Hay hordas sonoras que regresan… y otras que simplemente reafirman que nunca se fueron. El Diabolical Death Mass, presenta la nueva cornada de los veteranos suecos Bewitched, quienes pertenecen sin duda a la segunda categoría. Regresan pisando tan duro que se avecina una guerra negra que no busca reinventar la rueda, sino prenderle fuego.
Forjados desde 1995 y curtidos en tres décadas de caos, Bewitched regresan bajo el amparo de Osmose Productions, cerrando un círculo que apesta a azufre y nostalgia bien entendida. Pero ojo niños y niñas: aquí no hay pose retro chavakana (dudo que esa palabra exista) porque desde que echufan la línea a sus hachas, hasta que el maestro de consola aprieta el botón que todo lo registra y que se llama tan simple como REC: Diabolical Death Mass escupe veneno old school con precisión quirúrgica: riff filosos, baterías que cabalgan sin tregua y una voz que parece invocada desde tumbas derruidas por el olvido.
Las 11 canciones funcionan como un ritual continuo: directo, sin aderezos ni condimentos que nadie pidió, el black/thrash se mantiene fiel a su esencia más primitiva. Cero baladas, cero treguas, solo descarga de furia que no hace sino avivar la llama eterna que no resucita nada. Simplemente demuestra que Bewitched nunca abandonó el altar de sacrificio.
Con Under Haunted Skies, TÜRBÖWITCH firma el que hasta ahora es el ataque más sólido, feroz y enfocado de su discografía. El tercer larga duración de los speed maniacs húngaros, previsto para marzo de 2026 vía Time To Kill Records, refuerza todo aquello que ha convertido a la banda en un nombre respetado del underground europeo: velocidad sin límite, riffs cortantes y una actitud absolutamente incendiaria.
Anclado en un blackened speed/thrash rabioso, el álbum canaliza la suciedad punk de Midnight, la precisión afilada de The Crown y la oscuridad melódica de Hellripper, sin perder identidad propia. Canciones como "Evoker of the Twilight", “Markoláb” o la propia "Under Haunted Skies" avanzan a toda máquina, impulsadas por tempos vertiginosos y un sentido de urgencia casi primitivo, mientras breves líneas melódicas emergen entre el caos para añadir carácter sin suavizar el impacto.
El single “Markoláb”, inspirado en antiguas leyendas folclóricas, resume bien el espíritu del disco: apocalíptico, violento y directo, donde no hay espacio para adornos innecesarios. Under Haunted Skies suena a metal extremo de los 80 reinterpretado con inmediatez moderna: rápido, sucio y diseñado para el moshpit.
Türböwitch - Cult Mastery (Official Video)
TÜRBÖWITCH no reinventa el género, pero lo ejecuta con una convicción demoledora. Este álbum consolida a la banda como una fuerza imparable del speed metal contemporáneo, fiel al caos que la vio nacer.
Burning From Within de DEAD HEART es una descarga cruda e implacable de psychobilly empapado en punk; cuya energía underground nos golpea desde Columbus, Ohio, con 10 canciones grabadas, mezcladas y masterizadas en Vaughn Music Studios durante el verano de 2025, este álbum debut de larga duración captura a una banda que es, en partes iguales, furia escupida a quemarropa y groove punky retorcido.
Destacamos a temas como “Choking” y el track homónimo “Dead Heart”; exhiben una ejecución poderosa y una lírica sin disculpas, con la sección rítmica anclando cada pieza en un latido palpitante de desafío. “Nosferatu”, por su parte se inclina hacia una estética de horror gótico, que suele ser sinónimo del género, ya que el sonido se sitúa firmemente en la intersección entre la agresividad sin filtros del punk rock y el impulso rítmico marcado por el contrabajo característico del psychobilly.
Pero lo más convincente de Burning From Within es su sentido de propósito: la ética DIY del trío y su interpretación cruda; entrega una experiencia visceral que parece hecha para escenarios en vivo y recintos sudorosos. Aunque profundamente arraigada en las tradiciones del punk y el psychobilly, como ya se dijo antes.
Oriundos de Umeå, Suecia, tierra de hielo y furia, emerge BACKENGRILLEN: un cuarteto que convierte el caos en arte. Su debut homónimo, editado el 23 de enero de 2026 por Svart Records, es una proclamación de destrucción auditiva, un experimento que toma riffs de death/doom y noise rock para triturarlos hasta que pierden sentido, y luego los despedaza como una bestia hambrienta sobre su presa.
La historia detrás del disco es tan visceral como su sonido: escrito un jueves durante el primer ensayo, tocado en vivo el viernes y grabado el sábado. Lo que escuchamos es puro instinto, música cruda y "estúpida" en el mejor sentido, ejecutada por veteranos de Refused, TEXT, INVSN, Fire Orchestra, The International Noise Conspiracy y más. Dennis Lyxzén escupe voces y efectos, Mats Gustafsson incendia con saxos y electrónica, Magnus Flagge sostiene el bajo como un martillo, y David Sandström golpea la batería con violencia ritual.
Backengrillen es antifascista, antirracista y profundamente libre. Su propuesta evoca influencias que van desde Albert Ayler a Entombed o Siege, de John Zorn hasta Fantomas. Canciones demenciales de más de 10 minutos, que vibran como 2 locomotoras a punto de chocar entre ellas. Un nuevo lenguaje de energía y fealdad hermosa se escucha en este debut. No se pierdan en abril de este 2026 el Roadburn Festival (quienes vivan en Europa o puedan viajar) será testigo de este viaje auditivo en vivo y en directo.
Lanzado en octubre de 1983, Argus es una pequeña joya del heavy metal ochentero que, curiosamente, suena más británica que estadounidense. Aunque la banda provenía de Tampa, Florida (mucho antes de que la ciudad fuera asociada con el death metal), este EP de cuatro canciones bebe directamente de la NWOBHM, con claras referencias a Saxon, los primeros Trance, Diamond Head y Angel Witch. Pese a tratarse de un grupo poco conocido, el material se percibe sólido, bien estructurado y sorprendentemente maduro.
Las composiciones son directas y pegajosas, construidas sobre riffs sencillos pero efectivos, con líneas de bajo claras que aportan variedad. “Lady Killer” destaca por su coro memorable, mientras que “Another Gloomy Day” presenta un gran riff principal, aunque su coro resulta menos impactante de lo esperado. Aun así, el EP mantiene un ritmo constante y disfrutable.
ARGUS - ST (1983) EP
Mención especial merece el trabajo de Glenn Enriquez en la guitarra: sus solos son breves, precisos y bien pensados, evitando el exceso y el protagonismo innecesario tan común en la época. Aunque la producción presenta un leve zumbido de fondo, este detalle no empaña el resultado final. Argus es heavy metal sin rodeos: entretenido, honesto y efectivo, un testimonio subestimado de una banda que supo capturar la esencia del género.
Desde L.A sobre un tanque de guerra, llegan los VOIDHÄMMER, un trío que no busca complacer ni entretener: su misión es invocar el caos. Con miembros de Swampbeast y Crematory Stench, la banda entrega Noxious Emissions, un EP de cuatro temas que funciona como un cifrado sonoro, un ritual de vibraciones que remiten a conocimientos prohibidos y a la pulsación indiferente de algo más allá de lo humano. Editado en tiraje limitado por un sello como Caligari Records,que se especializa no solo en extraer metal del subsuelo, sino, en editarlo en el formato más under de todos, el cassette.
Mike Royal (guitarra/voz), Shane Bogdon (batería) y Roger Herrera (bajo/voz) construyen un muro sonoro que se alimenta de crust, death metal y grindcore, logrando un resultado que suena como la respiración de un mundo moribundo. Cada tema es corrosivo, un ataque que no deja espacio para la esperanza, solo para la confrontación con la verdad enferma de nuestra existencia.
Grabado y mezclado por Michael Foster, y masterizado por Dan Lowndes, el EP destila crudeza y precisión, como si cada riff fuera un mensaje cifrado desde el vacío. Para quienes veneran el peso sepulcral de Coffins, el horror primitivo de Morbid Angel o el zumbido demencial de Disrupt, aquí encontrarán un eco auténtico y aterrador.
Noxious Emissions no es música para el disfrute casual: es un espejo que refleja la fragilidad humana frente al abismo. VOIDHÄMMER no toca canciones, emite advertencias para todos nosotros.
DEUS CARNE forma parte de una escena musical alternativa y underground de Cúcuta que incluye bandas de punk, metal, hardcore y géneros extremos. Este entorno ha producido agrupaciones y proyectos con propuestas crudas y contraculturales, y DEUS CARNE aparece como uno de los aportes más extremos o experimentales dentro de ese contexto. Musicalmente, el disco se mueve en un death metal cavernoso, denso y opresivo, con claras reminiscencias a Incantation y a bandas como Autopsy: utilizando su punch latino, riffs pesados, tempos arrastrados y una atmósfera fúnebre que refuerza el mensaje. La producción es cruda pero efectiva: las baterías fueron grabadas en La Guardia Estudio, mientras que voces, guitarras y bajo se registraron en Fango Records, logrando un sonido áspero, orgánico y sin concesiones para nadie.
DEUS CARNE - ''Cúcuta'' [FULL ALBUM STREAM]
DEUS CARNE fue creada por: Nicolás Bautista: (alias Parásito) vocal y bajo, Sangrón: vocal y bajo con baterías y otros instrumentos programados o colaborativos, como suele ocurrir en propuestas de este tipo. Por otra parte, se me ocurre pensar que DEUS CARNE, es un manifiesto con una base musical de puro death metal de la vieja usanza, aunado con partes de Doom, Punk y Grindcore; y su ingrediente de conciencia social, atípico para el estilo, transformando en el acto la brutalidad sonora en denuncia directa. Desde sus intros, construidas a partir de audios de Noticias Caracol, el álbum deja claro que no se trata de ficción: aquí se expone una ciudad marcada por los falsos positivos, el paramilitarismo y la violencia estructural que ha definido la frontera durante décadas.
Antes de este lanzamiento, el proyecto también lanzó un EP llamado Conceptosdel Odio, que mezcla crust punk, grindcore y sludge, y fue difundido en 2019 incluyendo un cover de Ratos de Porao. Para ir dando cierre, concluyamos que no hay virtuosismo innecesario; todo está al servicio del impacto emocional y político. Cúcuta no busca agradar ni ofrecer escapismo: es un álbum incómodo, confrontacional y necesario, que usa el death metal como herramienta para recordar, acusar y resistir, retratando una ciudad flagelada donde la violencia no es excepción, sino paisaje cotidiano.
En tiempos donde el deathcore parece repetirse hasta el cansancio, llega este quinteto llamado DEADWOOD para levantar la mano curtida en sangre y lanzar un grito de horror a través de Rituals of a Dying Light, próximo a lanzarse en formato físico. Es un EP que condensa la furia de una banda curtida en pandemias (pues la banda inició en 2020 durante el COVID 19 en Canadá), giras y escenarios incendiados. Desde el año 2020, cuando el guitarrista Fred (ex-The Plasmarifle, ex-Ion Dissonance), Stéphane , Charles y Derek han forjado un sonido que bebe de Meshuggah, Whitechapel y Pantera, pero lo escupe con su propia rabia: riffs aplastantes, atmósferas densas, solos increíbles, y letras que invocan las sombras de Salem y el filo del cuchillo de Jack el Destripador.
DEADWOOD - HERETIC [OFFICIAL MUSIC VIDEO] (2025) SW EXCLUSIVE
Este nuevo ataque no es un simple ejercicio de brutalidad: es un viaje multifacético donde la técnica se entrelaza con la violencia. La guitarra de Fred y Stéphane dispara armonías técnicas y pasajes sonoros cubiertos de un dramatismo surreal y fantasmagórico; mientras Charles martilla con precisión quirúrgica su batería, a través de polirritmias que salen desde rituales de luz moribunda, y Derek vomita cada palabra como sentencia, como si todos ya estuviéramos condenados.
La crítica ya lo ha señalado: “violento y agresivo, pero construido con inteligencia” (Dead Rhetoric). Y es que DEADWOOD no busca complacer, busca sacudir confirmando su lema: Make Deathcore Angry Again. Una descarga oscura, visceral y sin concesiones. DEADWOOD no trae luz, trae rituales. Se los digo yo, que nunca he tenido un gran entusiasmo por este estilo de Mathcore/Deathcore, pero DEADWOOD, la tiene clara y me han cerrado la boca.
Desde Baltimore surge ORCHID THRONE, el proyecto solista de Nicholas Bonsanto (Lör, Empress, Barren), quien finalmente da forma a su visión íntima y oscura con Buried in Black, un debut de melodic doom metal cargado de emoción y vulnerabilidad. Lanzado el 9 de enero de 2026, el álbum encapsula más de una década de búsqueda artística, transformando años de ansiedad, duelo y reflexión en una obra tan devastadora como catártica.
Con influencias de Ghost Brigade, Swallow the Sun o Woods of Ypres, Bonsanto construye paisajes sonoros densos y melancólicos donde las guitarras se expanden con majestuosidad sobre capas de voces introspectivas y arreglos que equilibran pesadez con una calma funeral. La producción, mezcla y masterización (realizadas por el propio Bonsanto, nuestro hombre orquesta) dotan al disco de una atmósfera envolvente y orgánica interesante.
Aunque no es un álbum conceptual, tenemos la sensación de que Buried in Black traza un recorrido emocional en el que escuchamos el viaje interior del señor Bosanto, oscilando y vibrando entre la oscuridad y algo de esperanza. Bozanto comenta de dónde vino la inspiración para este disco: "Durante más de una década, recopilé pequeñas grabaciones de ideas con la esperanza de que algún día me fueran útiles. No podría estar más orgulloso de mí mismo por el resultado del álbum y por todo lo que he aprendido en el camino".
Escucha todo el maldito álbum.... Doom on!!!!
Remarcable trabajo señor Bonsanto, hubo hasta espacio para descargar algunas partes Folk aquí y allá, con guitarras clásicas, flautas, a Nicholas solo le faltó hacer la portada. Deja algo que hacer a los demás, porque si no, se lo imaginaban; él mismo autoprodujo todo el álbum. Eso es determinación; al demonio la procrastinación. Pues el disco dura casi una hora y trae "solo" 7 canciones, algunas de 12 y 13 minutos de pesadez y atmósfera emotiva que nunca se va.
Del subsuelo del Caribe colombiano vuelve a rugir con ímpetu los FUNERAL VOMIT, de nuevo con el aval de Xtreem Music para su segundo álbum: Upheaval of Necromancy, un ataque sónico que reafirma al cuarteto como una de las entidades más repugnantes y auténticas del death metal sudamericano actual. Aquí no hay concesiones ni artificios: solo podredumbre, oscuridad y un culto absoluto a la blasfemia sonora.
El disco incluye un intro, interludio y un outro, tomando como base el legado de Infester, Disgorge (Méx) y Autopsy, la banda eleva el caos a una nueva dimensión, sumergiendo sus estructuras en una bruma densa de riffs cavernosos, voces ulceradas y percusiones que suenan como el eco de una tumba recién exhumada.
Cada tema emana una sensación de muerte inminente y violencia primitiva, como si el álbum mismo fuese un rito de descomposición. FUNERAL VOMIT no busca modernizar nada: su propósito es desenterrar la esencia perdida del metal extremo a punta de puro caos necromántico.... Upheaval of Necromancy es una experiencia sonora tan asfixiante como irresistible.
Desde las entrañas de Nueva York emerge NON ETERNAL, una banda con sangre colombo-neoyorquina que en 2023 lanzó su primer ataque sonoro: Abandoning This Past World. Con 4 cortes que condensan la furia del death metal con una carga melódica que no se limita a adornar, sino que atraviesa cada riff y armonía de guitarra como un filo cortante. El EP, grabado y pulido por Joe Cincotta (SUFFOCATION, AMPUTATED GENITALS, OBITUARY, etc.) en Full Force Studio, es un manifiesto de brutalidad consciente, donde la técnica se funde con la emoción y la pesadez se convierte en atmósfera demoledora.
Non Eternal - Abandoning This Past World @ St Vitus, Brooklyn, May 27, 2023
La portada, obra de Carlos Jacome, encapsula perfectamente la sensación de abandono y trascendencia que el título sugiere. Otro gran acierto que marca el pulso de una propuesta que no teme a la densidad ni a la melodía; como se puede escuchar en los solos de Transfer of Consciousness (genial track) o las armonías de guitarra de canciones como Abandoning This Past World, construidas entre Alex Ávalo (Ex-Goretrade) y Carlos “Dirty” Arboleda, quien tristemente falleció en 2025, dejando este material como sello de su creatividad, variedad de su obra musical y persistencia en la senda del metal Underground; viaje que Carlos inició con ese viejo proyecto de culto oscuro llamado EQUIMANTHOR (Black Death Metal de la Perla del Otún), pasando por CEREBRAL HEMORRHAGE, o HYPOXIA, grupo con el que también sacó un disco en 2024.
Izq a der: Ávalo (gui), Anderson (dru), El Dirty (Gui / q.e.p.d), Jeremy (vocals), Alex (bass)
Por otro lado, no puedo dejar de mencionar que las baterías de un viejo conocido como Anderson (Grindersson) Montoya llegan para asegurar que la máquina neumática no azote más de lo debido, las baterías de guerra, pues todo está en su punto, como un metrónomo que ha sido envenenado. NON ETERNAL ha compartido escenario con nombres como NEMACYTE, NARUTH, ECHOS OF EARTH, etc. demostrando que su sonido no es un experimento aislado, sino parte de una escena subterránea que respira y se expande en esa gran urbe. Ahí tienen, para los que pidieron Death metal con raíces latinas y espíritu neoyorquino: NON ETERNAL abre un portal hacia un mundo que no merece ser abandonado. Esperemos que 2026 sea un nuevo comienzo para la banda, tras la sensible baja.
El pasado 6 de diciembre fue desatado al mundo: Bleknat Bortom Evig Tid (Desvanecido más allá del tiempo eterno), tercer ataque helado de GREVE, directo desde un frío tártaro que, por supuesto, sólo podía emerger de Suecia: ese país donde bajo cada roca cubierta de escarcha, parece esconderse una banda de black metal (o de cualquier otro género) lista para devorar el silencio. Pero GREVE no es “una banda más”. Detrás está Swartadauþuz, arquitecto de medio inframundo sonoro, conocido por bandas como: Gnipahålan, Bekëth Nexëhmü, Musmahhu, Trolldom, y la lista sigue como una cuerda negra que no termina.
Bleknat Bortom Evig Tid nace de un permafrost en deshielo y confirma que el infierno no siempre es fuego: a veces es un viento glacial que te arranca la piel en ocho minutos… justo casi lo que dura cada composición de este disco. Junto a Swartadauþuz están J.H. en batería, Sortilege en bajo y un Korgath que vuelve a retorcer su garganta hasta convertirla en puro espasmo funerario, completando esta entidad.
El disco sigue la senda de GREVE, pero la afina: es su obra más clara, más esquelética y a la vez más inmediata. Las melodías (ese sello sueco imposible de imitar) cortan como fragmentos de hielo en espiral, alternando la velocidad con una belleza triste, casi fúnebre. Donde antes había laberintos interminables, ahora se abren llanuras heladas, rutas directas hacia un horizonte que parece retroceder a medida que avanzas.
Greve - Nektar av Dödens Gift - Trackpremiere 2025
Por ahora sólo disponible en CD, el vinilo caerá en 2026. Y cuando caiga, más de uno querrá sentir otra vez esta hipotermia espiritual cuidadosamente elaborada en los estudios NM y The Empty Hall. GREVE vuelve, y vuelve congelando con un black metal con atmósferas para lobos que viajan sin compañía, atraídos por un fulgor antiguo que se niega a fenecer.
Antes de que el heavy metal tuviera nombre, en Sudáfrica ya rugía SUCK, una banda tan efímera como polémica. Conformados en Johannesburgo alrededor de 1970, en una época que podría decirse: políticamente difícil. Suck, al igual que sus coterráneos Freedom’s Children, The Third Eye, Hawk, entre unas pocas más, formaron parte de la no tan conocida escena "The Big Heavies"; calificativo usado para encasillar a bandas de hard rock y proto-heavy metal sudafricanas que, pese a la censura del apartheid y el aislamiento cultural, mantuvieron vivo el espíritu de Led Zeppelin, Deep Purple y Black Sabbath, dentro de ciudades de Sudáfrica como Johannesburgo y Ciudad del Cabo.
Suck - War Pigs
Cuenta la leyenda que la banda grabó su único álbum: Time to Suck (1970), en tan solo seis horas y su repertorio se compuso casi enteramente de covers violentados de Grand Funk Railroad, King Crimson, Free, Donovan e insólitamente Black Sabbath con su versión de War Pigs, siendo posiblemente la primera banda en hacer y grabar un cover de Black Sabbath (quizás un poco antes que los nipones The Flower Traveling Band??), y debo decir que no cualquier cover, porque se incluye un intro con campanas similares a las originales, pero le superponen sonidos de guerra con explosiones, caos y muerte, recordemos que esta canción fue un himno abrazado por las juventudes de la época que rechazaban la guerra de Vietnam. En esta reinterpretación de este clásico, los sudáfricanos despojan de su sofisticación original rearmando una bomba de garaje gracias a la guitarra de Stephen Gilroy que lanza ráfagas de fuzz, el bajo gruñe y la voz de Andy Ionnides (cuya voz compran con la de Ozzy o Guillan) suena como un predicador poseído por un demonio africano. Hay que agregar, que Time to Suck fue prohibido en la South African Broadcasting Corporation (SABC), una gigante cadena estatal, y muchas emisoras de radio lo rechazaron por lo supuestamente pecaminoso y nocivo que era la música rock para juventud, ya saben, el mismo cuento de siempre.
Hay que decir que entre los covers se cuela finalmente The Whip, su único tema propio, y quizás el más revelador: un torbellino de riffs movidos y ritmos primitivos que anticipa la crudeza (si me lo permiten) del mismo punk y del stoner metal. En ese mismo orden de ideas, la producción, casi demo, refuerza el caos y convierte el ruido en identidad sónica manifestada con un propósito claro: propinar un gancho de derecha directo a la mandíbula del Apartheid. Aunque la letra de The Whip, el único tema original, no trae referencias explícitamente políticas, la actitud rebelde y su comportamiento salvaje en el escenario, que iba desde destrozar los equipos e instrumentos hasta usar lenguaje grosero, los pusieron en conflicto con el régimen conservador y racialmente segregado del apartheid y la prohibición de tocar en muchas ciudades sudafricanas.
Para terminar, y mientras preparaba esta reseña, leí que Variety en 2013 hizo el review del documental Punk in Africa, que señala que la "insolencia anarquista" de Suck, sentó un precedente para las bandas de punk multirraciales posteriores que criticaron abiertamente al gobierno. Y es que esta desconocida y subterránea banda sudáfricana necesitó solo 35 minutos para lograr lo que muchos tardaron años: canalizar la furia, el deseo y la oscuridad en un sonido que todavía hoy suena más que peligroso.
El trío alemán KARLOFF volverá de las catacumbas con su segundo álbum titulado Revered by Death, un título que suena más a epitafio que a simple álbum y que estará disponible el próximo 26 de enero del veinte veinte seis, a través del sello Dying Victims Productions. Mejor dicho, no hay una mejor forma de volver del más allá que a través de esta ofrenda teutona callejera de black punk y un pizca de deathrock, en el que prevalece ese agreste sonido de filo cortante, que los distingue dentro del underground europeo.
Desde los primeros compases, el disco se siente como una sesión espiritista auspiciada por el Darkthrone de la época más punkie, Discharge y por supuesto, el viejo Bathory, también están sentados en la misma mesa para conjurar guitarras abrasivas y esas voces espiritistas que más bien parece a las de un malvado houngana punto de convertir campesinos en Zombies. Y es que, los KARLOFF van directo al grano con una producción, sucia y orgánica, que me parece busca mantener la estética garajera que caracteriza a otras producciones del catálogo de Dying Victims Productions.
Líricamente, Karloff está obsesionado con el horror y la muerte, no como tragedia sino como fuerza inspiradora. Cada tema parece un tributo a la descomposición, a la belleza fúnebre de lo inevitable. Por eso en tiempos donde la producción digital domina, este trío nos recuerda que el metal más auténtico sigue oliendo a subsuelo de pozo séptico.
Charlie's Score:
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Información del lanzamiento:
- Edición regular de LP en vinilo negro con encarte, póster, sticker, postal y código de descarga.
- Edición especial de LP en vinilo color sangre de buey, póster, sticker, postal, código de descarga y parche.
Grieving es el debut de los norteamericanos BARREN PATH. Doce estallidos tan salvajes vienen en este álbum, que llega bajo el sello Willowtip Records, hogar de locos funcionales del death técnico y el grindcore de precisión de escalpelo. Y sí, aunque el nombre BARREN PATH suene a banda de doom espiritual que graba en un monasterio, aquí lo que tenemos es puro caos calibrado.
Takafumi Matsubara (sí, el mismo guitarrista japonés de Gridlink) y Bryan Fajardo (el baterista más hiperactivo de este hemisferio) han reclutado a otros degenerados igual de competentes para crear un álbum tan corto que se siente como un atropello en cámara rápida: 13 minutos y 31 segundos de devastación sonora. Y aunque la etiqueta diga “LP”, esto es un EP con complejo de apocalipsis, porque ningún álbum con esta duración debería sonar tan contundente ni tan devastador.
Musicalmente, Grieving es una mezcla precisa entre grind técnico, death metal acuchillado, y un poco de hardcore desquiciado. Pero lo que impresiona es la claridad del caos: la producción no es una pared de mugre; cada riff, cada golpe, cada chillido, se entiende con una nitidez enfermiza, lo que hace que los 13 minutos sean aún más brutales.
El dúo vocal merece mención especial: uno gruñe desde el fondo de una fosa común y el otro parece un demonio de ansiedad con el micrófono pegado al esófago. La interacción entre ambos es de manual: gritos rasgados y guturales cavernosos que se alternan como si dos bestias estuvieran disputándose el último trozo de carne humana.
Barren Path "The Insufferable Weight" - Official music video
TENEBRO es una agrupación oriunda de Italia, cuyos integrantes parecen haber estado últimamente bastante ocupados viendo las películas de Dario Argento, pues se preparan a lanzar un álbum completo como homenaje: Una Lama d'Argento el cual verá la luz este próximo 12 de diciembre a través de Time to Kill Recs. Aunque TENEBRO,han estado activos desde el 2000, pero solo lanzaron material hasta el 2018, ya que sus integrantes, al parecer, estuvieron involucrados en actividad ilícita no especificada, esto retrasó la actividad de la banda y su cantante y miembro fundador: Il Becchino, tuvo que meter a marinar su proyecto al congelador de la morgue local mientras se aclaraba todo con la ley.
Il Becchino voz y guitarras & Il Beccamorto Guitarra, bajo y batería
La banda define su música como "Italian Horror Glorifying Death Metal" (algo así como la Glorificación del Horror Italiano a través del METAL DE MUERTE) y no escatiman recursos en ello, pues este disco nos agarra por el cuello y nos sumerge en un hirviente caldero de sumo de grand guinol, a través de 11 tracks exasperantes en los que encontramos influencias marcadas de bandas como MORTICIAN, FULCI o los mismos NECROPHAGIA, escuchar el corte "Lo specchio… omicida." como referencia sonora. Masterizado en Toxic Basement Studio, Milán, Italia y con una genial portada de Julian Ibáñez quien inmortaliza en el acto guiños visuales a las películas de Argento como Suspiria (1977), Tenebre (1982), Deep Red (1975), entre otras.
De la canción Jennifer, track del cual hay un videoclip y que coloca el último clavo a este féretro de horror Death Metalero la banda comentó: "Jennifer” revela una faceta distinta de Tenebro. Inspirándose en “Phenomena” de Argento, donde una joven establece una conexión psíquica con los insectos para desentrañar asesinatos y misterios, esta canción se adentra en un terreno más lento y melancólico. Con una atmósfera densa y una sensación de presagio oscuro, “Jennifer” destaca en el catálogo de Tenebro: un tema sombrío y cadencioso que refleja el aura opresiva de la película, donde lo sobrenatural se convierte en la clave para desvelar el mal oculto." Mandatorio para los que gustan ir a los cementerios a medianoche a buscar cintas de VHS enterradas en un olvidado mausoleo.