DEATHKIDS: DEATH METAL CON EDAD ESCOLAR
La familia
que toca death Metal, permanece unida
En 1995,
desde Lindenhurst, Long Island, Nueva York, apareció DeathKids, una de las
anomalías más curiosas que produjo el death metal estadounidense de los años
noventa. La particularidad era evidente: algunos de sus integrantes apenas
estaban entrando en la adolescencia. Harley Wootton se encargaba de voz y
guitarra, mientras su hermano Ken Wootton Jr. tocaba la batería; Kenneth
Wootton Sr., padre de ambos, estuvo vinculado al bajo y a la formación del
grupo. Harley tenía alrededor de nueve años cuando comenzó la aventura.
En una entrevista publicada en el zine de mi amigo Dave Wolf de Asphyxium Zine, Harley Wootton explicó que su acercamiento al metal extremo comenzó dentro de su propia casa. Su padre era músico y la música pesada formaba parte del ambiente familiar. De aquella exposición temprana surgió una fascinación por bandas como Death, Deicide, Morbid Angel, Cannibal Corpse y Slayer. Años después lo resumiría de una manera bastante directa: “Ultimately, Deathkids was formed because death metal is awesome.” (En última instancia, Deathkids se formó porque el death metal es asombroso)
Born in Hell (1995)
El primer registro
importante fue Born in Hell, publicado por Aardvark Records en 1995. El
material fue grabado en Pyramid Sound Studios, en Ithaca, Nueva York, con Alex
Perialas y Rob Hunter relacionados con la producción. No se trataba, por tanto,
de una grabación casera hecha por niños jugando a formar una banda: DeathKids
entró en un estudio profesional y produjo un lanzamiento que circuló dentro del
circuito extremo.
La edad,
sin embargo, era imposible de ignorar. Metal Archives registra que Harley tenía
10 años y Ken 12 durante la grabación del CD. El repertorio tampoco parecía
diseñado para tranquilizar a los padres: “Axe-Dental”, “C-Section”, “Smash Your
Face”, “Rat Poison Suicide”, “Dead at Birth” e “Inhuman Cannibal” dejaban claro
que la banda había abrazado la estética grotesca y violenta característica del
death metal.
Chronicles
of Chaos reseñó posteriormente el lanzamiento con bastante severidad. La
curiosidad por la edad de los integrantes no significó que los críticos fueran
a regalarles puntos:
“They play shitty, boring, sub-standard death metal that only yeahmen like us
are stupid enough to appreciate and pay good money for.”
«Tocan un death metal de
mierda, aburrido y de baja calidad que solo los idiotas conformistas como
nosotros somos tan estúpidos de apreciar y pagar buen dinero por él.»
Children of the underworld: Niños en el circuito extremo
Lo verdaderamente insólito es que DeathKids no permaneció encerrado en el estudio. Durante la segunda mitad de los noventa comenzó a aparecer en diferentes escenarios del underground estadounidense, incluyendo festivales como Michigan International Death Metal Fest y Milwaukee Metal Fest.
Contrario a
lo que se pueda pensar, los proyectos de metal extremo integrados con pre-adolescentes
o con integrantes menores de 18 años, han existido más de lo que uno se
imagina. Uno de los precedentes más curiosos son los Dark Age quienes siendo
aún preadolescentes y adolescentes, lanzaron de forma independiente un álbum en
casete titulado literalmente The Youngest Metal Band in the World (La banda de
metal más joven del mundo). Sus letras ya tocaban temas serios de la época como
la guerra nuclear y la anticensura. Pero sin lugar a dudas, uno de los ejemplos
más distintivos de todos, sigue siendo la banda de la familia Wootton, por
tratarse de un género extremo de metal. Harley Wootton recordó posteriormente
aquellos años con entusiasmo y habló de haber participado en “awesome shows at
metalfests” (Festivales grandiosos de metal). La banda llegó a compartir
espacios con grupos que, desde la perspectiva de aquellos niños, eran
prácticamente héroes musicales.
Y se podría
decir que DeathKids no era únicamente una curiosidad publicitaria. Había
jóvenes músicos intentando desenvolverse dentro de un circuito que, por
definición, no estaba construido alrededor de intérpretes infantiles.
DEICIDE y
los grandes escenarios
Uno de los
capítulos más llamativos fue su relación con Deicide. DeathKids llegó a
compartir cartel con la banda de Glen Benton y también apareció junto a otros
nombres importantes del death metal estadounidense.
Pero dicen
que la presencia de los pequeños Wootton no siempre fue recibida con
entusiasmo. Darren Markoff, de Korotory, recordó que algunos músicos locales
estaban molestos porque DeathKids aparecía “on every major show” (aparecían en
cada show grande). El comentario revela una curiosa tensión: para algunos,
aquello era una oportunidad excepcional; para otros, la banda parecía estar
ocupando espacios que correspondían a grupos adultos del circuito.
Bleeding & Praying (1998)
En 1998 llegó Bleeding & Praying, nuevamente bajo
Aardvark Records. Para
entonces DeathKids ya no podía ser presentado simplemente como una novedad
infantil porque llevaban ya varios años tocando, grabando y acumulando
experiencia escénica.
El segundo
trabajo incluyó nueve canciones y mantuvo la inclinación por títulos
provocadores como “Killed for Christ”, “Surgical Christ”, “Sacrilege” y “Gift
of Death”. Harley consideraba que el álbum mostraba una evolución respecto al
debut y representaba mejor lo que la banda quería hacer musicalmente.
También
existe material en vivo de esta etapa, Live at The Abyss, otro registro que
demuestra que DeathKids había construido una trayectoria más allá del impacto
inicial producido por la edad de sus integrantes.
¿Qué fue de
Deathkids?
Con el paso
de los años, DeathKids terminó transformándose en inRed, proyecto asociado
nuevamente a Harley y Ken Wootton. Sin embargo, la historia no quedó archivada
definitivamente.
En 2018,
Harley volvió a hablar del proyecto en Asphyxium Zine a propósito de nuevo
material y del universo visual construido alrededor de DeathKids, incluyendo
videos y un cómic. La criatura había sobrevivido al paso de la infancia.
Vista desde
hoy, la historia resulta peculiar, pero también representa un pequeño fragmento
de la cultura underground de los noventa: dos hermanos extremadamente jóvenes y
un padre que encontraron en el death metal una forma de expresión, entraron a
estudios profesionales, tocaron junto a algunas de las bandas más reconocidas
del género desde Death hasta Deiciide y soportaron tanto la curiosidad como el
escepticismo.
Quizás por
eso la frase de Harley termina funcionando como epitafio perfecto para esta
historia: “death metal is awesome.” (El Death Metal es asombroso).