, la película fue rodada en Budapest y solo unas cuantas tomas de ambiente en Noruega. Precisamente, la quema de iglesias son un logro artístico importante. El plan de la producción fue buscar iglesias reales que necesitaran alguna remodelación. El trato era si dejaban incendiar la iglesia hasta los cimientos, les construirían un templo totalmente nuevo. Vaya las ironías que tiene la vida. Finalmente, para terminar con el tema de Varg, diré que él es retratado como “el hombre del saco” —es el coco, si lo prefieren— de esta historia, el film lo vuelve a recalcar pero además lo hace con imágenes crudas, impactantes, calcadas totalmente de la realidad. Por ejemplo, queda claro que el asesinato de Euronymous a cuchillo por Vikernes, no fue en defensa propia. La precisa recreación sediciosa del asesinato atina hasta en el número de puñaladas. Vaya abracadabrante clímax final, con chorros de sangre y realismo incómodo. Sin duda aquella no fue la noche en que BURZUM mató a MAYHEM, fue la noche en que la leyenda se hizo mito, pues no hay mejor ardid publicitario que la misma muerte del artista.

jueves, 27 de marzo de 2014

Satanás no es tan negro después de todo (El Bebé de Rosemary 1968 - Roman Polanski)



Extraído de B.N.Fanzine # 5 – El Archivo Manson 


“No sería hasta el Bebé de Rosemary, su quinta película, que el nombre del enano director franco-polaco, alcanzaría la fama mundial. Además de un pase directo para codearse con los grandes de la meca del cine en Hollywood. El Bebé de Rosemary sería su largometraje más exitoso desde el Cuchillo en el Agua (1962) con el que había obtenido una nominación a los premios de la Academia, como mejor film de habla extranjera, arrebatado por muchísimos méritos más, por la cinta 8 ½ de Federico Fellini. Pero, esta vez no sería así, el Bebé de Rosemary se quedaría con los dos Oscar por los que había sido nominada; Ruth Gordon se llevó el Oscar a mejor actriz de reparto, por su papel de la adorable bruja burgués Minie Castevets, mientras que Roman Polanski se llevaría el Oscar por el mejor guión adaptado, basado directamente en la novela, homónima, escrita por el escritor Neoyorkino  Ira Levin. Polanski tratando de no alterar mucho el plot de la novela, solo cambió un poco la psiquis de los personajes. Pero más especialmente el de Rosemary Woodhouse (Mia Farrow) a quien dotó de un aspecto psicopático y paranoico, en el que su personaje no sabe si las visiones y cantos satánicos que escucha y le atormentan, son verdaderos o producto de una alucinación.
 
La historia comienza en la moderna Nueva York de los 60. Con Rosemary y su prometido John Cassavetes (Guy Woodhouse) un mediocre actor, orgulloso y egoísta. La pareja acaba de arrendar un apartamento en el edificio Brandford, planean mudarse muy pronto; pero lo que la pareja más desea, es poder tener un bebé, Y están trabajando para lograr su cometido en las noches, y es que ni más faltaba. Será precisamente, en una de esas noches, en la que  Rosemary y John se tumban en la cama, Rosemary se duerme repentinamente, soñando que es copulada por una bestia peluda, con ojos rojos, felinos. En medio de lo que parece ser un aquelarre, acompañado de canticos que entonan brujas y brujos desnudos. A la mañana siguiente, Rosemary se levanta adolorida. Presenta sobre su espalda, señales de lo que parece ser una desenfrenada noche de sexo sadomasoquista. Pero hay un problema, aquella noche lúbrica y satánica. Rosemary quedó en cinta y el padre de la criatura es el mismísimo don Sata.

Roman y Mia
Nos encontramos por cierto, con una de las películas más polémicas de la historia del cine, estos son los carretes de celuloide más malditos y mitológicos que se hayan proyectado, en las retinas del mundo occidental, especialmente por el mensaje principal de la película: ¡El mal es “cool”, y Satán es el vencedor!. Es tanta la habladuría, como las anécdotas que acompañan la estela del embarazo más famoso de Hollywood, empezaré hablando de su productor, William Castle, considerado uno de los hombres más ingeniosos, a la hora de promocionar una película, Castle solía hacer de los lanzamientos de su películas unos verdaderos espectáculos circenses con: Sexys enfermeras y Ambulancias a las afueras de los cines, solo en caso de que algún espectador se infartara, bolsitas para vomitar y uno que otro numerillo de turno, de algún paisano que simulara tener un ataque de nervios mientras veían la película, algo que la prensa solía adorar. Debido al inmediato éxito de la novela de Ira Levin, Castle decidió hacerse con los derechos para una adaptación al cine, que le costaron unos ciento cincuenta mil grandes (US$150.000) él mismo planeaba dirigir el proyecto, ya en el pasado había tenido éxito dirigiendo al bueno de Vincent Price en series B como “House on the Haunted Hill-1959” o “The Tingler-1959”. La Paramount se interesó fuertemente en el producto, pero dudaba de las capacidades de Bill Castle, por lo que fue obligado a contratar a Polanski, su primer encuentro, no fue precisamente el mejor, durante su estrellada reunión, Polanski se la había pasado mirándose en un espejo, o sentado con cierta displicencia. No obstante la Paramount Pictures, sería la que inyectaría la mayor cantidad de “dolorosos” así que Castle no tuvo más opción.

Existe el rumor de que Castle ofreció primero la película a Hitchcock, quién había declinado en realizarla debido al tinte satánico y anti-cristiano que imperaba en la historia. Tras numerosos casting en busca de los protagónicos, Roman trató con varios actores de la talla de Jack Nicholson, Warren Beatty, Steve McQueen, Tony Curtis, Paul Newman, entre otros, finalmente se decidió por el también actor y director John Cassevetes, con el que afrontaría numerosos impases durante el rodaje. Para el rol de Rosemary, Polanski pensó en su esposa, Sharon Tate, pero sabía que de momento no disponía de la influencia suficiente para proponerla como protagonista, el nombre de Jane Fonda estuvo también entre las opcionadas. Así que finalmente, y por sugerencia de Castle; el papel fue dado a la joven rubia de 22 años Mia Farrow, entonces esposa del cantante Frank Sinatra con el que rompería durante la filmación, el papel de Rosemary se convertiría en el mejor trampolín del que la Farrow pudo saltar en toda su carrera. El papel de los aristócratas brujos, sería otorgado, como señalé inicialmente a  la experimentada actriz Ruth Gordon, mientras que el rol del brujo mayor esposo de Minnie, fue otorgado a un viejo amigo de Castle: Sidney Blackmer como “Roman Castevets”.

Anton LaVey
La mayor parte del metraje fue rodado en Hollywood, en los estudios de la Paramount, a excepción de algunos planos de exteriores rodados en un edificio situado en Central Park de Nueva York, el edificio Dakota, famoso por haber tenido entre sus huéspedes a inquilinos como Boris Karlorff, Judy Garland, Leonard Bernstein o el ex -Beatle John Lennon, asesinado por un psicótico fan, a las afueras del propio edificio. Se dice que al interior de la fachada del Dakota, han ocurrido una docena de suicidios y de acontecimientos extraños, tanto así que muchos piensan que el edificio está maldito. La Semilla del Diablo, el título alternativo en español, popularizado por la editorial española Grijalbo, fue una obligatoria referencia para los satanistas de la época, entre los que se encontraba la inminente figura de Anton Szandor LaVey, papa negro y líder de la iglesia de Satán de San Francisco/California, fundada 2 años antes en 1966, con una creciente fuente de adeptos. LaVey se mofaba de haber sido contratado por Polanski para la investigación para la película, inclusive decía haber interpretado el papel del Diablo, en la secuencia de la zoofílica violación de Rosemary; pero lo cierto es que el único vínculo verdadero de LaVey con la película, fue su aparición en la premier que se hizo en Los Angeles. Eso sí, LaVey adoró la película y no paró de vanagloriarla desde entonces, el tratamiento de los satanistas significo una relectura que rompía con todos los estereotipos asociados a los cultos satánicos: Grupos clandestinos, vestidos con túnicas negras, brujas narizonas de escoba y caldero, dispuestas a practicarle un cunnilingus al cuernudo. Los Satanistas de Polanski son personas comunes y corrientes, que podrían ser nuestro doctor, nuestros padres, o el ejecutivo de la bolsa, en otras palabras, Roman situó el horror de su película a la vuelta de la esquina, en plena luz del día.

El Bebé de Rosemary continuaría recaudando premios por los próximos 2 años. Anotaré que la película dejó un sin sabor en la conservadora sociedad americana, que no escatimó esfuerzos en culpar a la película del atroz futuro que le deparó al director franco-polaco y a su esposa Sharon Tate con 8 meses de embarazo, brutalmente asesinada por miembros de la familia Manson en Agosto del ’69, los titulares de la prensa fueron tan desfasados, que muchos diarios y revistas sensacionalistas, relacionaban el crimen con las amenazas de muerte, por parte de radicales grupos religiosos, que Polanski recibió por haber hecho La Semilla del Diablo, pero para sorpresa de muchos, los verdaderos móviles de los crímenes eran más delirantes todavía y una cosa es segura, la fama de Polanski signada por la tragedia siguió en aumento. El Bebé de Rosemary pasaría a la historia como una de las películas más significativas del cine de terror moderno. Todavía hoy retumba el macabro naneo del tema musical compuesto por Komeda y cantado en realidad por la misma Farrow, naneo cuyas ondas musicales tensan el aureola claustrofóbico del film.