martes, 30 de junio de 2026

Entre el azufre y el mercurio entrevista con Sulphur and Mercury


 

Sulphur and Mercury emerge como una de las propuestas más singulares dentro del metal contemporáneo, reuniendo músicos con trayectorias en la escena extrema internacional para dar forma a un proyecto que trasciende la nostalgia. Su EP Alchemia Prophetica no solo revisita las raíces del heavy metal de los 80s, sino que las reinterpreta desde una visión ritualista, oscura y profundamente conceptual. Entre influencias que van del doom y el black metal al NWOBHM, el grupo construye una narrativa sonora donde lo atmosférico y lo agresivo conviven en tensión constante. En esta entrevista con Francesco Conte (Guitarra), exploramos el origen del proyecto, su estética alquímica y el equilibrio entre tradición y experimentación que define su identidad dentro del metal moderno.


Sulphur and Mercury se formó casi como un “supergrupo”, reuniendo a músicos de distintas escenas de música extrema. ¿Cuál fue la idea real detrás de unir orígenes tan diferentes?

Todo comenzó cuando Jason y yo, (Francesco), nos conocimos en Helsinki. La idea era crear algo diferente a nuestros proyectos habituales, es decir, Misery Index y Spiritual Front. Queríamos tocar el tipo de metal que nos inspiró por primera vez cuando éramos adolescentes: el metal de mediados y finales de los años ochenta, los discos que todavía escuchamos y amamos hoy.

“Alchemia Prophetica” ha sido descrito como una reinterpretación del heavy metal clásico de los años ochenta, con referencias a Mercyful Fate, Celtic Frost y Sabbat, pero sin caer en la nostalgia directa. ¿Cómo equilibran la influencia con su propia identidad?

Creo que lo que lo hace un poco diferente es que incorporamos a las canciones una variedad de influencias que van más allá del metal. Ambos venimos de trasfondos musicales muy diversos. El rock progresivo italiano y británico de los años setenta ha sido una gran influencia en nuestra forma de componer, al igual que los elementos cinematográficos y las bandas sonoras, desde Morricone y Frizzi hasta Carpenter y muchos otros.


 


Algunos medios destacan la presencia de elementos rituales y ocultistas en el álbum, tanto en lo lírico como en lo sonoro. ¿Se trata principalmente de una construcción estética, o hay una intención conceptual más profunda detrás de esa imaginería?

Estas influencias forman parte de nuestro vocabulario artístico y de todo aquello que nos fascina, tanto musical como líricamente. A través de nuestras composiciones, siempre intentamos evocar imágenes y crear una atmósfera narrativa, casi como un cortometraje. El mismo enfoque se aplica también al aspecto visual de la banda: el arte y el diseño gráfico son extremadamente importantes para nosotros.

El uso de teclados y atmósferas cinematográficas, incluso comparadas con John Carpenter en algunas reseñas, es algo inusual para bandas de este estilo. ¿Qué papel cumple la atmósfera dentro del concepto de Sulphur and Mercury?


Exactamente como mencioné antes, los teclados y los órganos son los elementos que traen a nuestra música esas influencias esenciales del rock progresivo de los años setenta y del cine. Cada canción contiene un fuerte componente de estos elementos, que son fundamentales para la identidad de nuestro sonido.

En reseñas como la de Metal Noise, el álbum es descrito como una mezcla de doom, NWOBHM y elementos más extremos, con momentos que “no deberían funcionar, pero funcionan”. ¿Buscan intencionalmente ese tipo de choque estilístico?

No, para nada. Para el primer EP, simplemente intentamos incluir todos los elementos que nos inspiraban, sin pensarlo demasiado. Queríamos que las canciones tuvieran esa cualidad musical y visionaria que personalmente amamos. El doom de los años setenta y ochenta también es una enorme influencia musical para nosotros.

El EP fue grabado entre Roma y Helsinki, y reúne a músicos con trayectorias muy distintas. ¿Cómo fue realmente el proceso creativo: una composición colectiva o una visión guiada por un núcleo central?

Todo comenzó a partir de ideas desarrolladas por Jason y por mí. Después, completamos el proceso de composición junto con el resto de la banda, afinando los detalles finales. Las grabaciones se realizaron primero en Roma y luego en Helsinki. Finalmente, nuestro amigo Ola Esfjord, conocido por su trabajo con Tribulation, Lucifer y Primordial, mezcló el material, y el resultado fue nuestro EP debut.


 


Si “Alchemia Prophetica” representa un punto de partida, ¿hacia dónde se dirige Sulphur and Mercury en el futuro: más tradición, más experimentación o una ruptura completa con el concepto actual?

Alchemia Prophetica fue definitivamente un punto de partida. Ahora tenemos una nueva formación aquí en Helsinki, con Tami en el bajo, Kride en la guitarra y Jaakko en la batería. Ya hemos lanzado dos nuevos sencillos para presentar esta alineación. Las nuevas canciones, “Summon the Seer” y “Sulphur Eternal” —esta última acompañada también por un videoclip— están disponibles en las plataformas de streaming. Estas canciones representan una clara evolución respecto al primer EP y, en mi opinión, definen el sonido y la imaginería de Sulphur and Mercury de una manera mucho más fuerte y enfocada. Con esta formación, actualmente estamos trabajando en nuestro álbum debut de larga duración.

¡MUCHAS GRACIAS, JORGE Y MIDNIGHT FUNERAL ZINE!

Francesco Conte

LINKS DE INTERÉS: 

https://sulphurandmercury.bandcamp.com

https://www.facebook.com/sulphurandmercury

https://www.instagram.com/sulphurandmercury1987

https://timetokillrecords.bandcamp.com

Iron Claw: The Lost Echoes of Scottish Proto-Metal - INTERVIEW



 

In the darkest margins of heavy metal’s birth, where official history barely scratches the surface, the name Iron Claw emerges as one of the most enigmatic pieces of British proto-metal. Formed in Scotland in the late 1960s, their raw, heavy, and ahead-of-its-time sound makes them a fundamental band for understanding the evolution of hard rock into more extreme forms. However, their legacy was not built on official albums from their golden era, but on lost recordings, recovered tapes, and a legendary bootleg known as *Clawstrophobia*, which over the years became a cult object. Their story is also deeply tied to the early influence of Black Sabbath and to a scene that still did not understand the impact of what was being born. In this interview, we explore their journey, the material that was left forgotten, their breakup, and the rediscovery of their legacy decades later, through the voices of the protagonists themselves.

How was the band originally formed, and what musical influences shaped your early sound at that time?

The idea to start a band originated when I reached my 21st birthday … I wanted to make a record and have it released! This was in the summer of 1969, in those days there was no internet, no “do it yourself” methods to bring a recording out, you had to have a band of sufficient quality playing wise to hopefully get a record contract. At the time I was assisting in managing a local band called “Amplified Heat” who were the only band in the Dumfries, Scotland area playing blues-rock covers… I was also regularly recording “Amplified Heat” at the time, which influenced my decision to start a band of a sufficiently high standard to gain a recording contract... I’d heard some local teenagers over some months that summer (who had asked to “have a shot with real equipment”) at Amplified Heat local gigs who had impressed me with their ability and I’d taken a mental note of them. So the origins of what ended up as “Iron Claw” began in the summer of 1969 when I recruited Jimmy Ronnie (gtr)(15) and Iain McDougall (drums) (15). It doesn’t take a genius to work out who was in charge of everything, (financially, equipment supply and  music style) I was 21 and working and they were still at school! So we worked hard as a 3 piece at the start doing covers of harder, more challenging blues rock numbers … I also recorded the rehearsals in order to eliminate errors during the learning of covers (a hard task-master I suppose but I’d already learned the lesson that bands that make mistakes don’t advance their ambitions). I’d seen Led Zeppelin on their first tour of the UK  in July 1969 playing blues/hard rock and was blown away by their professionalism… (you could still buy tickets on the night for Zeppelin, they were just starting off!)… Then I saw Black Sabbath in Dumfries in November 1969 and (after speaking to them and learning that they were writing their own songs) the penny dropped and I started to focus on doing original material as well as covers...
 

To begin with, how do you remember the early years of Iron Claw and the Scottish music scene in the late 1960s and early 1970s? 

The Scottish music scene was run by agencies in the late 60’s/early 70’s who were only interested in pop/soul music, certainly no one who played rock or original music, so it was a hard struggle to keep Iron Claw going, (again, no internet to build a fan following, no radio or tv exposure unless you played pop/soul) so any support had to be gained by playing live (if a venue put you on!) or hiring your own venues. Financially, it fell down to me to keep the band  going.
 

Much of Iron Claw’s early material was never officially released during your active years. What was the recording process like, and why were those songs left archived?

Our first recording was in Edinburgh on a four track machine with two originals (“Sabotage” and “Mist Eye”) in late summer of 1970, we had won a 3 hour recording session as a prize in a local contest held in Dumfries. This whetted my appetite so I splashed out a month’s wages to record in London in December 1970 in a 4 track studio, recording 8 originals in an 8 hour session (recording and mixing!). Of course, getting it signed up and released at the time was a whole different problem! So the material remained unreleased back then. The bootleg 

“Dismorphophobia” became a cult item among collectors. How do you feel about that “unofficial” material eventually circulating and gaining recognition?

When Iron Claw split up in 1974, the band members scattered to various parts of the UK and I was left with the debts of the band to clear up which took me approx 4 years… in order to help raise some funds for this debt clearance I made some home made cassette tapes , only approx 60 tapes (Remains To Be Heard” which had 14 original Iron Claw tracks) and sold them to local Dumfries fans. One of the cassettes was  obtained by some German bootleggers. I’ve never found out how they got it or who from) and it was the bootleggers who released “Dismorphophobia” on CD… the sound quality was pretty bad though as it must have been about the third generation recording from a cassette. Needless to say I was astonished when the bootleg CD appeared in the late 90’s!… Later, the bootleggers brought out another bootleg CD called “Buried Alive” which combined some of the same recordings of Iron Claw with some recordings of the “Flying Hat Band” (Glenn Tipton of Judas Priest fame). To add to the subterfuge, the bootleggers pretended that the Iron Claw songs were from a new band called “Antrobus”… totally fake name and back-story...

IRON CLAW LIVE


What do you remember about the recording sessions included in “Dismorphophobia”, and how faithful are they to the band’s original vision? 

We recorded the whole set between 10am and 6pm on 5th December 1970… we had rehearsed heavily previous to that date so that we could do the material more or less in one take without mistakes… I remember the engineer saying he couldn’t tell one song from another on playback, so to me that was a good thing because it meant we had our own identifiable sound! We also played at full stage volume in the studio so it was really a faithful recording of the band then. Because it was an vinyl album’s worth of material I wanted one side really “heavy” with extended songs and the other side with shorter songs (hoping to use for a single would you believe!)

THIS IS IRON CLAW MOTHERTRUCKERS


The influence of Black Sabbath is constantly mentioned in relation to Iron Claw. How direct was that influence on your sound and songwriting? 

No denying they were very influential, but as I said earlier it was the fact that they told me they were writing their own stuff that was the real main influence… Also, unlike Led Zeppelin who were obviously “superstars” already when I first saw them in 1969, the Sabbath lads (they were all younger than me!) were real polite down-to -earth guys (just like normal folks!) that you could identify with. If they could write their own music then I could!

It is even said that you were among the first bands to perform Black Sabbath songs live. What was your early connection with their music like? 

I decided to cover some Black Sabbath songs in December 1969… they were so popular in Dumfries it seemed like a smart move to put some of their songs in our early sets! I then figured why don’t we do the whole album at the start of 1970 and it was a good way to start thinking of album writing...

 

IRON CLAW... In color! 

When the material was rediscovered and officially released decades later, how did you experience that late “rebirth” of Iron Claw? 

Because I still had the original tapes with a good sound quality, when Rockadrome approached me to release the early stuff I was happy to do that to get a better quality recording released. That would be in the early 2000’s… I was very pleased that more people could hear it properly then.

Why did the band originally split? And how was the comback en 2010?
 

The band split primarily because we’d been playing together for 5 years and in the process af “growing up” and maturing (ie the youngest members were 21 and wanting social lives, girlfriends, marriages) combined with the 1974 oil crisis (which meant petrol costs went up literally overnight from 15 pence a gallon to 100 pence a gallon) meant that I was losing money trying to keep the band going (I was still the only one with a regular job)… As regards the comeback in 2010, it was beset with problems from the start. It wasn’t easy to start again and expect to sound the same, there wasn’t the same relationships and it was more of a “can this be really happening?” feeling...

 

Let’s talk about what became your first official full-length album, A Different Game (2011), released by Ripple Music. Coming 40 years later, it’s naturally a very different record—more direct, less psychedelic, and more structured within hard rock and heavy metal. What do you personally take away or value most from that album? 

Personally, I was disappointed with the musical content… Ripple had said they wanted a “heavy” album and I was up for that but, as you say, it’s a very different album than the one I envisaged. My home studio was used for a whole year (and I was listening to the songs for a whole year engineering it!) so my perspective is a bit more critical… Also, it transpired it was NOT a good record deal I’m sorry to say, but I had nothing to do with that side of things (apart from closing down the contract). There was also a clash of personalities between some band members that didn’t help either… as usual I was left to sort out the difficulties (some things never change even after 45 years)...

 

Los dioses escoceses del Proto-Metal 

What motivated the idea of releasing a Black Sabbath covers project, and how did that creative process come together?
Thanks to the internet there is still some interest in the Iron Claw, so when Yunque Records asked if there were live recordings of Iron Claw from 1970 playing Black Sabbath covers, I still have the recordings from that era and had no problem in agreeing to it… As an aside, it amuses me that 56 years later, even local Dumfries bands are adding a Sabbath song to their set (56 years too late right enough) thinking they’re “cool” for covering a Sabbath song… 30 year ago they were slagging them to death!
 

From your perspective, which bands do you consider true pioneers of so-called “proto-metal” aside from yourselves? 

Difficult to pin that one down… Classical music has some brilliant “heavy” riffs, for example “Mars, The Bringer Of War”, the end of the “1812 Overture”… I like all kinds of music so I’ll bow to the knowledge of the cognoscenti of “proto-metal” I think… I’ll go for Holst and Tchaikovsky (amongst others) for starting it off!

Looking back, how would you like Iron Claw’s legacy to be remembered within the history of heavy metal and hard rock?

It’s amazing to me to hear young bands playing Iron Claw songs from the early era (eg Blood Ceremony, Sacri Monti, etc) which proves to me there was something good about Iron Claw… hopefully youngsters still hear it occasionally and appreciate it… If I may use a quote I wrote in the Rockadrome booklet that’s with the first CD…  “Times were hard, money was always tight, but sometimes the music was transcendental”...

Any final comments to the readers and long time fans of Iron Claw? 

I’ll be 80 years old at the end of next year (2027) and I don’t play live anymore (or have the desire to) but I embrace new technology which has enabled me to breath life into lyrics I wrote between 1971 and 1985 which I envisaged as possible Iron Claw songs (even after we’d split up in 1974)… The majority were too heavy to use in the 2010 reincarnation and certainly didn’t make the “cut” in the early 70’s, some are quite autobiographical, so I kept them back hoping to use them one day… I intend to release them in some format soon, I’m very happy to be still hammering out songs!

Mr. Alex Wilson... Soon to be 80! We salute you SIR!


sábado, 27 de junio de 2026

Iron Claw: Los ecos perdidos del proto-metal escocés - ENTREVISTA



En los márgenes más oscuros del nacimiento del heavy metal, donde la historia oficial apenas roza la superficie, emerge el nombre de Iron Claw como una de las piezas más enigmáticas del proto-metal británico. Formados en Escocia a finales de los años 60, su sonido crudo, pesado y adelantado a su tiempo los convierte en una banda fundamental para entender la evolución del hard rock hacia formas más extremas. Sin embargo, su legado no se construye sobre discos oficiales de su época dorada, sino sobre grabaciones perdidas, cintas recuperadas y un mítico bootleg conocido como Clawstrophobia, que con los años se transformó en objeto de culto. Su historia también está profundamente ligada a la influencia temprana de Black Sabbath y a una escena que aún no comprendía el impacto de lo que estaba naciendo. En esta entrevista, exploramos su trayectoria, el material que quedó en el olvido, su separación, y el redescubrimiento de su legado décadas después, desde la voz de sus propios protagonistas.

¿Cómo se formó originalmente la banda y qué influencias musicales moldearon su sonido inicial en aquel momento?

La idea de formar una banda surgió cuando cumplí 21 años… ¡Quería hacer un disco y que fuera publicado! Esto fue en el verano de 1969. En esos días no existía internet ni métodos de “hazlo tú mismo” para sacar una grabación; tenías que tener una banda con un nivel musical suficientemente alto como para, con suerte, conseguir un contrato discográfico. En ese momento yo ayudaba a manejar una banda local llamada Amplified Heat, que era la única banda en el área de Dumfries, Escocia, que tocaba versiones de blues-rock. También grababa regularmente a Amplified Heat, lo cual influyó en mi decisión de formar una banda con el nivel suficiente para lograr un contrato de grabación. Durante algunos meses de ese verano había escuchado a unos adolescentes locales, que habían pedido “probar con equipo de verdad” en conciertos locales de Amplified Heat, y me impresionaron por su habilidad, así que los tuve presentes. De esa manera, los orígenes de lo que terminó siendo Iron Claw comenzaron en el verano de 1969, cuando recluté a Jimmy Ronnie en la guitarra, de 15 años, y a Iain McDougall en la batería, también de 15. No hacía falta ser un genio para darse cuenta de quién estaba a cargo de todo: las finanzas, el equipo y el estilo musical. Yo tenía 21 años y trabajaba; ellos todavía estaban en la escuela. Así que al principio trabajamos duro como trío, haciendo versiones de temas de blues-rock más pesados y desafiantes. También grababa los ensayos para eliminar errores mientras aprendíamos las versiones. Supongo que era bastante exigente, pero ya había aprendido la lección de que las bandas que cometen errores no avanzan en sus ambiciones. Había visto a Led Zeppelin en su primera gira por el Reino Unido, en julio de 1969, tocando blues/hard rock, y quedé impresionado por su profesionalismo. En ese entonces todavía se podían comprar entradas la misma noche para ver a Zeppelin; apenas estaban empezando. Luego vi a Black Sabbath en Dumfries, en noviembre de 1969, y después de hablar con ellos y enterarme de que estaban escribiendo sus propias canciones, entendí todo y empecé a enfocarme en hacer material original, además de versiones.

IRON CLAW EN VIVO


¿cómo recuerdas los primeros años de Iron Claw y la escena musical escocesa de finales de los años sesenta y comienzos de los setenta?

La escena musical escocesa de finales de los 60 y comienzos de los 70 estaba controlada por agencias que solo estaban interesadas en la música pop y soul. Ciertamente no había interés en quienes tocaban rock o música original. Por eso fue una lucha difícil mantener a Iron Claw en marcha. De nuevo, no existía internet para construir una base de seguidores, ni exposición en radio o televisión a menos que tocaras pop o soul. Así que cualquier apoyo había que conseguirlo tocando en vivo, si algún lugar te daba la oportunidad, o alquilando tus propios espacios. Financieramente, mantener la banda recayó sobre mí.

Gran parte del material temprano de Iron Claw nunca fue lanzado oficialmente durante los años activos de la banda. ¿Cómo fue el proceso de grabación y por qué esas canciones quedaron archivadas?

Nuestra primera grabación fue en Edimburgo, en una máquina de cuatro pistas, con dos canciones originales: “Sabotage” y “Mist Eye”, a finales del verano de 1970. Habíamos ganado una sesión de grabación de tres horas como premio en un concurso local realizado en Dumfries. Eso me abrió el apetito, así que gasté el salario de un mes para grabar en Londres, en diciembre de 1970, en un estudio de cuatro pistas. Grabamos ocho canciones originales en una sesión de ocho horas, incluyendo grabación y mezcla. Por supuesto, conseguir que alguien lo firmara y lo lanzara en ese momento era un problema completamente distinto. Así que el material permaneció inédito en aquella época.

El bootleg “Dismorphophobia” se convirtió en un objeto de culto entre coleccionistas. ¿Cómo te sientes respecto a que ese material “no oficial” terminara circulando y ganando reconocimiento?

Cuando Iron Claw se separó en 1974, los miembros de la banda se dispersaron por varias partes del Reino Unido y yo quedé encargado de saldar las deudas de la banda, lo cual me tomó aproximadamente cuatro años. Para ayudar a reunir algo de dinero y pagar esas deudas, hice unas cintas caseras en casete, unas 60 copias aproximadamente, llamadas “Remains To Be Heard”, que contenían 14 canciones originales de Iron Claw. Las vendí a fans locales de Dumfries. Uno de esos casetes llegó a manos de unos bootleggers alemanes —nunca supe cómo lo consiguieron ni de quién— y fueron ellos quienes lanzaron “Dismorphophobia” en CD. Sin embargo, la calidad de sonido era bastante mala, ya que debía ser una copia de tercera generación tomada de un casete. No hace falta decir que quedé asombrado cuando apareció ese CD pirata a finales de los años 90. Más tarde, esos mismos bootleggers sacaron otro CD pirata llamado “Buried Alive”, que combinaba algunas de las mismas grabaciones de Iron Claw con grabaciones de Flying Hat Band, la banda asociada a Glenn Tipton, famoso por Judas Priest. Para aumentar el engaño, los bootleggers fingieron que las canciones de Iron Claw pertenecían a una nueva banda llamada “Antrobus”. Era un nombre y una historia de fondo totalmente falsos.

THIS IS IRON CLAW MOTHERTRUCKERS


¿Qué recuerdas de las sesiones de grabación incluidas en “Dismorphophobia” y qué tan fieles son a la visión original de la banda?

Grabamos todo el set entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde del 5 de diciembre de 1970. Habíamos ensayado mucho antes de esa fecha para poder tocar el material más o menos en una sola toma, sin errores. Recuerdo que el ingeniero dijo que no podía distinguir una canción de otra durante la reproducción. Para mí eso era algo bueno, porque significaba que teníamos un sonido propio e identificable. También tocamos en el estudio con el volumen completo de escenario, así que fue una grabación realmente fiel a cómo sonaba la banda en ese momento. Como era material equivalente a un álbum de vinilo, yo quería que un lado fuera realmente “pesado”, con canciones extendidas, y el otro lado tuviera canciones más cortas, con la esperanza de usarlas para un sencillo, aunque parezca increíble.

La influencia de Black Sabbath se menciona constantemente en relación con Iron Claw. ¿Qué tan directa fue esa influencia en su sonido y en su composición?

No se puede negar que fueron muy influyentes, pero como dije antes, el hecho de que me dijeran que estaban escribiendo su propio material fue la influencia principal. Además, a diferencia de Led Zeppelin, que obviamente ya eran “superestrellas” cuando los vi por primera vez en 1969, los chicos de Sabbath —todos eran más jóvenes que yo— eran tipos muy educados, sencillos y con los pies en la tierra, como gente normal con la que uno podía identificarse. Si ellos podían escribir su propia música, entonces yo también podía hacerlo.

Incluso se dice que ustedes estuvieron entre las primeras bandas en tocar canciones de Black Sabbath en vivo. ¿Cómo fue su conexión temprana con esa música?

Decidí hacer versiones de algunas canciones de Black Sabbath en diciembre de 1969. Eran tan populares en Dumfries que parecía una decisión inteligente incluir algunas de sus canciones en nuestros primeros repertorios. Luego pensé: ¿por qué no hacemos el álbum completo a comienzos de 1970? Y eso fue una buena manera de empezar a pensar en la composición de un álbum.

Los IRON CLAW... Una foto a color! 


Cuando el material fue redescubierto y lanzado oficialmente décadas después, ¿cómo viviste ese “renacimiento” tardío de Iron Claw?

Como todavía conservaba las cintas originales con buena calidad de sonido, cuando Rockadrome se acercó a mí para lanzar el material temprano, me alegró hacerlo para que saliera una grabación de mejor calidad. Eso fue a comienzos de los años 2000. Me alegró mucho que más personas pudieran escucharlo correctamente.


¿Por qué se separó originalmente la banda? ¿Y cómo fue el regreso en 2010?

La banda se separó principalmente porque llevábamos cinco años tocando juntos y, en el proceso de crecer y madurar, los miembros más jóvenes ya tenían 21 años y querían vidas sociales, novias, matrimonios, etc. A eso se sumó la crisis del petróleo de 1974, que hizo que los costos de la gasolina subieran literalmente de la noche a la mañana, de 15 peniques por galón a 100 peniques por galón. Eso significaba que yo estaba perdiendo dinero intentando mantener la banda en marcha, y seguía siendo el único con un trabajo regular. En cuanto al regreso de 2010, estuvo lleno de problemas desde el inicio. No era fácil empezar de nuevo y esperar sonar igual. Ya no existían las mismas relaciones entre nosotros y había más bien una sensación de: “¿Realmente puede estar pasando esto?”.


Hablemos de lo que terminó siendo su primer álbum oficial de larga duración, “A Different Game” de 2011, lanzado por Ripple Music. Al llegar 40 años después, naturalmente es un disco muy diferente: más directo, menos psicodélico y más estructurado dentro del hard rock y el heavy metal. ¿Qué rescatas o valoras personalmente de ese álbum?

Personalmente, quedé decepcionado con el contenido musical. Ripple había dicho que quería un álbum “pesado”, y yo estaba de acuerdo con eso, pero como dices, es un álbum muy diferente al que yo había imaginado. Mi estudio casero se usó durante todo un año, y yo estuve escuchando las canciones durante todo ese año mientras hacía la ingeniería de sonido, así que mi perspectiva es un poco más crítica. Además, resultó que no fue un buen contrato discográfico, lamento decirlo, aunque yo no tuve nada que ver con esa parte de las cosas, aparte de cerrar el contrato. También hubo choques de personalidad entre algunos miembros de la banda, lo cual tampoco ayudó. Como siempre, me tocó a mí resolver las dificultades. Algunas cosas nunca cambian, ni siquiera después de 45 años.

Los dioses escoceses del Proto-Metal 


¿Qué motivó la idea de lanzar un proyecto de covers de Black Sabbath y cómo se dio ese proceso creativo?

Gracias a internet todavía hay cierto interés en Iron Claw. Así que cuando Yunque Records preguntó si existían grabaciones en vivo de Iron Claw de 1970 tocando versiones de Black Sabbath, yo todavía tenía grabaciones de esa época y no tuve problema en aceptar. Como comentario aparte, me divierte que 56 años después incluso bandas locales de Dumfries estén agregando una canción de Sabbath a su repertorio, pensando que son “cool” por versionar a Sabbath. Cincuenta y seis años tarde, desde luego. Hace 30 años los criticaban duramente.


Desde tu perspectiva, ¿qué bandas consideras verdaderas pioneras del llamado “proto-metal”, aparte de ustedes mismos?

Es difícil precisar eso. La música clásica tiene algunos riffs “pesados” brillantes; por ejemplo, “Mars, The Bringer of War” y el final de la “Obertura 1812”. Me gusta todo tipo de música, así que creo que me inclinaré ante el conocimiento de los expertos del “proto-metal”. Diría que Holst y Tchaikovsky, entre otros, fueron quienes comenzaron todo.

Mirando hacia atrás, ¿cómo te gustaría que se recordara el legado de Iron Claw dentro de la historia del heavy metal y el hard rock?

Me parece increíble escuchar a bandas jóvenes tocar canciones de Iron Claw de la primera época, como Blood Ceremony, Sacri Monti, etc. Eso me demuestra que había algo bueno en Iron Claw. Espero que los jóvenes todavía lo escuchen de vez en cuando y lo aprecien. Si puedo usar una frase que escribí en el folleto de Rockadrome que venía con el primer CD: “Los tiempos eran difíciles, el dinero siempre escaseaba, pero a veces la música era trascendental”.

El señor roble Alex Wilson... Próximo a cumplir 80!


¿Algún comentario final para los lectores y los fans de toda la vida de Iron Claw?

Cumpliré 80 años a finales del próximo año, en 2027, y ya no toco en vivo, ni tengo el deseo de hacerlo. Pero adopto la nueva tecnología, que me ha permitido dar vida a letras que escribí entre 1971 y 1985 y que imaginaba como posibles canciones de Iron Claw, incluso después de que nos separamos en 1974. La mayoría eran demasiado pesadas para usarlas en la reencarnación de 2010 y ciertamente tampoco pasaron el filtro a comienzos de los 70. Algunas son bastante autobiográficas, así que las guardé con la esperanza de usarlas algún día. Tengo la intención de lanzarlas pronto en algún formato. Estoy muy feliz de seguir sacando canciones.

jueves, 25 de junio de 2026

Iron Claw - Dismorphophobia (1996) Audio Archives BOOTLEG CD



Iron Claw (desde Escocia) son de esas anomalías que la historia del rock pesado dejó enterradas bajo polvo, cintas mal copiadas y mala suerte. Dismorphophobia, editado en 1996 por Audio Archives, no es un disco oficial sino un bootleg alemán con grabaciones realizadas entre 1970 y 1974; por eso suena áspero, desigual, casi clandestino. Pero ahí está su veneno. En medio del ruido aparecen riffs pesados, distorsión primitiva y ritmos heavys cuando el heavy metal todavía no tenía nombre. No es metal-metal: es proto-metal, un intento feroz de cruzar blues duro, psicodelia y doom naciente.



Y desde ese primer rasgueo del 1er upper cut que abre el disco: Claustrophobia, el linaje indirecto a lo Sabbath  es evidente, aunque Iron Claw también respira ese aire de época donde la flauta, los teclados y la niebla ácida podían juntar a Jethro Tull, Black Widow y Black Sabbath en una misma pocilga sonora. Hay que aclarar que posterior a este boot, salió una versión oficial de 2009, tomada de los masters de Alex Wilson, suena infinitamente mejor; pero en Sudamérica, donde nadie distribuye estas rarezas, toca conformarse con este hueso maldito.

Inserto del CD


Dentro mis temas favoritos encontramos Gonna be Free o Lighting con sonidos a lo Hendrix, aunque la cereza del pastel la pone Winter, el tema más largo del repertorio de los IRON CLAW con 6 minutos de duración y donde aparte de que exhiben riff crocantes protometálicos, se les escucha una sección con arpegios y más melodía melancólica, dejando claro que la banda exponía a sus oyentes a distintas facetas armónicas y melódicas.



Pronto publicaremos una entrevista al bajista y fundador Alex Wilson, custodio de los masters, justo cuando Iron Claw prepara un álbum de covers de Black Sabbath avalado por Yunque Records, sello español que inaugura nuestra nueva sección de sellos y productores en MIDNIGHT FUNERAL #3.

 

miércoles, 24 de junio de 2026

ARCKANUM - Motestandarin (2026) EP - DSR Productions


 

Tras nueve años sin un larga duración, Shamaatae (cuyo nombre real es  Johan S. Lahger el único e incansable integrante tras esta entidad de black metal anticósmico) nos entrega una breve muestra de Motestandarin, en el que Arckanum no parece anunciar simplemente un nuevo capítulo: abre una grieta. La esencia del black metal sueco sigue allí: crudeza, atmósfera hostil y una espiritualidad anti cósmica que se siente más vivida que decorativa.

ARCKANUM - Motestandarin - full EP (DSR352 - DSR Productions)



Este EP, compuesto por dos piezas extraídas del próximo álbum Beswærilsin (2026), funciona como umbral hacia la 1ra fase de otros 2 discos que ya están escritos y que se espera salgan con el tiempo a través de Darkness Shall Rise Productions. De entrada, las 2 canciones del EP dejan claro que no buscan reciclar glorias pasadas, sino invocar una fuerza más antigua, áspera y profundamente ritual. Las composiciones respiran experiencia, desgaste y convicción; suenan como fragmentos de una ceremonia enterrada, donde cada riff parece empujar hacia una oscuridad interior más densa.



La edición limitada en vinilo de 7”, con apenas 218 copias numeradas (esa cantidad de copias pudiera ser un guiño a la desaparecida M.L.O 218, culto satanista que en el pasado contó con militantes con J.Nötveit (q.e.pd), entre otros), refuerza su naturaleza de objeto ritual.  Para terminar, recalquemos que Motestandarin no es un simple aperitivo: es una declaración de continuidad, resistencia y renacimiento thursiano (Se refiere a un camino espiritual y mágico moderno y esotérico centrado en la veneración de los Thurses: gigantes primordiales y fuerzas antagónicas de la mitología nórdica). Su promesa es clara: el álbum completo podría expandir esta visión hacia un territorio todavía más severo, ceremonial, absoluto e implacable.

LINS DE INTERÉS:

PRE-ORDER for ARCKANUM “Motestandarin” 7

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martes, 23 de junio de 2026

Kiyotaka Tsurisaki and the beauty of the unbearable - Interview

 


To speak of Kiyotaka Tsurisaki is to enter one of the most uncomfortable and fascinating territories of contemporary documentary cinema. A photographer, filmmaker, and chronicler of the margins, his work has been marked by a constant obsession with death, violence, and those spaces where society prefers not to look. But reducing his work to mere visual shock would be a mistake. Behind the extreme images lies an aesthetic and human search that seeks to understand the fragility of existence through its most brutal manifestations.

His best-known film, Orozco the Embalmer (2001), took him into the depths of El Cartucho, one of the most dangerous areas of 1990s Bogotá, where he documented the daily routine of Froilán Orozco, an embalmer who spent decades preparing the bodies of victims of poverty, exclusion, and violence. Far from sensationalism, the film became a raw portrait of a Colombia marked by everyday death and, at the same time, a deeply human reflection on the dignity of the forgotten.

In this interview, Tsurisaki reflects briefly on his time in Colombia, his artistic philosophy, and the possible “ethical limits” of representing death through images.

Your work consistently addresses death, violence, and the harsh dimensions of human existence. How would you articulate your conceptual approach to death, and what motivates your insistence on representing it without aesthetic or moral mediation?

Reality is beautiful. Reality is magic.

Froilán Orozco foto de Kiyotaka Tsurisaki

“Orozco the Embalmer” is widely regarded as one of your most significant works. From a methodological and emotional standpoint, how would you describe the experience of producing that documentary?

Orozco was a beautiful man. He was a nameless saint on the street. I’m very proud to have been with him.


For how long did you reside in Colombia, and what factors led you to choose the country as a site for your documentary practice?

Extreme violence. Magic realism.

El Cartucho in Bogotá has become emblematic of urban marginality and violence. What memories do you retain of that place, and how did it influence your understanding of social exclusion?

Everything was fantastic there. El Cartucho was excluded, another world.

In addition to Bogotá, which other Colombian cities or regions did you visit, and how did these experiences contribute to your broader perception of the country?

Medellin, Cali, Cartagena, Uraba, Cesar, Meta, Amazonas. Colombia is a beatiful country. Colombia literally improved my esthetic sense.

Would you consider returning to Colombia to produce another documentary today? If so, what themes or realities do you believe remain insufficiently documented?

If I return to Colombia for film making, I want to make a narrative film.

Assassination / Bogota, Colombia 1995 foto de Kiyotaka Tsurisaki

Among the countries you have visited, which would you identify as culturally the most extreme or violent? What specific social or historical conditions contributed to that assessment?

The former Colombia.  La Violencia continued.

Do you perceive any cultural parallels between Colombia and Japan, particularly in relation to attitudes toward death, violence, or collective trauma?

Japan looks totally different country from Colombia, but in fact, Japan is one of the most tolerant country to gore culture

Alex Okendo (Masacre) - Bogota, Colombia 1996 foto de Kiyotaka Tsurisaki

Your film The Wasteland presents a global vision of destruction shaped by war, religion, and other forces that contribute to the degradation of the planet. How did this project expand or redefine your understanding of violence on a planetary scale?

The Wasteland” is my witness of beauty on the death trail around the violent world of the decade from 9.11 to 3.11.


What has been the most extreme or unsettling situation you have documented to date? Was there a moment when you felt ethically or psychologically compelled to stop filming?

I was offered to make a snuff film in my early days. Then I was torn as an artist. As a result, I didn’t make it. I thank goodness for this.


Your work has frequently been compared to the tradition of Italian “mondo” documentaries, yet it maintains a distinct identity. How would you define your own documentary or photographic methodology, and in what ways does it diverge from those precedents?

I was influenced very much and really respect Italian shockumentaries. I actually positioned “Orozco el Embalsamador” as the last latin shokumentary of the 20th century (the first edition of “Orozco el Embalsamador” was completed in 1999). I see myself as a son of Jacopetti, so I mustn’t be an journalist, but an artist, and had to pursuit sincerity all the more.

Bone Cleaning Ritual - Samut Sakhon, Thailand 2004 foto de Kiyotaka Tsurisaki

Which artists, filmmakers, or authors have significantly influenced your practice? Are you familiar with the work of photographer Joel-Peter Witkin, and how do you situate his work in relation to your own?

As for filmmakers, Pier Paolo Pasolini and Yasujiro Ozu, althogh the catalyst for filmmaking was “Jaws”.  As for authors, Gabriel Garcia Marquez and Yukio Mishima. Of course I was very influenced by Joel-Peter Witkin. I can’t possibly imitate him and I shouldn’t do. He is cold-headed, robust and gorgeous.


Your work has been the subject of criticism due to its explicit depiction of real bodies and violence. How do you respond to these critiques, and how do you define the ethical boundaries of your documentary practice?

Freedom of expression is sacred. My expression is to give a name to the nameless body on the street.

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viernes, 19 de junio de 2026

Kiyotaka Tsurisaki y la belleza de lo insoportable - Entrevista




Hablar de Kiyotaka Tsurisaki es adentrarse en uno de los territorios más incómodos y fascinantes del cine documental contemporáneo. Fotógrafo, cineasta y cronista de los márgenes, su obra ha estado marcada por una obsesión constante con la muerte, la violencia y aquellos espacios donde la sociedad prefiere no mirar. Pero, reducir su trabajo al mero impacto visual sería un error. Detrás de las imágenes extremas existe una búsqueda estética y humana que intenta comprender la fragilidad de la existencia a través de sus manifestaciones más brutales.

Su película más conocida, Orozco el Embalsamador (2001), lo llevó a las entrañas de El Cartucho, uno de los sectores más peligrosos de la Bogotá de los años noventa, donde documentó la rutina de Froilán Orozco, un embalsamador que dedicó décadas a preparar los cuerpos de víctimas de la pobreza, la exclusión y la violencia. Lejos del sensacionalismo, la película se convirtió en un retrato crudo de una Colombia marcada por la muerte cotidiana y, al mismo tiempo, en una reflexión profundamente humana sobre la dignidad de los olvidados.

En esta entrevista, Tsurisaki reflexiona un poco sobre su paso por Colombia, su filosofía artística y los posibles "límites éticos" de representar la muerte en imágenes. 


Su trabajo aborda constantemente la muerte, la violencia y las dimensiones más duras de la existencia humana. ¿Cómo articularías tu enfoque conceptual sobre la muerte y qué motiva tu insistencia en representarla sin mediaciones estéticas o morales?

La realidad es hermosa. La realidad es mágica.

Orozco el Embalsamador es ampliamente considerada una de sus obras más significativas. Desde una perspectiva metodológica y emocional, ¿cómo describirías la experiencia de producir ese documental?

Orozco era un hombre hermoso. Era un santo anónimo de la calle. Me siento muy orgulloso de haber estado con él.

¿Cuánto tiempo residiste en Colombia y qué factores te llevaron a elegir el país como escenario para tu trabajo documental?

La violencia extrema. El realismo mágico.

Froilán Orozco foto de Kiyotaka Tsurisaki

El Cartucho en Bogotá se ha convertido en un símbolo de marginalidad urbana y violencia. ¿Qué recuerdos conservas de ese lugar y cómo influyó en tu comprensión de la exclusión social?

Todo allí era fantástico. El Cartucho estaba excluido; era otro mundo.

Además de Bogotá, ¿qué otras ciudades o regiones de Colombia visitaste y cómo contribuyeron esas experiencias a tu percepción general del país?

Medellín, Cali, Cartagena, Urabá, Cesar, Meta y Amazonas. Colombia es un país hermoso. Literalmente, Colombia mejoró mi sentido estético.

¿Considerarías regresar a Colombia para producir otro documental en la actualidad? De ser así, ¿qué temas o realidades crees que siguen insuficientemente documentados?

Si regreso a Colombia para filmar, me gustaría hacer una película de ficción.

Assassination / Bogota, Colombia 1995 foto de Kiyotaka Tsurisaki


Entre los países que has visitado, ¿cuál identificarías como el más extremo o violento culturalmente?

La Colombia de antes. La violencia continuó.

¿Percibes algún paralelismo cultural entre Colombia y Japón, particularmente en relación con las actitudes hacia la muerte, la violencia o el trauma colectivo?

Japón parece un país totalmente distinto a Colombia, pero en realidad es uno de los países más tolerantes con la cultura del gore.

Alex Okendo (Masacre) - Bogota, Colombia 1996 foto de Kiyotaka Tsurisaki


Tu película The Wasteland presenta una visión global de la destrucción moldeada por la guerra, la religión y otras fuerzas que contribuyen a la degradación del planeta. ¿Cómo amplió o redefinió este proyecto tu comprensión de la violencia a escala planetaria?

The Wasteland” es mi testimonio de la belleza en el sendero de la muerte a través del mundo violento durante la década que transcurrió entre el 11-S y el 11-M.

¿Cuál ha sido la situación más extrema o perturbadora que has documentado hasta la fecha? ¿Hubo algún momento en que te sentiste ética o psicológicamente obligado a dejar de filmar?

En mis primeros años me ofrecieron realizar una película snuff. Como artista, aquello me desgarró profundamente. Finalmente decidí no hacerla. Le doy gracias a Dios por ello.

Tu trabajo ha sido comparado frecuentemente con la tradición de los documentales italianos mondo, aunque mantiene una identidad propia. ¿Cómo definirías tu metodología documental o fotográfica y en qué se diferencia de esos precedentes?

Recibí una enorme influencia de los shockumentales italianos y les tengo un profundo respeto. De hecho, concebí Orozco el Embalsamador como el último shockumental latino del siglo XX (la primera edición de la película fue terminada en 1999). Me considero un hijo de Jacopetti, por lo que no debo ser un periodista, sino un artista, y debo perseguir la sinceridad con aún mayor determinación.

Bone Cleaning Ritual - Samut Sakhon, Thailand 2004 foto de Kiyotaka Tsurisaki


¿Qué artistas, cineastas o autores han influido significativamente en tu trabajo? ¿Conoces la obra del fotógrafo Joel-Peter Witkin y cómo la sitúas en relación con la tuya?

Entre los cineastas, Pier Paolo Pasolini y Yasujiro Ozu, aunque el detonante que me llevó al cine fue Jaws (Tiburón). Entre los escritores, Gabriel García Márquez y Yukio Mishima. Por supuesto, Joel-Peter Witkin también tuvo una gran influencia en mí. No podría imitarlo, ni debería hacerlo. Él es frío, sólido y magnífico.

Tu trabajo ha sido objeto de críticas debido a la representación explícita de cuerpos reales y violencia. ¿Cómo respondes a esas críticas y cómo defines los límites éticos de tu práctica documental?

La libertad de expresión es sagrada. Mi forma de expresión consiste en darle un nombre a los cuerpos sin nombre que yacen en la calle. 

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lunes, 15 de junio de 2026

Orozco el embalsamador (2001) Kiyotaka Tsurisaki

 




¿Alguien recuerda a los cineastas italianos de antaño: Gualtiero Jacopetti, Paolo Cavara y Franco Prosperi? directores de cine, aunque otros los calificarían más como mercenarios de cámara al hombro, que dieron al mundo trasgresoras películas como Mondo Cane (1962) o Africa addio (1966), entre muchas otras, popularizando la forma más cruda y visceral de rodar un film: el CINE MONDO. Cuya narrativa ocurre in situ, sin filtros, casi todo el tiempo sin edición, capturando los momentos más crudos de la naturaleza humana, desde ejecuciones en vivo, hasta costumbres tan extremas como la antropofagia y otro sin número de extintas bizarradas que para el alivio de todos, hoy solo viven en esos chocantes filmes. Ahora, se podría pensar que el cine Mondo tuvo su mayor auge en los 60 y finales de los 70s, cuando de cierta forma, la bandera fue pasada a los gringos que crearon la sanguinolenta franquicia llamada: Faces of Death (una saga que hace poco contó con un re-boot que vuelve y revive el incómodo subgénero) y con el que nace otro sinónimo o sub-categoría que se desprenció del MONDO: los Shockumentaries; con una función principal (al igual que los mondos) de propinarle un fuerte impacto directo, asquiento y nauseabundo a la psiquis y tolerancia del espectador, a través de exposición a las imágenes más perturbadoras de la desgracia humana, echando mano de metraje crudo de accidentes de tránsito, metraje policiáco, justicieros callejeros y desventuras varias de la bajeza más terrestre.





Aquellas películas eran solo explotación, y nada más. Poca artisticidad o denuncia alguna, porque más allá de entretener, el cine tiene un papel indirecto o directo de contextualizar/denunciar hechos o situaciones tomadas de la sociedad en la que surge. Por eso con Orozco el embalsamador (2001), dirigido por el japonés Kiyotaka Tsurisaki, un documental que podemos ubicar dentro del subgénero de los Shockumentaries, pero, que va más allá del simple amarillismo; ya que Tsurisaki se distancia del cine mondo, al presentar con un singular mutismo y tomando la postura de un espectador más; documenta como Orozco estetiza los vejámenes dejados por la indolente y cotidiana muerte, dándole dignidad a cuerpos de individuos a los que la violencia les arrebató la vida. El periodista del Tiempo Jaime E. Paz, comentó sobre este filme: "Esta no es solo una producción gore que se basa en la representación de la muerte, sino también intenta ser una crítica a una sociedad ligada al morbo en la que se normaliza un ambiente bélico derivado por la guerra contra el narcotráfico, las guerrillas, pero sobre todo, los grupos paramilitares que se tomaron los puntos urbanos más decadentes de la época." 


 


El protagonista, Froilán Orozco, dueño de la funeraria "El divino rostro", aparece como una figura serena y casi indiferente ante la constante presencia de cadáveres que no paran de llegar a su sala de "embellecimiento" post-mortem. Como se dijo anteriormente, su trabajo se desarrolla en El Cartucho, una de las zonas más conflictivas y abandonadas socialmente de la ciudad en los años noventa. Con una cifra tan escandalosa como escalofriante de más de 25 mil muertes violentas por año, derivadas principalmente de sicariato relacionado al narcotráfico, flagelo en el que siempre los que ponen los muertos son la población civil de zonas marginales como las calles del cartucho. El documental no introduce música emocional ni filtros estéticos; la cámara simplemente observa, generando una sensación de frialdad que intensifica el impacto de lo que se muestra. Lo más llamativo no es solo el contenido gráfico, sino la naturalidad con la que Orozco habla y trabaja. Esta normalización de la muerte genera una incomodidad profunda en el espectador, obligándolo a confrontar una realidad que normalmente permanece oculta. Más que horror, la experiencia produce reflexión sobre la desigualdad, la violencia urbana y la fragilidad de la vida humana.

 

En palabras del mismo Kiyotaka: "Creo que el embalsamador en El Cartucho simboliza la violencia y la muerte en Colombia, especialmente la presencia de Orozco es el símbolo de la historia colombiana contemporánea de violencia o la esencia de la violencia en sí misma". Debemos reconocer que Orozco no es una obra para cualquier público, pues su crudeza visual y su estilo pueden resultar demasiado intensos o incluso perturbadores para quienes no están familiarizados con el cine extremo o los shockumentaries. Pero más allá de eso, lo relevante de esta obra, aún hoy poco conocida y que de hecho está disponible en Amazon Prime, es que no busca ser agradable ni fácil de ver, sino mostrar sin adornos una parte dura de la realidad colombiana, convirtiéndose en un registro incómodo pero valioso sobre la muerte y la marginalidad urbana. 

Foto de Kiyotaka Tsurisaki


Kiyotaka Tsurisaki conocido como "el fotógrafo de la muerte" ya que no es coincidencia que haya documentado y fotografiado más de 1000 occisos en sus diferentes estadías en países en los que la violencia, guerras civiles y abandono estatal, han sido un común denominador. Pasando por Tailandia, México, Rusia, Palestina, Ucrania, hasta llegar a las calles del cartucho de nuestra Colombia, durante la década de los 90s, era posterior a la neutralización de Pablo Escobar y heredera de un recrudecimiento de la violencia entre los carteles que se intensificó como la espuma de un dom perignon color sangre.  Poco o nada se conoce de la vida o muerte de Orozco, aparte de que fue un oficial retirado del ejército que por más de 40 años, coloquialmente "arregló" poco más de 50 mil cadáveres, utilizando medios limitados y a veces no diseñados para diseccionar o rellenar un cadáver, yendo desde cuchillos de cocina, hasta maquillaje de película de bajo presupuesto, todo para tratar de apasiguar y disimular la mano fatal de la muerte. Cuentan que falleció en el '98 a causa de una hernia producida por cargar los cadáveres con una correa, dándoles una última oportunidad, incluso a cuerpos de N.N.s que muchas veces nadie reclama o quiere reclamar. Espere próximamente una entrevista con el mismo Kiyotaka Tsurisaki, cineasta que se ha mantenido al margen de los medios de comunicación y sobre el que se conoce poco más aparte de sus documentales o trasgresoras fotografías retratando las distintas caras de la madre muerte. Para BN Fanzine ha sido más que un honor. STAY TUNE...