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sábado, 28 de febrero de 2026

Diabolus in Musica: el mito del pacto y el genio musical

 



Las historias de alianzas entre demonios y mortales siempre han fascinado. Surgen preguntas de ¿Qué tal si es verdad? ¿Y si el diablo existe y, si se le invoca de la manera apropiada, se le puede pedir a cambio buena suerte, fortuna o, como en este caso, un talento sorprendente? Historias de estas casi siempre provienen del denominado Delta del Misisipi, en los Estados Unidos, acompañadas por música Blues y escalas pentatónicas. Pero esta vez será diferente, porque el patas, el putas, el Buziraco, se presentó en Colombia. O eso reza la historia del clan de los Zosimos, relato que conocí hace tiempo cuando leí el excepcional libro del periodista Gustavo Colorado, Crónicas del Diablo, que hoy retomo para este post. Y de paso, aproveché el espacio para escudriñar un poco más sobre cómo nace esta singular creencia, culturalmente hablando, y cómo los músicos comenzaron a alimentar este mito.


Contrario a lo que se piensa, la relación música-diablo no nace con ni con el Rock ni con el Blues, ni siquiera con el renacimiento. Dicen que es todavía más antigua, pues está anclada en cómo el mundo occidental percibe 3 cosas fundamentales de ese periodo: el cuerpo, el placer y el éxtasis, 3 cosas que la música activa de forma implícita o explícita. Ya desde el temprano siglo V San Agustín decía que el oyente de la música denominada sacra, podía en principio acercarlo a “Dios” pero luego alejarlo cuando contempla la música y no el mensaje. Dicho en otro modo, lo sensorial distrae la atención de “dios”. Poco después, bien entrado el Medievo, el protagonista es el tritono, musicalmente hablando, se trata de un intervalo musical que los monjes pensaban que era bastante inestable, perturbador, anti-natural, casi como si algo no estuviera bien dentro del universo.


Pero hasta ese momento el problema era mínimo, en algún modo. Si lo analizamos bien,  la música sacra es puramente lineal, sin ritmo marcado o movido, sin cuerpo o danza, en otras palabras, la experiencia es puramente contemplativa, sensorial. Pero es posterior a todo eso cuando en Europa se introducen las músicas “profanas”, que incorporan percusión, ritmos frenéticos y repetitivos, danza, corporalidad y a veces un estado que parece trance. Dicha música provino de las tradiciones paganas africanas, árabes y algunas veces campesinas.  Todo eso da forma a ese primer conjuro de ritmo + danza + placer corporal, es igual a influencia demoníaca. Recordemos que el manto de la religión cubría un sistema moral basado en el control del deseo y en ese sentidio nace la narrativa de: si algo produce tanto placer fuera de Dios, debe venir del diablo. 


Cuando se analiza esto desde una dimensión psicoanalítica,  el diablo representa el deseo reprimido o la ambición radical. El pacto simboliza la renuncia a la vida ordinaria. Quienes venden su alma a cambio de algo, están renunciando de paso a su identidad moral o espiritual. ¿Surge entonces la pregunta de hasta dónde estamos dispuestos a llegar por el éxito?  Y acá podemos anclar otro concepto presente siempre en la literatura: el pacto fáustico, ese acuerdo con el diablo a cambio de conocimiento, talento o poder, se ha convertido en un arquetipo cultural que atraviesa la literatura, la música y el imaginario popular. Tiene precedentes que van desde el Fausto de Goethe, hasta la leyenda del cruce de caminos de Robert Johnson y el Blues del Diablo, el motivo es el mismo, simbolizar la tensión entre genio y transgresión, éxito y condena, creatividad y sacrificio moral.


De Paganini a Tartini y Liszt: el virtuosismo bajo sospecha

En el caso de músicos y artistas, la narrativa del “pacto con el diablo” funciona menos como creencia literal y más como mito explicativo del talento extraordinario, especialmente cuando este surge de contextos marginales o cuando la fama aparece de forma súbita. O sino que le pregunten al señor Niccolò Paganini (1782–1840) conocido como “Il violinista del diavolo”. Aunque, Paganini no desarrolló su talento de un momento a otro, como otros protagonistas de esta historia, él, como casi todos los músicos de su época, estudió de niño en conservatorios, pero su talento era una cosa jamás vista. Algunos historiadores del rock han hecho un puente entre Paganini y el prototipo de estrella Roquera y los argumentos principales son: que el negro era su segunda piel, pues siempre iba vestido de ese color. No dependía del estado o, en su caso, de los llamados mecenazgos de la realeza, como sí lo hicieron algunos músicos anteriores o de su generación. Giraba por toda Europa, fue una estrella mediática del espectáculo musical, muy conocida más allá de círculos estrictamente musicales y su fama generaba reacciones intensas del público, en algunas partes se cuenta que las mujeres se desmayaban en sus conciertos. 

Il violinista del diavolo




La figura de Niccolò es arquetípica, porque con él nace la narrativa: “Músico tan bueno, que debió haber vendido su alma al diablo”. Los que lo rodeaba pensaban esto no solo por su destreza sobrehumana con el violín o la guitarra clásica, también por esa aura demoníaca reforzada por su aspecto físico, alto, flaco y espigado, pero pálido como la muerte, dedos anormalmente largos y una mirada que transmitía la locura del genio. Paganini no se molestaba en abosoluto en negar su pacto con el bajísimo, pero tampoco en aceptarlo. Pero que la gente diga que está poseído por el diablo o por un espíritu mefistofélico, como en el Fausto de Goethe, no significa que sea verdad; sobre Paganini también se dijo mucho, tanto que quizás el único hecho real en toda su historia, es que la misma iglesia cristiana le negó sepultura. En estas mismas andanzas podemos ubicar brevemente a Giuseppe Tartini, quien soñó que el “patas” se le sentó al pie de su cama a tocar una sonata en su violín de una belleza inimaginable. Al despertar, Tartini intentó trascribir la música que soñó y así nació la famosa obra la Sonata del Trino del Diablo. Aquí el demonio aparece como fuente de inspiración artística sobrenatural y no como fruto de un pacto. 


El gran Franz Liszt

Finalmente, en este mismo aquelarre, las malas lenguas han situado a Franz Liszt. Otro Paganini, pero con piano. Prensa y clero insinuaban que su poder era diabólico. El escritor alemán Heinrich Heine acuñó el término Lisztomanie (Lisztomania), palabra medio en plan clínico y medio en plan sátira, para definir la histeria colectiva que provocaban los conciertos del pianista Franz Liszt, como si fuera una “enfermedad social”: las mujeres se desmayaban en sus conciertos, algunas se peleaban por mechones de su cabello, guardaban colillas de sus cigarros como reliquias, seguían su carruaje por las calles. Era como la Beatlemanía, pero en pleno siglo XIX. Ahora, no quiere decir que la Lisztomanía era algo satánico propiamente dicho. Fue más un término para definir un primer fanatismo musical. El “diablo”, por su parte, no era visto como algo necesariamente satánico-literal. Era más un símbolo de lo rebelde, lo prohibido, lo extraordinario.  Liszt admiraba mucho a Paganini, y quiso llevar el piano a los mismos niveles mefistofélicos y tomó de Ghoete la influencia para componer la “Sinfonía de Fausto”: una obra en la que la música del tercer movimiento es sarcástica, casi diabólica en su carácter. Mefistófeles representa ironía, negación, destrucción y explora lo demoníaco como símbolo psicológico. 


En un cruce de caminos: Tommy Johnson y Robert Johnson

Es super importante empezar asegurando que para la gente originaria del Delta del Misisipi, el “pacto con el diablo” no es un adorno literario, es parte del imaginario colectivo de las comunidades afroamericanas. Entre el siglo XIX y XX, derivado del proceso de colonización, se da todo un proceso de hibridación cultural y sincretismo religioso encontrándose el cristianismo bautista con las tradiciones africanas. Aquí el pacto se une al Blues, la tradición afroamericana y nace el hoodoo. Este último término cercano a la palabra Voodoo y reúne un conjunto de prácticas realizadas por los esclavos afroamericanos en los que incorporaron elementos de herboristería aborigen, amuletos, entierros, tierra de cementerio y cruces de caminos. Utilizaban estas prácticas no para hacer pactos con Satán o con demonios en el puro sentido Miltoneano, sino con espíritus mensajeros que abren caminos como el Eloguá, Esnú o el mismísimo Papa Legba. Y esto es algo totalmente documentado, investigadores como Harry Middleton, han recogido testimonios de personas que solían ir a los cruces de caminos para conjurar estos espíritus para que les concedieran el poder de tocar un instrumento, o el talento para jugar a los dados o simplemente, querían  buena fortuna. 

Tommy Johnson


Los caminos cruzados tienen entonces una magia popular en donde los mundos se intersectan, es un lugar sin dueño, ni aquí, ni allá, es un espacio liminal. Un territorio frecuentado por espíritus mensajeros que abren puertas. Es en ese contexto cultural del mito del pacto en el Blues donde vivieron los 2 Johnson. ¿Alguien recuerda un dicho que reza primero fue lunes que martes? Porque recientemente se olvida de que al primero que se le escuchó la historia de un pacto con el diablo en un cruce de caminos, fue a Tommy Johnson. Cuenta la leyenda que fue en un cruce de caminos en la noche, cuando un hombre negro y grande se apareció para afinar la guitarra de Tommy Johnson y le dio el don de tocar. En el Delta los músicos de Blues competían por tocar en los Juke Joints, una especie de bares clandestinos en donde se escuchaba música (blues en vivo), se bailaba y se bebía alcohol. Como el de la reciente película Sinners (2025). Dicen los historiadores que fue Tommy el primero en hablar sobre un pacto con el de abajo para tocar el Blues, pero sería Robert Johnson el que solidifica ese mito, porque dicen que él sí desapareció por un par de meses y cuando volvió, pasó de ser un mediocre guitarrista a ser un guitarrista con el don del Blues. Compuso canciones con nombres de diablos: “Me and the Devil Blues”, “Hellhound my Trail” y la canción que recuenta como el Diablo le afinó su guitarra y le dio maestría musical a cambio de su alma: “Crossroad Blues” (el Blues del cruce de caminos). Otro aspecto que disparó su mito fue su repentina muerte a causa de envenenamiento por ponerse de culicaliente a querer cortejar a la mujer del prójimo. De nuevo, el pacto con Lucifer expone la narrativa de que para explicar un talento excepcional o la adquisición de una habilidad en tan poco tiempo, solo se puede lograr si se hace un trato con Don Sata, pues claro, ¿con quién más?.




La canción sin nombre fue escrita por el Diablo 

Muchos investigadores señalan que la asociación blues–diablo podría tener una raíz en el racismo de la iglesia blanca al considerar al Blues como “música pagana”. Recordemos que tanto los ritmos africanos, la sexualidad, el trance y la danza, han sido motivos de demonización cultural y racial por parte de la iglesia. Son ellos más que nadie quienes han impulsado la visión del pacto con el diablo, como explicación del genio con talento incomprensible. La sociedad no lo comprende y solo queda una explicación sobrenatural. La siguiente historia tiene muchos elementos sobrenaturales y similares a las historias anteriores de alianzas con el mismísimo putas. Solo que esta vez el mandingas no se dejó ver en un cruce de caminos y la música de esta historia no es Blues. Es música con guitarra acústica, aires flamencos y percusión africana. Mezcla exótica si lo pensamos bien. Y ya no estamos en el Delta del Mississippi, sino en Jamundí, antiguo Valle. Zosimo I (el 1ro de todo un microclan) se ganaba la vida pescando y transportando viajeros de una orilla del río a otra. Una noche, cuando leía una carta de un amor perdido, bajo la sombra de una ceiba, escuchó entre la vegetación una música desconocida, cantada por una voz de un bajo pero agradable al oído. Era un hombre muy alto que de repente salió de entre la maleza e iluminado con una media luz dijo:


Lee de día, que la noche es mía” y luego se sentó sobre una roca, acomodó la guitarra contra su regazo y empezó a entonar una canción con “ritmos andaluces y tambores africanos”, así la describe el periodista Gustavo Colorado, la “canción sin nombre” ¿o del hombre con cuernos?, tiene una la letra que parece un poema inédito de Héctor Escobar y dice así:



Cabalgo en el trueno 

viajo en la tormenta.

No tengo otro amo que mi desenfreno.

Las hembras de ébano,

las damas de cobre,

los virgos sin dueño,

las damas sin hombre,

pasan por mi lecho

como en leve sueño.

Soy amo del orbe,

del oro y la lumbre,

no lo olvideís hombres:

cabalgo en el trueno,

vivo en la tormenta,

no tengo otro amo que mi desenfreno.

Mortales y dioses que veláis en vano,

no caben preguntas,

seguidme ahora mismo

o pasad de largo

hacia donde despunta

en su hondura el abismo.


La canción sin nombre, o así fue como se le conoció en el clan de los Zosimo Caicedo, una familia repartida por el Valle y el Risaralda de Colombia. Cuenta la historia que el primero de los Zosimo, embarazó a la muchacha que escribió la carta de amor que lo encontró leyendo el diablo. Cuando el 2do Zosimo nació, se dice que su papá no lo conoció personalmente, pero se enteró de que tenía actitudes para la guitarra y para amenizar las parrandas en las fondas de camino. Fue así como empezó toda una serie de correspondencia epistolar en una sola vía con su hijo. En la primera carta, le envío la letra de esta canción y pautas sobre cómo interpretarla. Se dice entonces que es gracias a su tutor desconocido, que Zosimo II se volvió prodigioso guitarrista y cantante, tanto como para animar las fiestas durante la guerra civil entre los nacientes partidos políticos colombianos. Es una pena que fuera asesinado por un marido celoso que lo acribilló a balazos de escopeta cuando lo sorprendió huyendo como Simón Bolívar en la noche, en bola y con la ropa empuñada en una mano. Se cuenta que en su funeral se corrió la voz de que las canciones que interpretaba le habían sido dictadas a su padre por un demonio llamado “Artemio”, en una plantación de tabaco cercana al río Cauca, más allá de Cartago.


Cuenta Colorado que se trató de 5 generaciones de Zosimos que se dedicaron a la música, por herencia. Cada uno seguía aprendiendo el repertorio del anterior y manteniendo el legado como por ósmosis sulfúrica. El último de los Zosimos, es decir, Zosimo V, es el abuelo de una de las fuentes de Colorado, gracias a él, se conoció esta sorprendente historia que me tomo el atrevimiento de citar aquí para tod@s usd. “siguiendo el llamado de una vocación aplazada, recordó el baúl familiar forrado con latas viejas de galletas donde dormía el patrimonio familiar: una colección de canciones donde se le rendía tributo a la memoria de un antepasado llamado como él, iniciado por el diablo en los misterios de la composición musical. (...) Sin educación previa, (Zosimo V) aprendió a tocar las melodías guardadas en el baúl. Amenizando fiestas con ellas, educó cuatro hijos (...) Cuando estaba a punto de nacer el primero, en julio de 1961, en una tarde de promesas y arrepentimientos, su mujer le hizo jurar que ninguno de sus hijos llevaría su nombre. Alguien -nunca quiso confesar quién- se le acercó una noche en el bar y le dijo que Zosimo era en realidad el nombre del desconocido que había iniciado al antepasado de su esposo en las artes de la música. Lo de Artemo era una especie de pseudónimo. Una candorosa forma de disimulo. La naturaleza del pacto salía así a la luz. Yo te entrego el don de la música y a cambio tú te encargas de perpetuar mi nombre”.


Y así terminó el clan de los Zosimos y los secretos de la música de Artemio.  Supongo que en este caso en particular hay un espacio tanto para el escepticismo como para la fascinación. Porque más allá de si el diablo existe o no, lo que permanece es la necesidad humana de explicar lo extraordinario. Cuando el talento desborda lo comprensible, cuando el éxito irrumpe sin una explicación evidente, la imaginación construye pactos, cruces de caminos y canciones dictadas en la noche. El demonio, entonces, no siempre es una entidad literal, sino un símbolo del deseo, de la ambición y de la transgresión que toda creación implica. Tal vez el verdadero pacto no sea con un ser sobrenatural, sino con el riesgo de ir más allá de los límites impuestos por la moral, la religión o la tradición. Y en ese cruce, entre miedo y admiración, nace el mito que une para siempre música y misterio.


jueves, 20 de noviembre de 2025

THE APULIAN BLUES FOUNDATION AND the search for Stoner Devil Blues - INTERVIEW

 

From the arid depths of Puglia, in southern Italy, emerges The Apulian Blues Foundation, embodied by Giovanni Valentino (vocals and guitar), Marco Meledandri (bass and backing vocals), and Cosimo Armenio (drums). This trio defines their sound as “delta stoner,” a fusion of early 20th-century blues and the electric density inherited from Kyuss, Electric Wizard, and Blind Willie Johnson himself. Their spearhead is slide guitar, a powerful and syncopated drum sound, and an electrifying bass line with which they reinterpret the roots of an eternal genre in a raw, noisy, and profoundly spiritual way, now through the lens of contemporary stoner/doom.

Your album has a tone that's both spiritual and earthly. What ideas or emotions did you want to capture this time compared to your previous EP? ¿Last but not least, please introduce the rest of the band members, and how long ago have you guys been around playing bluesy stoner devil music? 

First of all, thank you for your interest in our project. In this last work we tried to experiment with lower tuning and down tempos so we feel that this new Full Length has a darker atmosphere than our previous EP. We recorded our first Ep in 2015 and since than a lot of line up changes have occured, so a change from our previous sound was a natural option. The current line up is made up of Johnny (slide guitar and vocals), Marco (bass and vocals) and Cipo (drums and vocals).



Your music has echoes of classic blues, but also a very Mediterranean sensibility. How do you manage to balance these seemingly disparate roots?

Actually we feel these roots are not so distant at all! Apulia is a land of earth and sea, that looks to the east of the world and is one of the first rocks in front of that huge continent that is Africa, the land where the very roots of blues and humanity itself began. So we think our Mediterranean sensibility is inbreed with the meeting of different cultures and generes.


Italy isn't the first country that comes to mind when talking about blues and stoner rock. What challenges and advantages have you encountered in developing your own voice within the genre?

Well, you wouldn't believe it, but Italy has a pretty big and pretty good stoner rock underground scene that started in the 90s. And the blues in all of its form is a genre very represented in lots of music festivals and venues in all our peninsula and embraced by a lot of artists here. But we had the idea of mixing together the delta blues, maybe the most rural kind of this music, and stoner rock, as we interpreted this union as representative of Apulia itself, which is very rural based but being a very desertic land at the same time. It was actually a very spontaneous process after all.


Click para leer review de  Traditional Songs About Life, Death and Rebirth 2025



What is the song "Cool Drink of Water" about? How did you manage to divide it into two parts? The first has a more southern sound, and the second is a direct punch to the gut with a lot of Stoner Doom.

This song is in some way inspired by a 1928 blues song by Tommy Johnson, who was a great bluesman and an alcoholic. We tried to give the song the feeling of "being addicted to something". So we had a frenzy and frantic part and and a slow, unrelenting part and we were figuring out how to connect them. The solution we came up with is a suite of three songs, composed by "Cool Drink of Water part 1" as the frantic part, "Everybody Ought To Love Jesus" which is a song that talks about the impositions perpetrated by religious institution and introduces a darker atmosphere and "Cool drink of Water part 2" that is intended to be the relentless part.



The blues was born from pain and resistance. What does it mean today to "sing the blues" in a region like Apulia, far from the Mississippi Delta but with its own history and scars?

As said previously, we think the Blues, whose primordial form (musically speaking) was born in western Africa and then developed as a culture in the Mississippi Delta, is a genre where different cultures meet. As Italians we know very well that our heritage is the son of different cultures that met centuries ago and in the last century that same heritage is facing the ultimate melting pot of cultures which is globalization. With this in mind, we try to bring the same idea in our music: the echoes from a distant time meeting the brutality of our contemporary world. And in this journey we found today's word being not too different from the world of the early 1900. And maybe this is the exceptional strength of the Blues: it is applicable in different eras and different contexts without losing its nature. It's a feeling, way before being a musical genre, and using the words of Howlin' Wolf himself "We are talking about the life of human beings. How they live".


How do you manage the balance between the spontaneity of the jam session and the conceptual structure that seems to underpin each song from Traditional Songs About Life, Death and Rebirth?

 Every song of the album was born with a different concept in mind for each song. Starting from there, we jam to find the best way to express that concept in music until we found what we were looking for, and only then we crystallize the structure in its final form. So the jam part is very important and needed to develop the concept.



In times when everything is consumed quickly, how do you see the role of the complete album as a work of art, compared to the fragmented consumption of songs on streaming services?

Frankly we firmly believe in the idea of an album intended to be a work of art by itself and we are not very keen with the fragmentation of the music industry nowadays. To put out a full album in this era may seem to be in contrast with today's tendencies, but as artists and as musicians we think it is our responsibility to go countercurrent and deliver our message without compromise. We give our music to the people in the way we intend to, and then the people will decide what to do about it. After all, we are not doing this for money or fame. We are doing this for love.


What would you say to a young musician who discovers your band and decides to follow the path of blues and stoner doom from a remote corner of the world?

We will say this: study the genres intensively and respect them, but don't be afraid to dare and to experiment with different expressions. Music is a universal language, now more than ever, and there are no borders or frontieres to be kept in. That feeling of estrangement and alienation, that leads to the blues music, and to doom as well, is the same everywhere. It's just the Blues. And it doesn't really matter where you come from, when you have the Blues.



Is the song Mississippi Bowel Blues inspired by a true story or fiction? And to close with something more personal: if you could invite any musician, living or dead, to play with you guys one night in Apulia, who would you choose and why? Would Robert Johnson be a candidate?

Our song is inspired by a very old song of the African-American tradition, that talked about a pest who destroyed the crops, causing famine and starvation. In 1929 Charlie Patton, the godfather of delta blues, recorded a rendition of this song, but used the pest as a rhetorical device, denouncing the iniquity, the exploitation of the underprivileged and the consequent "sense of impending doom", if you let us say so, during the great depression. We were very fascinated by this concept. And about the final question, of course Robert Johnson would be a great candidate! Anyway, your question reminded me of a chat I had a long time ago with a friend, when the concept behind The Apulian Blues Foundation was still in development. We asked ourselves "what would happen if Blind Willie Johnson and the Electric Wizard could ever meet somehow, somewhere?" And maybe that was the spark that made The Apulian Blues Foundation happen. That contrast between a heavenly search for salvation by a  poor man, made blind by his own mother in law, and the awareness that  there is no salvation to be found at all, that we are all doomed. So if I could ever pick anyone in history it would be them, because I'm still looking after the result of this heavenly/infernal meeting.


THE APULIAN BLUES FOUNDATION

https://theapulianbluesfoundation.bandcamp.com/

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Zann’s Records

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martes, 18 de noviembre de 2025

THE APULIAN BLUES FOUNDATION Y la búsqueda del Stoner Devil Blues - ENTREVISTA


Desde las profundidades áridas de Puglia, en el sur de Italia, emerge The Apulian Blues Foundation encarnado por Giovanni Valentino (voz y guitarra), Marco Meledandri (bajo y coros) y Cosimo Armenio (batería). Este trío define su propuesta como “delta stoner”, una fusión entre el blues primitivo de principios del siglo XX y la densidad eléctrica heredada de Kyuss, Electric Wizard y el mismo Blind Willie Johnson. Su punta de lanza son las guitarras Slide, la batería fuerte y sincopática y un bajo electrizante con el que reinterpretan de una manera áspera, ruidosa y profundamente espiritual las raíces de un género eterno, ahora a través del gran  Stoner/Doom contemporáneo.

Su nuevo álbum tiene un tono entre lo espiritual y lo terrenal. ¿Qué ideas o emociones querían capturar esta vez en comparación con su EP  anterior?

Antes que nada, gracias por el interés en nuestro proyecto. En este último trabajo experimentamos con afinaciones más graves y tempos más lentos, por lo que creemos que este nuevo álbum tiene una atmósfera más oscura que nuestro EP anterior. Grabamos nuestro primer EP en 2015 y, desde entonces, ha habido muchos cambios en la formación, así que un cambio en nuestro sonido anterior era una opción natural. La formación actual está compuesta por Johnny (guitarra slide y voz), Marco (bajo y voz) y Cipo (batería y voz).

En su música hay ecos del blues más clásico, pero también una sensibilidad muy mediterránea. ¿Cómo logran equilibrar esas raíces aparentemente tan distintas?

En realidad, creemos que estas raíces no están tan lejos. Apulia es tierra de mar y tierra, que mira hacia el este del mundo y es uno de los primeros islotes frente al inmenso continente africano, la tierra donde nacieron las raíces del blues y de la humanidad misma. Por eso, pensamos que nuestra sensibilidad mediterránea está intrínsecamente ligada al encuentro de diferentes culturas y géneros.

Italia no es el primer país que viene a la mente cuando se habla de blues y stoner. ¿Qué desafíos y ventajas han tenido al construir una voz propia dentro de estilo? 

Pues, aunque no lo creas, Italia tiene una escena underground de stoner rock bastante grande y buena que empezó en los 90. Y el blues, en todas sus formas, es un género muy presente en muchos festivales y salas de conciertos de toda la península, y muy apreciado por muchos artistas locales. Pero se nos ocurrió la idea de fusionar el delta blues, quizá la variante más rural de este género, con el stoner rock, ya que interpretamos esta unión como representativa de la propia Apulia, una región muy rural pero a la vez muy desértica. Al final, fue un proceso muy espontáneo.


Click para leer review de  Traditional Songs About Life, Death and Rebirth 2025

Las letras parecen tener un diálogo constante entre vida, muerte y renacimiento. ¿Qué los inspira a volver una y otra vez sobre esos temas?Esta canción está inspirada, en cierto modo, en un blues de 1928 de Tommy Johnson, un gran músico de blues y alcohólico. Buscamos transmitir la sensación de "adicción a algo". Por eso, creamos una parte frenética y agitada, y otra lenta e implacable, y buscábamos la manera de conectarlas. La solución que encontramos fue una suite de tres canciones: "Cool Drink of Water Part 1", la parte frenética; "Everybody Ought To Love Jesus", que habla de las imposiciones de las instituciones religiosas e introduce una atmósfera más oscura; y "Cool Drink of Water Part 2", la parte implacable.


El blues nació del dolor y la resistencia. ¿Qué significa hoy “cantar el blues” en una región como Apulia, lejos del Delta del Mississippi pero con su propio pasado y cicatrices?

Como ya hemos dicho, creemos que el blues, cuya forma primigenia (musicalmente hablando) nació en África occidental y se desarrolló como cultura en el delta del Misisipi, es un género donde convergen diferentes culturas. Como italianos, sabemos muy bien que nuestra herencia es fruto de diversas culturas que se encontraron hace siglos y que, en el último siglo, esa misma herencia se enfrenta al crisol cultural definitivo: la globalización. Con esto en mente, intentamos plasmar esta misma idea en nuestra música: los ecos de un tiempo lejano que se encuentran con la crudeza de nuestro mundo contemporáneo. Y en este camino, hemos descubierto que el mundo actual no es tan diferente del de principios del siglo XX. Y quizás esta sea la excepcional fuerza del blues: su aplicabilidad en diferentes épocas y contextos sin perder su esencia. Es un sentimiento, mucho antes que un género musical, y, parafraseando a Howlin' Wolf: «Hablamos de la vida de los seres humanos. De cómo viven».

¿Cómo manejan el equilibrio entre la espontaneidad del jam y la estructura conceptual que parece sostener cada canción de este álbum?Cada canción del álbum nació con un concepto diferente. A partir de ahí, improvisamos para encontrar la mejor manera de expresar ese concepto musicalmente hasta dar con la fórmula deseada, y solo entonces cristalizamos la estructura en su forma final. Por eso, la improvisación es fundamental para desarrollar el concepto.

En tiempos donde todo se consume rápido, ¿cómo ven el papel del álbum completo como obra, frente al consumo fragmentado de canciones en streaming?

Francamente, creemos firmemente en la idea de un álbum concebido como una obra de arte en sí mismo y no nos entusiasma la fragmentación actual de la industria musical. Publicar un álbum completo en esta época puede parecer contrario a las tendencias actuales, pero como artistas y músicos, creemos que es nuestra responsabilidad ir a contracorriente y transmitir nuestro mensaje sin concesiones. Ofrecemos nuestra música al público tal y como la concebimos, y luego el público decidirá qué hacer con ella. Al fin y al cabo, no hacemos esto por dinero ni fama. Lo hacemos por amor.


¿Qué le dirían a un joven músico que descubre su banda y decide seguir el camino del blues, y el stoner doom desde un rincón remoto del mundo?Diremos esto: estudien los géneros a fondo y respétenlos, pero no teman atreverse y experimentar con diferentes expresiones. La música es un lenguaje universal, ahora más que nunca, y no hay fronteras que respetar. Esa sensación de extrañamiento y alienación, que da origen al blues y también al doom, es la misma en todas partes. Es simplemente el blues. Y en realidad no importa de dónde vengas, cuando tienes el blues.

¿La canción Mississippi Bowel Blues está inspirada en una historia real o es ficción?

Nuestra canción se inspira en una antigua canción de la tradición afroamericana que hablaba de una plaga que destruía las cosechas, causando hambruna y miseria. En 1929, Charlie Patton, el padrino del blues del Delta, grabó una versión de esta canción, pero utilizó la plaga como recurso retórico para denunciar la injusticia, la explotación de los desfavorecidos y la consiguiente sensación de fatalidad inminente, por así decirlo, durante la Gran Depresión. Nos fascinó este concepto. 




Y para cerrar con algo más personal: si pudieran invitar a cualquier músico vivo o muerto a tocar con ustedes una noche en Apulia, ¿a quién elegirían y por qué? ¿Es Robert Johnson un posible candidato?

¡Por supuesto que Robert Johnson sería un gran candidato! En fin, tu pregunta me recordó una charla que tuve hace mucho tiempo con un amigo, cuando aún se estaba gestando la idea de The Apulian Blues Foundation; nos preguntábamos: "¿Qué pasaría si Blind Willie Johnson y el Electric Wizard se encontraran alguna vez?"  Y quizás eso fue lo que dio origen a la chispa de The Apulian Blues Foundation. Ese contraste entre la búsqueda desesperada de salvación por parte de un hombre pobre, cegado por su propia suegra, y la certeza de que no existe salvación alguna, de que todos estamos condenados. Así que, si pudiera elegir a alguien en la historia, serían ellos, porque aún sigo buscando las consecuencias de ese encuentro celestial/infernal.