lunes, 2 de noviembre de 2026

TOP 5 escalofrientes discos para escuchar en HALLOWEEN



Hey amig@s ya pasó el jáloguin y nos quedaron unos videos del TOP 5 DISCOS ESCALOFRIANTES para escuchar en la noche del SAMHAIN. Acá les cuelgo la 1ra parte, de nuevo, advierto que el audio y video quedaron un poco desfasados, excusas. 

5. Chilling, Thrilling Sounds Of The Haunted House (1964) Reedición en vinilo del ´74



¡Comenzamos con Disney! Sí, los mismos responsables de Mickey Mouse, princesas y personajes adorables también tuvieron su buena dosis de material para traumatizar niños. Publicado en 1964 por Disneyland Records, este vinilo es una colección de efectos sonoros y pequeñas historias de terror narradas por Laura Olsher. El primer lado contiene diez narraciones terroríficas, mientras que el segundo reúne efectos de sonido para que cada quien pueda montar su propia película de horror casera. Encontramos desde gritos de fantasmas, hasta gritos, cadenas, explosiones, tormentas y criaturas marcianas. Buena parte de estos efectos provenían de los archivos sonoros de Walt Disney Studios. Algunos incluso habían sido utilizados anteriormente en producciones animadas. ¡Reciclaje cinematográfico antes de que estuviera de moda! Y ojo con la portada: sobre una tumba aparece la inscripción “Here lies the most terrifying collection of recorded sounds”. Es decir: aquí yace la colección de sonidos grabados más terrorífica. Un auténtico artefacto de culto para ambientar cualquier fiesta de Halloween futura, aunque es posible que después de escucharlo termines revisando si realmente cerraste bien las ventanas. Buajajajaja

4. The House– Horror Tribute Collection 2022 LP


Pasamos de los efectos sonoros de Disney al metal oscuro con The House, proyecto del músico checo Vladimír Pavelka, conocido también por su participación en Cult of Fire y Death Karma. En 2022 publicó Horror Tribute Collection, un auténtico homenaje musical a algunas de las películas más emblemáticas del cine de terror. Ocho composiciones inspiradas en títulos como A Nightmare on Elm Street, The Exorcist, Halloween, Pet Sematary, The Shining, Suspiria, Phantasm y Christine. Lo interesante es que Pavelka no se limita a reproducir las bandas sonoras originales: las transforma desde una perspectiva de metal atmosférico, oscuro y siniestro, utilizando guitarras, teclados, voces y efectos. Y hay una curiosidad bastante macabra detrás del proyecto: según la biografía publicada junto al disco, Pavelka comenzó a trabajar en una morgue a los 19 años. Al parecer, su fascinación por la muerte y el horror cinematográfico no era simplemente una cuestión de estética musical. Publicado en junio de 2022, en colaboración con Beyond Eyes Productions, este álbum es una excelente alternativa para el SAMHAIN.

Vladimír Pavelka de Cult of Fire/DeathKarma


3. NECROPHAGIA – MORIBUNDIS GRIM (2024)



Si hablamos de metal y horror, resulta imposible dejar por fuera a Necrophagia, una de las bandas pioneras del death metal estadounidense y auténtica institución del gore musical. En 2024 apareció Moribundis Grim, el álbum que recoge las últimas grabaciones del legendario Frank “Killjoy” Pucci, fundador y vocalista de la agrupación, fallecido en marzo de 2018.El material comenzó a editarse entre 2016 y 2018, pero quedó inconcluso tras su muerte. Posteriormente fue completado con la participación de antiguos integrantes como Tita Tani, Mirai Kawashima, Serge Streltsov y músicos invitados, entre ellos John McEntee de Incantation. Entre sus ocho canciones encontramos una auténtica sorpresa para los amantes del cine de terror: “Halloween 3”, un cover de Samhain, la banda que Glenn Danzig formó después de Misfits. Y aquí viene el detalle cinematográfico: Halloween III: Season of the Witch, estrenada en 1982, es una entrega bastante particular de la franquicia porque abandona la historia de Michael Myers para contar una trama independiente basado en un supuesto Culto llamado: Thorn una prístina secta de druidas cuya naturaleza que obliga a su anfitrión a asesinar a los miembros de su propia familia, parecido a lo que hizo o trató de hacer Michael Myers. Este culto usa el símbolo rúnico que representa la espina de Thor y todos sus miembros llevan un tatuaje de esta runa en su brazo izquierdo. Años atrás yo mismo me hice ese tatuaje y no sé si me uní a ese culto, indagando un poco más sobre dicho símbolo, descubrí que es una Runa llamada Thurizas o runa de Thor (se me salió lo vikindio) y cuyo significado es amplio pero que se puede resumir en valores como la justicia, respetio, la acción adecuada de la fuerza transformadora, buen pajazo mental y lo cierto es que me encanta como se ve y su simbología. Volviendo con Halloween 3, inicialmente fue recibida con cierta indiferencia por buena parte del público, con los años ha conseguido una merecida reivindicación entre los aficionados al cine de culto. En cualquier caso, Killjoy sabía perfectamente cómo convertir el cine de horror en combustible para el death metal. Y este último capítulo de Necrophagia es una despedida bastante apropiada para uno de los grandes fanáticos del género.






2. MIKE OLDFIELD – TUBULAR BELLS (1973) / POSSESSED – SEVEN CHURCHES (1985)

Aquí tenemos una de esas conexiones musicales que parecen obra del mismísimo pvt@$. En 1973, el músico británico Mike Oldfield publicó Tubular Bells, un álbum instrumental que se convertiría en una de las obras más reconocibles de la música progresiva. Pero su popularidad se disparó especialmente cuando su tema principal fue utilizado en The Exorcist, la película de William Friedkin estrenada ese mismo año. Aunque solemos asociar Tubular Bells con su inquietante melodía de piano, el disco también incluye un track bastante extraña y oscuro llamado “The Piltdown Man”, en la que Oldfield realiza gruñidos, gritos y sonidos guturales procesados. ¡Un auténtico precursor del vocalista extremo! Y finalmente, doce años después, los estadounidenses de Possessed decidieron llevar esa conexión al terreno del death metal. En su álbum debut Seven Churches, publicado en 1985, incluyeron “The Exorcist”, una composición que comienza precisamente con una recreación del célebre motivo de Tubular Bells, interpretado para la grabación por el productor Randy Burns. El resultado es una transición perfecta entre el terror cinematográfico y el sonido primitivo, blasfemo y agresivo de una de las agrupaciones fundamentales del death metal.



1. SAMHAIN – NOVEMBER-COMING-FIRE (1986)


Y para cerrar este recorrido, nada mejor que Samhain, el proyecto que Glenn Danzig formó después de abandonar Misfits y antes de dar vida a su posterior agrupación homónima. Publicado en febrero de 1986 bajo el sello Plan 9 Records, November-Coming-Fire es el segundo álbum de estudio de Samhain y una pieza fundamental para entender la transición del horror punk hacia sonidos más oscuros, densos y cercanos al deathrock y al metal. El disco incluye once composiciones y fue producido por el propio Danzig, quien construyó una atmósfera mucho más sombría y ritualista que la de su anterior banda. Pero para esta celebración hay una canción que merece especial atención: “Halloween II”. Se trata de una continuación directa de la 1ra Halloween, de los Misfits publicada originalmente en el sencillo de 1981. Una especie de segunda parte que conserva ese imaginario macabro tan característico de Danzig, pero llevado hacia un terreno musical más oscuro y siniestro. El riff inicial de Halloween 2, sería después reencauchado para una futura canción de Danzing llamada: Snakes of Christ. Asimismo, conserva casi la misma estructura de la original Halloween, coronando este corte como combinación balanceada de horror, punk, ocultismo y atmósferas funerarias perfecta para cerrar nuestro conteo.

Samhain



miércoles, 28 de octubre de 2026

Desde la trinchera de papel NECRODEATH ZINE#1 - Antes del internet, después del ruido



Desde la trinchera del papel, revivimos NECRODEATH ZINE #1. Todo apunta a que la publicación nació a comienzos de los años noventa, tomando como referencia el lanzamiento de su primer número en 1991. Después vendrían otras ocho ediciones, hasta llegar al número final, publicado en 2004. Precisamente, hace poco adquirí un lote de fanzines que incluía los nueve números de Necrodeath, la publicación manizalita dedicada al metal extremo. En sus inicios, el proyecto estuvo vinculado a Camilo "Ctesias" Sánchez (LITURGIA), Alex Sánchez y Alex Barrera.



Un detalle llamativo es que, al menos en las primeras entregas, las portadas estuvieron protagonizadas mayoritariamente por imágenes de construcciones religiosas e históricas: basílicas, catedrales y otros monumentos arquitectónicos. Entre ellas encontramos la basílica de San Pedro, en Italia; la Catedral de Manizales; el Partenón griego y, finalmente, la iglesia de Nuestra Señora de Týn, en Praga, República Checa, que aparece en el número 6. Para las tres últimas entregas, la arquitectura cedió su lugar a la tradicional fotografía de una banda en portada. ¿Una decisión para captar más lectores o darle a la publicación una apariencia más comercial? Es posible, aunque por ahora queda en el terreno de la especulación.



Mi intención es ir revisando y reseñando estos ejemplares poco a poco. Por ahora, regresemos a 1991, cuando se produjo el primer asalto. El debut apareció en formato carta, con 22 páginas impresas en XEROX, que es casi lo mismo que decir fotocopias, una solución habitual y, para muchos proyectos autogestionados, prácticamente inevitable en aquellos tiempos. Sin duda la impresión litográfica habría sido una alternativa, pero sus costos la hacían poco viable para una publicación financiada con recursos propios. No en vano, los agradecimientos cierran con una frase que resume perfectamente la realidad económica de esta clase de aventuras editoriales: “EL PRECIO DE ESTE ZINE ES DEBIDO AL PRECIO DE LAS FOTOCOPIAS”.

Para tratarse de una primera entrega, el contenido está bastante bien resuelto y se concentra principalmente en entrevistas con bandas nacionales. En números posteriores, el proyecto iría ampliando sus horizontes editoriales y las bandas de otras latitudes comenzarían a ocupar las páginas de esta pequeña institución de la necro-muerte colombiana.



En este primer número encontramos entrevistas con DEGRADETH, una banda que tuvo una actividad importante en su momento; INQUISITION, en la época de su EP Anxious Death, antes de establecerse en Estados Unidos; NEBIROS, HOLOCAUSTO y ATARAXIA, esta última vinculada a la trayectoria de Afar, exintegrante de Liturgia. También aparece MASACRE, que para entonces ya había puesto en circulación sus demos clásicos y el EP Ola de violencia, publicado el 11 de marzo de 1991.




La ausencia de Requiem en el panorama descrito por este ejemplar resulta especialmente interesante. Si tomamos como referencia el lanzamiento del álbum el 1ro de octubre de 1991, fecha atribuida a su publicación por el sello francés Osmose Productions, podríamos situar la circulación de Necrodeath Zine #1 entre abril y septiembre de ese año. Es una línea de tiempo nos permite contrastar con otros detalles del contenido para tratar de acercarnos un poco más a la posible fecha de publicación del fanzine.

La mayoría de las bandas incluidas procedían, naturalmente, de Medellín, capital de la montaña y epicentro de una escena pionera, poderosa y caracterizada por una extraordinaria capacidad de autogestión. El metal medallo no habría sido el mismo sin ese ecosistema de músicos, editores, distribuidores y fanáticos que, ante la indiferencia de los grandes medios, construyeron sus propios canales de comunicación y circulación. Una maquinaria artesanal, diversa y rica, que convirtió la precariedad material en una forma de resistencia e independencia.



Pero también debemos destacar la presencia de BASTARD, banda bogotana de death metal que representa otra cara de la historia. Tal vez la escena capitalina no tuvo la misma dimensión que el Ultra Metal medellinense, pero estuvo ahí y dejó sus propios rastros. Bastard contaba con Alejandro Negrete, vinculado a la edición de Profanator Zine, otro ejemplo de cómo las bandas y las publicaciones independientes se entrelazaban en una red de apoyo mutuo.

Precisamente, una de las cosas que más disfruto al redescubrir estos viejos fanzines es la memorabilia que sobrevive entre sus páginas: volantes promocionales de conciertos, anuncios de bandas, invitaciones a otros proyectos editoriales y pequeñas huellas de una comunidad que se sostenía compartiendo papel, tinta, P.O. Box y mucho entusiasmo. En este ejemplar aparecen referencias a otras publicaciones colombianas que merecen mencionarse para el registro: Sepulcros y Ruinas Morbid Zine (parecido a la canción Sepulcros en Ruinas), de Medellín; Excretion Zine, de Bogotá; y una auténtica sorpresa para mí: Hate Zine, de Pereira.








El volante de este último incluye el nombre de Guillermo Montoya. Conocí hace años a un metalero de Pereira llamado Guillermo, pero no tengo elementos para afirmar que se trate de la misma persona. Si el Guillermo de Hate Zine está leyendo estas líneas, sería estupendo que se pusiera en contacto conmigo. Me encantaría conocer más sobre aquella publicación y reconstruir un fragmento de esa historia local que todavía permanece dispersa entre recuerdos y papeles archivados.

Supongo que muchas publicaciones como Necrodeath Zine han desaparecido por completo. Algunas se perdieron en las mudanzas, otras sucumbieron al comején, al polvo, a la humedad, a las goteras y hasta a los terremotos. También está el desinterés de quienes no conservaron estos pequeños tesoros de papel, quizá sin imaginar que, décadas después, alguien intentaría reconstruir con ellos una parte de nuestra historia cultural.

Porque estos fanzines son mucho más que fotocopias amarillentas, grapas oxidadas y portadas desgastadas. Son pequeñas cápsulas de memoria que producto de horas de trabajo, sacrificios económicos y la pasión de editores comprometidos con dejar constancia de bandas que, en algunos casos, tuvieron una existencia tan intensa como breve.

De ahí la importancia de conservar estas publicaciones, pero también de hablar de ellas, reseñarlas, compartirlas y devolverlas a la circulación. No basta con que sobrevivan en una caja, en una biblioteca personal o en el fondo de un armario. Necesitamos volver a abrirlas y contar las historias que todavía guardan.